ANÁLISIS

¿Se puede hablar de candidatos en el fútbol esta temporada?

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Las tablas de posiciones de las ligas europeas parecen hoy creaciones de un borracho. ¿Todo por culpa del COVID? ¿Pero al final ganarán los mismos?

6-0 por aquí, 7-2 por allá, goleada por un lado, sorpresa por el otro. Lo impensado ha sido la norma en esta temporada extraña, de resultados inesperados, ridículos, goleadas por todas partes, defensas que no están, tablas de posiciones que parecen inventos de un borracho aburrido que ríe para sí mismo.

Casi ninguno de los grandes anda. Las portadas se las llevan el Granada, el Southampton y la Real Sociedad. El Liverpool es el equipo más goleado de la Premier, y sin embargo es el líder. No hay regularidad por ningún lado. El United apabulla al Leipzig y luego pierde contra el Istanbul. El Bayern se ve humillado por el Hoffenheim y luego destroza al Atlético, que acto seguido prende motores y ya lleva cinco victorias seguidas en España.

Está loca la temporada. Una completa comedia. Es una maravilla para el hincha neutral, testigo de una o dos sorpresas rotundas, épicas —de esas que usualmente se ven dos o tres veces al año— cada fin de semana. Y goles. El hincha neutral ve muchos muchos goles. Pues bien, ¿qué pasa? ¿Hay una explicación? O, vale preguntar, ¿vale la pena buscarla?

Pues son varios factores que actúan en conjunto. Ninguna razón singular puede explicar lo que estamos viendo. Lo primero es la falta de pretemporada. Ya se sabe que el COVID trastocó todo el calendario del año, impidiéndoles a la mayoría de los equipos trabajar como usualmente lo hacen previo al inicio de la campaña. Esto significa menos tiempo para ponerse a punto físicamente, así como menos tiempo para trabajar las ideas del entrenador, los movimientos en el campo, las variantes tácticas.

Lo segundo es el calendario mismo. Todos juegan cada tres días. Los clubes grandes deben jugar casi 10 partidos cada mes, lo cual es física y mentalmente agotante. Ya dijo Guardiola hace poco que el trabajo de los entrenadores actuales es auténticamente imposible. Simplemente no hay tiempo para trabajar planteamientos, ideas o movimientos. Es tan corto el tiempo entre partidos que los entrenamientos se limitan a recuperar a los jugadores, a tratar molestias, a intentar prevenir lesiones.

Las lesiones mismas han sido tema de conversación abundante en estos últimos meses. Los jugadores no dan a basto. Son demasiados viajes, demasiados partidos, demasiada exigencia. El Liverpool se ha quedado sin defensores. El PSG tiene 10 miembros inhabilitados del primer equipo. Nos hemos acostumbrado a ver dos o tres cambios forzados en cada partido, jugadores que se desgarran tirando un pase, fechas FIFA que dejan más bajas que buenos partidos.

Una última causa puede ser la falta de hinchas. Algunos apuntan a esto como la explicación obvia. Otros sugieren que decir esto es darnos a los fanáticos demasiada importancia. Los jugadores, después de todo, juegan por ellos y sus familias, no para nosotros. Por lo menos es ese el argumento. Sea cual sea el caso, es evidente que un partido cambia sin 50,000 aficionados gritando a todo pulmón. Sólo los jugadores sabrán si esto afecta su concentración, su motivación, su estado de ánimo, su energía. Solo ellos, que lo viven, nos podrán decir si cambia todo o no influye nada.

Entonces bien, ¿quién se va a quedar con el oro esta temporada? Pareciera que el único equipo consistente entre los grandes es el Bayern. Es tal vez la apuesta más segura si hablamos de candidatos a la Champions. El Barça es una incógnita, que ha tenido más momentos malos que buenos. Lo mismo la Juve: le ha costado atravesar el lodo que significa su actual transición. El Madrid va en declive. El PSG juega bien un partido y mal dos. El City parece haber perdido un poco la magia— se ve predecible. El caso del Liverpool es curioso: ha sido objeto de críticas frecuentes, se ha dicho que se terminó su racha de suerte, que perdieron la motivación, que Klopp está acabado… y aún así son líderes tanto en Premier como en Champions.

Luego están las sorpresas. Los reflectores en Inglaterra se los ha llevado el Aston Villa. El equipo de Jack Grealish tuvo un calvario de temporada en la campaña anterior. Un infierno. No jugaba a nada, le costaba sangre hacer gol, y se salvó del descenso por un punto. Este año, como por arte de fútbol, vuela: tiene un juego llamativo y una facilidad para el gol que asusta, ya vacunó al Liverpool y al Arsenal (7-2 y 3-0).

En Italia, la liga finalmente parece estar para cualquiera. El Inter y el Atalanta, que pintaban como candidatos claros a pelear por el título, parecen estar sin gasolina. Apareció el Milan (por no decir que ‘volvió’, como se ha dicho, porque no ha vuelto a nada), que esperará que se extienda lo máximo posible su buena racha. Y atención seria al Sassuolo. ¿El Sassuolo? El Sassuolo. Juega el mejor fútbol de Italia hace ya un par de temporadas, y como se enfoque en ganar (ya su entrenador ha dicho varias veces que a él le interesa solamente jugar buen fútbol) y solucione un par de problemas en defensa, puede convertirse en un nuevo ‘Atalanta.’

Finalmente, en España, parece haber una oportunidad de oro para el Atlético. Se sabe del pobre momento del Madrid y el Barça, y el Sevilla, que venía en tromba, pinchó. Los del Cholo encontrarán su rival más grande en sí mismos, pues deberán combatir un mal que los aqueja hace varias temporadas: la irregularidad.

Para responder la pregunta inicial: no. No se puede hablar de candidatos esta temporada. “Terminarán ganando los mismos de siempre,” dirán algunos. Y sí, amamos el fútbol por que nos sorprende de vez cuando, pero la mayor parte del tiempo reina la normalidad. Lo cierto es que usualmente ganan los mejores, se da la lógica, se cumplen las predicciones obvias. Lo más probable, al final del día, es que los títulos de este año se los lleven los grandes. Pero por ahora se vale soñar.

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