Publicidad

Hablemos de Cuadrado, se lo merece

Mientras la Juventus sufre, una de las pocas certezas es su lateral derecho. Este nivel de Cuadrado es comparable tal vez con el de Falcao en el Atlético Madrid, con el de James en su primera campaña en el Real. Y pare de contar.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Manuel Rodríguez Lloreda
28 de diciembre de 2020 - 09:30 p. m.
El colombiano de la Juventus Juan Cuadrado en un juego de noviembre.de 2020 en la Liga Italiana. (MIGUEL MEDINA / AFP)
El colombiano de la Juventus Juan Cuadrado en un juego de noviembre.de 2020 en la Liga Italiana. (MIGUEL MEDINA / AFP)
Foto: AFP - MIGUEL MEDINA
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La Juventus ha tenido el comienzo de temporada más irregular de la última década. Y era de esperarse, tras la turbulenta salida de Sarri en el verano y la llegada al banquillo de Pirlo ―si bien una leyenda como jugador, un entrenador sin experiencia alguna―. La campaña actual del club ha sido un reflejo de esta transición. Viene en alza en las últimas semanas, pero en la Serie A va tercero y ha empatado seis de los 13 partidos que ha jugado.

Ha habido irregularidad, varios jugadores en un bajo nivel y pobres rendimientos frente a rivales débiles. Pero dentro de toda la incertidumbre, una de las únicas certezas ha sido su lateral derecho, que lleva ocho asistencias en lo que va de la campaña, que juega siempre bien y que, incluso, un par de veces ha llevado la banda de capitán. Es colombiano. Y acá lo matan cada vez que viene a la selección.

Han pasado 12 años desde que Cuadrado se puso la camisetadel DIM por primera vez. Por allá en los tiempos de su debut, era un extremo rapidísimo, pura gambeta y desequilibrio. Su cambio de ritmo y su forma de encarar en velocidad estaban muy por encima del corte de nuestro fútbol. El salto a Europa no tardó en llegar, pues desde el Udinese vieron en él un distinto. Y es extraño decir que, incluso con un paso exitoso por la Fiorentina y otro (no tan exitoso) por el Chelsea de Conte, el mejor momento en la carrera de Cuadrado llegó a sus 32 años, en la Juve, y como defensor.

La transformación de Cuadrado en los últimos dos años ha sido dramática. Es atribuible tal vez a Sarri, quien fue el que lo puso como lateral por primera vez la temporada pasada. A Pirlo le gustó lo que vio, y lo ha seguido utilizando en esa posición, o como carrilero derecho en una línea de cinco.

Este Cuadrado ya no encara tanto como lo hacía, no es tan temerario para ir al frente, tiene el freno más a la mano. Este Cuadrado marca, retrocede, anticipa, recupera. Este Cuadrado es más inteligente, más sobrio para jugar. Pasa bien, asegura la pelota, se preocupa (algo extrañísimo en él) por no perderla. Este Cuadrado decide bien, centra cuando debe hacerlo, encara cuando la jugada lo pide, retrocede cuando el equipo lo necesita. Este Cuadrado es más “tú tranquilo“, menos ”chao papá”

Nos hemos acostumbrado tanto a la escena y al escenario, a Cuadrado como titular, como lateral, jugando bien, que tendemos a pasar por alto qué es lo que estamos viendo. Tal vez no lo estamos dimensionando como deberíamos. Lo primero es que, hace un año y medio, Cuadrado ni siquiera jugaba. Lo hacía muy de vez en cuando, entrando desde el banco, y eso era suficiente para mantenernos felices a todos sus seguidores. Para llenarnos de esperanza de que tuviera un buen nivel cuando lo llamara la selección. Hoy, en cambio, partido a partido, es absolutamente inamovible en el equipo.

No sólo juega, sin embargo. Juega extremadamente bien. Suena repetitivo, pero es que este grado de consistencia, de responder semana a semana en la cancha, es una anomalía dentro de la carrera de Cuadrado. De hecho, es una anomalía dentro de la carrera de cualquier futbolista colombiano. Este nivel de Cuadrado en el último año es comparable tal vez con el de Falcao en el Atlético Madrid, con el de James en su primera campaña en el Real. Y pare de contar.

En cada partido influye, es seguro atrás y productivo yendo hacia adelante. Tiene cinco asistencias en seis partidos de Champions, es el mejor socio de Morata y Ronaldo, ha sido elegido figura del partido tres veces en el último mes. Incluso le han dado la banda de capitán un par de veces. Que quede claro: no estamos hablando de la Sampdoria o del Sassuolo. Este no es el Osasuna ni el Getafe. Cuadrado no se destaca en River o en Boca, no es en el Porto ni en el Leverkusen ni en la Roma. Estamos hablando de la Juventus. Estamos hablando de uno de los cinco equipos más grandes de Europa en la última década.

Y Cuadrado sale y juega sin complejos, aún con toda la presión del mundo encima, con consistencia robótica, fiabilidad europea. Seámonos honestos, no parece de Colombia. Se sale del molde al que nos hemos acostumbrado de este lado del charco; de irregularidad, de un día sí y uno no, de una buena y dos malas. Cuadrado, hoy, como nunca antes en su carrera, parece un lateral portugués, italiano o alemán. Es absolutamente confiable, cosa que no se puede decir de casi ningún otro jugador de la selección actual. Qué orgullo poder decir que es uno de los nuestros. Que tenemos entre nuestras filas a uno de los cinco mejores laterales del mundo. Al capitán (así hayan sido solo dos partidos) del equipo más grande de Italia.

Cuadrado merece que se hable de él. Porque juegue como juegue cuando viene a la selección, gústele o no al que le guste, en unos años, cuando esté retirado, podremos decir que fue un volante que marcó época en Colombia. Que jugó por más de diez años defendiendo la tricolor, que estuvo en dos mundiales, que llegó a la cima de este deporte y, como pocos, se mantuvo ahí arriba, compartiendo zaga con Buffon y Bonucci, tirando paredes con Dybala, lanzándole centros a la cabeza a un tal Cristiano Ronaldo.

Sondea el rumor de una oferta del fútbol chino, y quiénes somos nosotros para decirle a Cuadrado qué hacer con su vida. Que se vaya a ganar dinero si es lo quiere, si cree que es lo que necesita. A nosotros ya nos cumplió. Como también le cumplió al fútbol. Por lo menos podemos tener la tranquilidad de que, sea cual sea la decisión que tome, el Cuadrado de hoy la tomará con cabeza fría.

@manrodllo

Por Manuel Rodríguez Lloreda

Temas recomendados:

 

Sergio(16420)31 de diciembre de 2020 - 02:07 p. m.
Muy buena , acertada y realista crónica; es lo justo con un tremendo jugador , responsable en el juego , en su vida personal y en sociedad; un muchacho golpeado por la violencia de esta republiqueta, pero con una superación ejemplarizante para muchos Otros Colombianos, se siente uno muy orgulloso de un muchacho humilde , pero grande en realizaciones!!!!
Luis(61462)30 de diciembre de 2020 - 04:48 a. m.
Me demore un poco leyendo el articulo por partes, me gusto y si, coincido con el autor, es un Cuadrado más maduro, se le nota y es un sobreviviente, se adaptó cuando se le exigió.
Juan(8096)29 de diciembre de 2020 - 02:41 a. m.
Buena!!
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.