Se fue de nuestro país siendo un niño

Juan David Torres, el colombiano que descresta en Corinthians

Con 18 años, este barranquillero está en uno de los clubes más importantes de Brasil. Su meta es llegar lo más pronto posible a la plantilla profesional.

Torres viene de jugar en Banfield de Argentina. / Cortesía

Gracias a los correveidiles del barrio Montecristo, de Barranquilla, la gente se enteró de que había un niño, zurdo él, talentoso y con mucha facilidad para el fútbol. Y por eso la cancha Universal se llenaba los fines de semana, porque la gente quería ver lo que le habían contado y comprobar la veracidad del relato. Y luego tomarse una foto, o varias, porque “puede que el pelao sea una figura algún día”.

Gracias al video que le hizo su papá (lo subió a Youtube), en el que salía marcando goles y conduciendo la pelota sin la torpeza de la mayoría a los siete años, varios agentes supieron quién era Juan David Torres y contactaron a Alcides para preguntarle por su hijo. Y él, para proteger a Juan David, no dijo nada, se limitó a escuchar propuestas y ofertas. Y Juan David siguió jugando en el patio de su casa, con los amigos, rociando la arena para que no se levantara con el más fino ventarrón.

“Mi papá puso dos arcos y armábamos partidos de cuatro contra cuatro, hasta de cinco. Era grande, tan grande que mis amigos y yo preferíamos estar ahí que en la calle”. Recién ahora, cuando Juan David ya tiene 18 años, Alcides le ha soltado uno que otro detalle de lo que fue la negociación y el prematuro viaje a Argentina, el acuerdo con River Plate y el comienzo de otra vida. “En su momento me dijo que había una opción de ir a un equipo grande y, sin entender muy bien, le dije que sí”. Juan David tenía nueve años, no había temor a nada y sí muchas ganas de conocer, de aprender, de experimentar.

Al comienzo, Buenos Aires se mostró amedrentadora, con sus edificios altos y grises, con sus parques solitarios y sin la posibilidad de hacer nuevos amigos, porque no había dónde conocer otras gentes. Y Juan David, siendo tan pequeño, entendió el vacío de estar lejos y extranó el calor de Barranquilla, la algarabía, el mango y las ciruelas, el pescado frito y el arroz con coco. Todo fue rutina: del apartamento al colegio, del colegio al entrenamiento y de la práctica otra vez a la casa. Así se le fueron los días y Juan David se acostumbró a las tres horas de trayecto en bus, a comer rápido para no jugar tan lleno.

Pero en River no pudo ser, por razones ajenas de las que Juan David prefiere no hablar, de un malentendido entre su agente (sí, a los nueve años ya tenía agente) y el club. Por fortuna, mas no por coincidencia, apareció la opción de ir a Banfield, una institución más pequeña, más paternalista, en la que lo acogieron y lo dejaron hacer parte de las inferiores, a pesar de no tener los papeles para disputar el torneo juvenil de la AFA. En otras palabras: lo esperaron.

Y lo hicieron porque sabían de su capacidad y de la credibilidad que generaba en la cancha. “Luego del microciclo con la selección de Colombia sub-17, en Bogotá, me llegaron los documentos y pude jugar. Y eso me abrió las puertas, porque mostré en competencia lo que hacía en los entrenamientos y me fue muy bien en los partidos que disputé”.

De su primer gol no se acuerda, pero sí rememora uno que le marcó a River Plate, pues el viernes antes del juego todavía acarreaba molestias físicas de una vieja lesión. El sábado ni siquiera fue titular y cuando ingresó en el segundo tiempo (Banfield perdía 1-0) tomó la pelota en la banda izquierda, se la pasó de un pie a otro, le hizo un túnel al primer marcador, al otro lo mandó al suelo con un enganche y remató al palo del arquero. Golazo y empate en un encuentro que estaba perdido.

Sus gambetas, su fútbol alegre, despreocupado y a la vez práctico, llamaron la atención en Brasil, y clubes de ese país sintieron afinidad con Juan David. “Mi agente me había dicho que existían posibilidades, pero nada en concreto. Solo hace dos meses me dijo que Corinthians estaba interesado. Y me pidió más videos para mandar a São Paulo”. De la suma por la que se dio su transferencia se dicen muchas cosas, se han dado valores a la ligera, especulaciones que ni siquiera tocan la realidad. Lo cierto es que uno de los equipos más grandes de Brasil tiene a uno de los colombianos con más proyecciones en el continente. “No hay presión, sí mucha motivación. Porque si hago las cosas bien puede que llegue a la plantilla profesional”.

Juan David ya tiene el transfer y está habilitado para debutar en el torneo Paulista o en el Brasileirão, para estrenarse de manera oficial con una institución del tercer mundo que por su infraestructura podría ser fácilmente del primer mundo. “No te imaginas el estadio, los campos de práctica, la sede. Es una locura. Y lo que más contento me tiene es que ya hago parte de esta historia, para seguir construyendo la mía, para ser mejor jugador, pero sobre todo ser mejor persona”.

@CamiloGAmaya

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Camilo Amaya

Fútbol Internacional

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