La decisión de Bilardo que ayudó a que Messi se convirtiera en el mejor

En una entrevista con el diario La Nación de Argentina el exentrenador recordó el primer encuentro que tuvo con el futbolista rosarino.

Lionel Messi, delantero de la selección de Argentina. AFP

A lo largo de su carrera Lionel Messi ha sorprendido a propios y extraños por su entrega, su trabajo, su genialidad con un balón en los pies. Es inagotable. Un futbolista que no tiene límites. Carlos Salvador Bilardo fue uno de los que quedó anonadado con la velocidad y facilidad de manejar la pelota que tiene la pulga. “Mierda. ¿quién es este pibe? Qué bien que juega”, se dijo el estratega en uno de los entrenamientos de la selección de Argentina en Ezeiza.

“Ahora, ¿de qué lo ponemos?”, fue la primera duda de Bilardo. En ese entonces Messi jugaba pegado a la línea. Por ahí comenzaba a deshacerse de sus rivales. Los dejaba regados, sin cintura y con una amargura en la garganta.  “Un jugador que es tan bueno, tan bueno puesto ahí lo agarra cualquiera, lo marca y lo anula entre la raya y el tipo”, analizó.

Así que la conclusión del entrenador fue dejarlo libre. De cualquier cosa. En esa mitad del campo tan amplia, en la que su imaginación volara e hiciera poesía con sus pies. “Después se las iba a ingeniar para llegar adelante porque esquiva, esquiva, esquiva, como hacía Diego. ¿Diego qué era? No era delantero, mediocampista, no era un carajo. Ellos llegan. ¿Pelé qué era? Tampoco sabes. Venía un centro y el Negro boom, adentro, y venía otro centro, había que defender, y boom, el Negro la sacaba. Estos tipos tienen que jugar libre”.

Bilardo sacó a Lionel Messi de la raya. Después la historia la hizo él con su zurda mágica. “Le dije: si te preguntan de qué jugás, vos contestá ‘de todocampista’, no digás más nada. Porque si vos decís adelante, atrás y en el medio no van a saber de qué ponerte”, añadió el entrenador que salió campeón con Argentina en México 1986 y que perdió la final del Mundial de Italia en 1990 frente a Alemania.

A Messi lo único que le falta en su palmarés es un Mundial. Es lo que lo trasnocha. Es el único gran trofeo que le queda por alzar (y la Copa América). Para Bilardo, si el rosarino lo hace su nombre quedará inscrito con letras doradas junto al de otros jugadores legendarios de la historia. “Cruyff ganó todo, más de lo que ganó él. Son jugadores muy buenos, diferentes, pero después quedan en la historia cuando se sacan la foto con la Copa del Mundo”, finalizó.