En 2016 fue nombrado técnico del año en la MLS

Juventud, la apuesta de Óscar Pareja

El entrenador antioqueño está entre los candidatos para dirigir la selección de Estados Unidos, un país en el que ha trabajado casi 20 años.

Óscar Pareja se retiró como jugador en el 2005 en el FC Dallas, club en el que dirige desde 2014./ Getty Images

Tomar decisiones acertadas siempre es casi imposible. De eso es consciente Óscar Pareja, un antioqueño que a sus cincuenta años vive sus días con una sola consigna: la base para desarrollar el fútbol de cualquier país es creer y apostar por jugadores jóvenes. A eso se ha dedicado los últimos veinte años de su vida. Desde que llegó como jugador al fútbol de Estados Unidos, al New England Revolution, en 1998, hasta su retiro en el FC Dallas, en 2005, siempre creyó en el potencial de los futbolistas de las divisiones menores. Mucho más ahora como entrenador.

Esa labor está cerca de dar grandes frutos. A finales de septiembre pasado, la Federación de Fútbol de Estados Unidos lo contactó para que presentara un proyecto y así conocer el rumbo que le daría a la selección de un país que se quedó por fuera del pasado Mundial de Rusia 2018. Una propuesta que, en caso de hacerse realidad, convertiría a Pareja en seleccionador de un equipo nacional de mayores, un cargo al que pocos entrenadores en el mundo llegan.

Este antioqueño, que se formó en las divisiones menores del Independiente Medellín y debutó en 1987, ya tiene en su palmarés más de cien victorias como entrenador en la Major League Soccer (MLS) y además fue nombrado entrenador del año en la temporada 2016, cuando su equipo, el FC Dallas, quedó campeón de la US Open Cup.

Como jugador logró el primer título para Colombia en el Sudamericano Sub 20 de 1987, que se jugó en Pereira, al igual que dos campeonatos locales con el Deportivo Cali, en 1996 y 1998. Más allá de los logros deportivos, la federación de EE. UU. tiene a Pareja en el radar por otra cosa: su experiencia en divisiones menores.

Desde sus comienzos en el Medellín se dio cuenta de lo importante que es la buena formación de un futbolista y de lo que le puede darle a un club en el futuro. Pero también sabe lo trascendental que es cuando un hombre de experiencia fortalece y cree en el futuro y el talento de alguien que recién comienza su vida profesional.

“Cuando yo debuté en el Medellín conté con la suerte de tener a dos compañeros como Silvano Espíndola y Juan Manuel Sugar Ortiz. Ambos tenían más de cien partidos encima y me dieron toda la confianza desde que hice mi primer contacto con el balón”. Ese estreno fue ante Millonarios, por el octogonal del campeonato de 1987. Años después, a punto de su retiro como futbolista, fue cuando entendió la importancia del respaldo a los jóvenes. “A mis jugadores grandes les digo que ellos, por su trayectoria y madurez, deben ser muy tolerantes con los chicos. No les exijas que sean perfectos porque son jóvenes. No pidas que no se equivoquen cuando tú con tu experiencia también te equivocas. La confianza en ellos se da con la tolerancia y aceptando que son jóvenes y haciéndoles sentir que no tienen que dejar de ser lo que son. Así van a poder dar todo su potencial”.

Este paisa que se graduó de zootecnista de la Universidad Católica del Norte y que en sus días más lejanos sueña cumplirles la promesa a sus padres de desarrollar una empresa de lácteos, en su finca en el departamento de Antioquia, anhela ser el primer colombiano en dirigir la selección de los Estados Unidos.

¿Cómo ha sido trabajar todos estos años en la MLS?

Al principio sabía que el viaje iba a ser largo y difícil, pero sirvió que yo ya había jugado en la liga nueve años y de una u otra forma también venía ayudando a consolidar el proceso de crecimiento del fútbol en este país. Yo siempre he creído que las divisiones inferiores son la base de todo. Un país que tiene un buen sistema de desarrollo de jugadores seguramente tendrá un mejor futuro. En eso quise aportar.

¿Qué tanto de ese reconocimiento como entrenador del año le ha servido en su trabajo?

He madurado mucho más. El técnico a veces se forma más dentro de los momentos difíciles que de las victorias, pero aquel fue un año muy exitoso, porque ganamos títulos. Además de ese nombramiento que fue algo más personal. Luego de eso comencé un nuevo ciclo con este grupo, que ha estado basado en el programa de las inferiores. El FC Dallas es una institución que tiene una fortaleza y una base fuerte en los canteros, como llamamos aquí a las divisiones inferiores. El trabajo en estas categorías es algo de irse reinventando siempre. Cada torneo es arrancar una nueva camada y eso en sí lo va madurando a uno cada vez más.

Usted ya había trabajado como asistente de Wílmer Cabrera en la selección Sub 17. ¿Ahí fue cuando lo tuvieron por primera vez en cuenta para dirigir a la selección mayor?

Lo hice porque quería conocer el corazón de los americanos desde la base. Por eso me fui a un programa especial, el cual es una concentración que se hace con cuarenta jugadores durante dos años, con el fin de prepararlos para el Mundial Sub 17. Y el primer acercamiento con la de mayores fue antes de que llegara Jurgen Klinsmann, en 2011. A mí me ilusiona ser seleccionador como a todos los entrenadores. Yo creo es un trabajo muy duro, porque no hay casi tiempo de trabajo, pero en el estudio de selecciones y en esa planeación que he hecho a largo plazo, en caso de que llegue el momento de ser seleccionador, lo que siempre hemos pensado con mi cuerpo técnico es que a los jugadores de las divisiones inferiores de este país hay que fortalecerlos. Ellos son los que te van a dar una base sólida. Hay que creerles mucho a los proyectos Sub 20 y Sub 17. Y también apoyar el desarrollo de los jugadores de los equipos locales e intentar que estén en una alta competencia. Eso es hacer un trabajo diario. A mí me parece que en selecciones se debe estar más pendiente del desarrollo del futbolista, así no se trabaje día a día o estés en una fecha FIFA. Eso adelanta un trabajo, que es necesario al momento en que se junten para competir.

¿Por qué la oportunidad de entrenar en Colombia nunca se dio?

Es que mi decisión desde un comienzo fue empezar en Estados Unidos. Yo ya me había establecido y veía un campo de acción más amplio y más necesario acá que lo que había en Colombia en esos años. Quizás el fútbol nuestro en ese tiempo era mucho más adelantado y los procesos de academia también eran más desarrollados. Además de mi decisión, fue la necesidad de mantenerme en este entorno, aquí he criado a mis hijos. Por eso he dedicado mi tiempo y mi entusiasmo en estos años a desarrollar el fútbol de acá.