La ruta colombiana en la victoria de Miguel Ángel Russo

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Un conocido de la afición de Millonarios, utilizando en cancha a tres colombianos, fue el técnico campeón con Boca en Argentina. Breve recuento de un profesional del fútbol que continúa haciendo historia en el continente.

Como en un sprint de ciclismo o en una final de cien metros planos, Boca Juniors salió campeón del fútbol argentino y en la recta final del certamen le arrebató la gloria a su archirival River Plate. Hasta que cayó el telón de 2019, Boca escoltaba al equipo de la banda cruzada, pero su técnico Gustavo Alfaro no convencía con su juego. En pocas semanas, mientras River continuaba lamentando haber perdido en noviembre la Libertadores en la final contra Flamengo, Boca celebraba el 12 de diciembre la llegada de su máximo ídolo, Juan Román Riquelme, al gobierno que eligieron sus socios. Esa vuelta administrativa, aceleró la salida de Alfaro y le dio paso al regreso de Miguel Ángel Russo a la dirección técnica.

Para los hinchas del conjunto azul y oro, que se proclaman “la mitad más uno”, el retorno de Russo de la mano de Juan Román Riquelme, llegó acompañado con la memoria de un pasado victorioso, pues ambos festejaron la última Copa Libertadores ganada por el equipo, en 2007. En ese momento todos hablaban de la hegemonía de River Plate, de los aciertos de Marcelo Gallardo, del nivel superlativo de Ignacio Fernández y de los goles de Rafael Santos Borré, pero Boca entró en la recta final del torneo pisándole los talones al equipo millonario. Y el 24 de enero, Russo volvió a sentarse en el banco del xeneize y firmó un empate sin goles ante Independiente. En adelante, fueron seis victorias en línea hasta ganar el título por un punto.

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En una cancha donde Boca llevaba muchos años sin victoria, primero venció a Talleres de Córdoba como visitante por 2 a 1, con gol y actuación estelar del colombiano Sebastián Villa. Ese día Carlos Tevez, que también hizo gol, anunció que Boca iba a pelear el título a River, y elogió a Villa, de quién dijo que “tiene otra velocidad”.  Desde ese día, tanto Villa como Fabra y Campuzano, los otros dos colombianos, se convirtieron en piezas fundamentales del andamiaje de Russo. En los partidos restantes, el arquero Esteban Andrada no volvió a recibir goles, y en cambio al conjunto azul y oro se le abrieron los arcos y fueron victorias contundentes ante Tucumán 2 a 0, Central Córdoba 4 a 0, Godoy Cruz 3 a 0, Colón 4 a 0 y Gimnasia 1 a 0.

Ahora, en el palmarés de Miguel Ángel Russo, a sus 63 años, queda un nuevo título, que se suma a muchos atributos de su larga trayectoria como profesional del fútbol. Desde que comenzó a jugar en Estudiantes de la Plata hacia 1975 y disputó 14 temporadas como titular del “Pincha Rata”. No jugó en ningún otro equipo, pero en el de la escuela de Zubeldía, Bilardo, Pachamé, Malbernat o Sabella, disputó 418 partidos, hasta que se retiró en 1988. Sus actuaciones en el equipo platense lo llevaron a vestir la celeste y blanca de la selección nacional y, en una de esas incursiones, pasó con Colombia. Fue a mediados de 1985, hace ya casi 35 años, cuando pisó el césped del estadio El Campín de Bogotá.

Ese día, según el libro “Historia de la Selección Colombia” de Guillermo Ruiz Bonilla, Argentina ganó 3 a 1, con dos goles de Pedro Pablo Pasculli y uno de Jorge Burruchaga. El equipo lo dirigía Carlos Bilardo y Russo ofició como volante central, al lado de históricos como Diego Armando Maradona, Daniel Pasarella o Ubaldo Fillol. En el equipo colombiano también estaban los mejores de esa época de transición. Lo dirigía el médico Gabriel Ochoa Uribe y, entre otros, jugaban el histórico Pedro Zape asociado a la historia del Deportivo Cali; Miguel Augusto Prince de la entraña de Millonarios; Pedro Sarmiento, campeón como jugador y técnico; el inolvidable Willington Ortiz, para muchos el mejor de todos; y Arnoldo “El guajiro” Iguarán, sencillamente goleador.

A lo mejor Miguel Ángel Russo ni recuerda ese juego, o tampoco el partido de regreso en Buenos Aires el 16 de junio, cuando un gol de Jorge Valdano bastó para que Argentina derrotara una vez más a Colombia. Tiempo después Russo pasó a la dirección técnica y es tan largo su periplo por el fútbol latinoamericano, que hay que acudir a los estadígrafos para determinar si alguna vez volvió a Colombia para acomnpañar a uno de sus equipos. Lanús, Estudiantes, Universidad de Chile, Rosario Central, Colón, San Lorenzo, Racing, Vélez o Boca Juniors. Lo cierto es que un día de enero de 2017, inesperadamente el técnico argentino Diego Cocca dejó a Millonarios en plena pretemporada, y alguien sugirió a Russo.

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En un año, el estratega argentino armó un equipo sin figuras rutilantes, pero con un sistema ofensivo por las bandas y mucho orden táctico. Ese plantel salió campeón en una final marcada en la historia del equipo albiazul con el código númerico 17-17-17, por aquello de que el jugador con el dorsal 17, Henry Rojas, le dio la estrella 15 a Millonarios un 17 de diciembre de 2017.  Con un equipo donde Vikonis era prenda de garantía en el arco; Cadavid y Matías de los Santos no dejaban arrimar a los rivales; Macallister Silva y Jhon Duque se distribuían la cancha junto a Ayron del Valle o el “Carachito” Domínguez; y los de la cantera redondeaban esa exitosa campaña. Como telón de fondo, Russo superaba por esos mismos días un sigiloso cáncer.

Por este momento histórico ante su contrincante de patio, Independiente Santa Fe, inevitablemente Miguel Ángel Russo sigue el corazón de la afición albiazul. Muchos de ellos seguramente hoy celebran que haya repetido como ganador, esta vez en Boca, también en mano a mano ante su rival de siempre, River Plate. Lo demás es volver a asomarse a la entraña del equipo xeneize y recordar que no es la primera vez que un título de Boca tiene sabor colombiano. Hoy fueron Fabra, Campuzano y Villa, pero hace 20 años, en el histórico equipo de Carlos Bianchi, también lo hicieron Mauricio “el Chicho” Serna, Jorge “El Patrón” Bermudez, y Oscar Cordoba. También triunfaron en Boca Fabian Vargas o Amaranto Perea.

La cara triste de esta breve historia la representan los colombianos Rafael Santos Borré y Juan Fernando Quintero, con merecimientos para haber salido campeones con River, pero al final, por cosas del fútbol o, como en las carreras de caballos, en un auténtico cabeza a cabeza vibrante, Boca le sacó el título a River en el último tramo. El millonario empató con Tucumán 1 a 1 y le cedió el paso a Boca que ganó por la mínima diferencia a Gimnasia y Esgrima de La Plata. Los del barrio de la Boca celebraron haberse quitado un poco de encima la burla de sus rivales por la final perdida en Madrid de la Libertadores de 2018, y el sábado 7 de marzo de 2019, voltearon la historia con un artifice administrando la victoria desde el banco: Miguel Ángel Russo.   

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