Así fue la eliminación del equipo catracho a manos de Australia

Jorge Luis Pinto falló en su misión con Honduras

Manoteos en la zona técnica y muchos gritos. El DT colombiano vivió con vehemencia el partido que lo dejó fuera de Rusia 2018.

Pinto llegó a la dirección técnica de Honduras en 2014.EFE

Jorge Luis Pinto, inquieto desde la zona técnica; Mile Jedinak, tranquilo en el medio de la cancha, entregando la pelota corta, al pie del compañero. El DT colombiano manoteando y gritando para que su equipo mantuviera el orden; el volante de Aston Villa avanzando cada vez más, sin encontrar mucha resistencia. Honduras con el objetivo implícito de mantener el empate y apostarles a los penales; Australia con la responsabilidad de ganar. El equipo visitante, tibio e indolente en todas sus líneas; el local enérgico, efectivo, conocedor de sus deficiencias, pero rebelde para superarlas. La anterior comparación deja claro cuál país entendió la trascendencia del momento y cuál no. Porque en un duelo en el que la parte técnica de los jugadores no sobresale, hay que apelar al impulso, a las ganas, al amor propio, al querer hacer las cosas.

Y eso se notó mucho en el duelo de vuelta entre australianos y hondureños que se disputó en Sídney y que terminó 3-1 a favor de los oceánicos, que se clasificaron a su cuarta Copa del Mundo de manera consecutiva. Jedinak, el de la barba tupida y larga, el espigado futbolista que más parece un jugador de rugby, marcó los tres tantos de su equipo. No celebró el primero mientras sus compañeros se abalanzaron sobre él haciendo una montaña humana. El segundo sí lo festejó con el banco, con el alma, con un grito que salió de las entrañas.

El tercero, también de penal, como el anterior, lo conmemoró saltando. Así como su equipo, que vino de menos a más, él también se fue llenando de euforia, de emoción, y terminó llevándose la pelota del partido, el tiquete a Rusia 2018 y los cánticos de una tribuna que reconoció su esfuerzo pleno. “Es increíble que en Honduras los periodistas estuvieran más preocupados por mi renovación que por este partido. Qué locura”, dijo el entrenador colombiano molesto, derrotado, frustrado. “Si el árbitro está cobrando algún tipo de cheque, más adelante se la van a cobrar”, dijo Maynor Figueroa con relación al trabajo del argentino Néstor Pitana.

Palabras ajenas a la reflexión, frases lejanas a la autocrítica, desencanto por lo hecho o, mejor dicho, por lo que no se hizo. El tanto de Alberth Elis, en el cuarto minuto de reposición, se podría ver como un reflejo de lo que fue Honduras: lento, enredado, incierto. “Pinto sólo tenía contrato por este proceso. Ahora es prematuro hablar de eso. Esperaremos a estar en casa, a que todo se enfríe y a mirar opciones de lo que más nos convenga para iniciar de nuevo”, dijo Jorge Salomón, presidente de la comisión interventora de la Federación Nacional de Fútbol de Honduras, al diario Diez de ese país.

Un total de 49 partidos con 14 triunfos, 16 empates y 19 derrotas, para una efectividad del 36,6 %, es el balance del entrenador colombiano, que luego de dirigir a Costa Rica en el Mundial de Brasil en 2014 (llegó a cuartos de final), tomó las riendas de la selección catracha con el objetivo de clasificarla a su cuarta Copa del Mundo, la tercera de manera consecutiva (España 82, Sudáfrica 2010 y Brasil hace tres años). Sin piedad y un final a secas, Jorge Luis Pinto se despide de Honduras, un equipo con el que lo intentó todo a punta de voluntad