Las atajadas de Kimika Forbes: de Trinidad y Tobago a Santa Fe

La guardameta trinitense, de 27 años, quedó campeona de la pasada edición de la Copa Libertadores Femenina con Sportivo Limpeño de Paraguay. Ahora espera conseguir esta hazaña con el club cardenal. Este martes el club cardenal enfrenta a Audax-Corinthians.

Kimika Forbes, arquera titular del equipo femenino de Santa Fe, que es segundo del Grupo C, con cuatro puntos. / Cortesía Santa Fe

En las calles de Point Fortin, el pueblo más pequeño de Trinidad y Tobago, una isla apartada en el Caribe donde el fútbol hasta ahora comienza a tener furor, nació hace 27 años Kimika Forbes, una morena portentosa, de 1,84 metros, fuerte y robusta que se adueñó hace 10 meses del arco de Santa Fe Femenino.  (Puede leer: La historia de Lisseth Moreno, defensa de Santa Fe)

Forbes casi no habla español, hasta ahora lo está comenzando a dominar, pero aprendió las palabras claves para comunicarse con sus compañeras. En el arco se oye una voz fuerte, gruesa, que dice mía, arquera, izquierda, derecha, salen. Todas le entienden porque habla un lenguaje universal: el del fútbol.

Debajo de los tres palos luce imponente. Su técnica, su velocidad y su agilidad la llevaron a convertirse en la portera que menos goles recibió en la primera edición de la Liga Profesional Femenina en Colombia, además de coronarse campeona con este equipo. Un título más en su palmarés. (Lea: “Queremos ganar la Copa Libertadores”: Catalina Usme

Desde los ocho años comenzó a jugar con sus primos y su hermana menor, Karen, en las calles de su pueblo. Fue tanta la conexión que sintió con el balón, que desde ese momento empezó a vivir el fútbol de una manera diferente. Ya no lo veía como un pasatiempo, sino como un estilo de vida. No dejó de entrenar, a pesar de las burlas que recibía y de las constantes críticas de personas que le repetían que ese deporte era sólo de hombres. Siempre siguió con su objetivo claro: ser la mejor en lo que la apasionaba. 

Junto a Karen crearon un equipo de mujeres en la escuela en la que practicaban. Sólo hasta que cursó la secundaria descubrió su verdadera posición en la cancha. “No había arquera, me ofrecí y fuimos finalistas de un torneo en la escuela. Entonces le dije al técnico que quería atajar”, cuenta Kimi, como le gusta que le digan. En ese momento siguió al alemán Manuel Neuer y al chileno Claudio Bravo, y se deleitó con sus monumentales atajadas. Del primero asegura que es el más completo, mientras que del segundo se emociona al decir que es su modelo a seguir. (Lea: Oriana Altuve: la leona que más ruge en Santa Fe)

Gracias a su altura y su talento comenzó a ser figura en su posición. Empezó a brillar con luz propia. Cuando cumplió 15 años recibió el llamado que todo futbolista desea: el de conformar la selección de su país. Sólo un año después debutó ante México en las eliminatorias para el Mundial de Fútbol de 2007. Desde aquel duelo se adueñó de los tres palos y hasta el momento ya suma 30 compromisos con el combinado nacional. Pero aún tiene una deuda pendiente: jugar una Copa del Mundo.

Se ganó dos becas para estudiar educación física con especialización en dirección técnica en la Universidad Maine, en Fort Kent, Estados Unidos. Allí se dedicó a jugar en la liga universitaria y en la segunda división de ese país. (Le puede interesar: Leicy Santos, la 10 de Santa Fe)

Hace un año recibió la oportunidad de actuar con Sportivo Limpeño de Paraguay en la Copa Libertadores Femenina. En diciembre se coronaron campeonas de este certamen, convirtiéndose en el primer equipo paraguayo en lograrlo. Esa noche fue uno de los momentos más importantes en su carrera.

Para repetir la hazaña, esta temporada llegó a Santa Fe. Actualmente se encuentra disputando este mismo torneo. El sábado se convirtió en la heroína al evitar en los últimos segundos el gol del triunfo de su exequipo ante Santa Fe. Este martes, a las 4:00 p.m. ante Audax-Corinthians, de Brasil, espera sellar la clasificación a los octavos de final. (Lea: Liana Salazar, la capitana de Las Leonas)

Kimika salió de un país lleno de dificultades para las futbolistas. Pero ha conseguido hacer historia y espera llegar aún más lejos. En Colombia se siente feliz por la inclusión de las mujeres en el fútbol y porque ha sentido que su trabajo ha sido valorado. En un futuro espera poder armar su propia escuela de arqueras en Trinidad y Tobago. (Puede leer: Melissa Herrera, la tica de oro de Independiente Santa Fe

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