La historia de amor que impulsó la carrera del futbolista Iván Rakitic

El croata contó en una publicación en The Players Tribune detalles de cómo conquistó a Raquel, su esposa.

Ivan Rakitic, mediocampista del Barcelona. AFP

“¿Ves a nuestra camarera? Voy a jugar aquí para el Sevilla, y me voy a casar con esta mujer”, con esas palabras Iván Rakitic le informó a su hermano que iba a firmar con el equipo Andaluz. Había quedado flechado con la figura de una española de cabello castaño claro y ondulado, de ojos grandes, oscuros y con una sonrisa encantadora. No quería estar en ninguna otra ciudad. Ni la barrera del idioma fue un impedimento para el futbolista, quien se puso como objetivo conquistarla. “La mujer que esa noche trabajaba en la barra era…  Vaya, ¡de otro mundo!”, escribió en un artículo publicado por The Players Tribune.

Era 2011 y Rakitic tenía 21 años. En ese momento no podía decirle nada más que “hola” debido a que no sabía nada de español. Hablaba alemán, inglés, italiano, francés y serbocroata, pero nada de castellano. Mientras encontraba una casa donde vivir, se quedó en el hotel de ese bar. Fueron tres meses y cada mañana se acercaba a tomar café o Fantas mientras las horas se le pasaban viendo a la hermosa camarera. En ese momento solo sabía su nombre, Raquel. Ella no hablaba nada de inglés, y el croata nada de español. Así que cada día: “Buenos días, Raquel. Un café y un Fanta naranja, por favor”, describe en el medio estadounidense.

“No sé cómo explicarlo. A veces, conoces a alguien y te sientes distinto. Cada vez que la veía explotaba una bomba dentro de mí. Semana tras semana, empecé a aprender unas palabras españolas. ¡Sí! me costaba, usaba mucho mis manos para explicarle a Raquel lo que le quería decir. Ella lo encontró divertido”. Tan grande era el sentimiento de Rakitic que le pidió salir con él entre 20 o 30 veces. Nunca le dijo que no, pero siempre encontró una excusa en el trabajo.

El motivo principal por el que siempre lo rechazaba era por el hecho de ser futbolista. Ella sabía que el Sevilla podía venderlo en cualquier momento. Pero el esfuerzo de Rakitic fue tal, que siete meses después de que llegó a la ciudad logró salir con ella. Todos conocían su historia y en la noche del 20 de agosto recibió un mensaje de texto: “ella está aquí en el bar tomando algo con su hermana, ¡No está trabajando!”. No pensó dos veces en salir para allá con un amigo y cuando llegó fue claro y directo. “No estás trabajando. Al final tienes tiempo para cenar conmigo”.

Esas palabras y la llegada inesperada de Rakitic la dejaron sorprendida. No sabía qué decir. “No me voy. Sé que estás con tu hermana y todo, pero tenemos que empezar ya. Vámonos. Todos”, Raquel aceptó. Al día siguiente, se encontraron para comer y desde entonces han estado juntos. “Seis años después, y ahora con dos hijas preciosas. Eso fue lo más difícil que he hecho en mi vida. Fue más duro que ganar la Liga de Campeones y casi la misma duración”, bromeó.

Etapas de la vida de Rakitic

El artículo publicado en The Players Tribune habla de la vida del croata, quien emigró a Suiza antes del inicio de la guerra de los Balcanes. Creció en ese país idolatrando a Robert Prosinečki, quien era un héroe para los jóvenes croatas: jugó en el Real Madrid, Barcelona y Sevilla. Su admiración fue tal que día y noche pensaba en una sola cosa: el fútbol. Su mamá cuenta siempre una historia. Cuando empezó a ir a la escuela volvió y le dijo, “Mamá, no quiero ir más. Solo quiero jugar. ¿Cuántos años tengo que hacer ésto?”, ella fue directa y le respondió: nueve. Así fue.

A los 17 años, fue a jugar como profesional para Basilea. Su sueño estaba bien claro. Quería ser Robert Prosinečki. Por eso, poder ir a jugar en España, como hizo él y ser nombrado el capitán del Sevilla, fue simplemente increíble. Cuando pasó al Barcelona fue una experiencia interesante para el jugador, porque la familia de su mujer quería que se quedara. Pero también sabían que solo existe una oportunidad para unirse con un club como el Barcelona. “Me apoyaron en cualquier decisión que tomara. Fue una decisión bastante difícil para nosotros – mucho más de lo que puedes pensar. Pero el club dijo que estaban satisfechos con lo que les pagaría el Barça, y aceptaron el traslado. Me hizo feliz salir ganando, mi vida cambió completamente”, afirmó.

Cuando llegó al Barcelona, algunos jugadores se sorprendieron por lo bien que hablaba castellano, algo que le ayudó mucho para adaptarse a la cultura del vestuario. Su hija mayor tiene cuatro años y empieza a entender la seriedad con la que la gente toma el fútbol. “Intentamos predecir si ella estará tan obsesionada con el fútbol como yo, o si no le prestará atención, como su madre. Ahora está como a medias”, dice. “Si estoy en casa mirando un partido por televisión, y alguien marca, ella se enfada mucho. Dice, ‘¡No! ¡Tú debes de marcar el gol!’ No le importa si es Messi o Suárez. No. No es bastante. Tiene que ser papi el que marca. No puede asistir, ha de marcar. Así que tengo que seguir esforzándome… Tendré que hablar con Leo sobre este tema”, finalizó