Maradona se equivocó y pagó, pero la pelota no se manchó

Un 30 de octubre de 1960, hace exactamente 57 años, nació Diego Armando Maradona.

Maradona fue campeón del Mundial de México 1986.AFP

“Yo crecí en un barrio privado de Buenos Aires. Privado de luz, privado de agua”. Allí fue donde Dalma Salvadora Franco, más conocida como “Doña Tota” dio a luz a Diego Armando Maradona un 30 de octubre de 1960. Una mujer que se privó de comer con tal de que a sus hijos no les faltara el pan, nunca. Se inventaba dolores de estómago como excusa para no alimentarse, pues una nevera vacía y austera desvelaba los altibajos de las incongruentes ecuaciones de esta vida. A veces precaria, a veces efímera y raramente eterna.

Porque Diego es inmortal. Su cuerpo podrá mutar, su legado -no intencional- perdurará en la selectiva estela del tiempo. A prueba de balas, de cáncer, de blasfemias. Agrandado, grosero, poco profesional, drogadicto. Leal, sincero, genio, líder. La vida y la historia dependen del lente con el que se le miren.

“Será un partido complicado, no podemos confiarnos. Somos humildes. Todos los rivales son de respetar. Esperamos ganar”, el monólogo que han adquirido como lengua nativa los futbolistas. Una función que se repite semana tras semana. Muy pocos dirán “hay que golear a los equipos chicos o sino es un fracaso. Somos mejores que ellos”. A esos, la mayoría los llamará agrandados, creídos e irrespetuosos. Un mundo que le tiene miedo a lo diferente. Igual, son los rebeldes los que se salen del molde y logran trascender. Los libros, las crónicas y la memoria del tiempo son y serán la recompensa más grande que pueden recibir los distintos. “Di ventajas, ¿saben qué jugador hubiera sido sin drogas? Fui, seré y soy un drogadicto”.

“La va a tocar para Diego, ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota Maradona, arranca por la derecha el genio del fútbol mundial, y deja al tercero y va a tocar para Burruchaga... ¡Siempre Maradona! ¡Genio! ¡Genio! ¡Genio! Ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta-ta... Gooooool... Gooooool... ¡Quiero llorar! ¡Dios Santo, viva el fútbol! ¡Golaaazooo! ¡Diegoooool! ¡Maradona! Quiero llorar, perdónenme... Maradona, en una corrida memorable, en la jugada de todos los tiempos... Barrilete cósmico... ¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés, para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina? Argentina 2 - Inglaterra 0. Diegol, Diegol, Diego Armando Maradona... Gracias Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2 - Inglaterra 0”, las palabras del narrador uruguayo Víctor Hugo Morales al atestiguar el gol del siglo.

Ese que le anotó a los ingleses en los cuartos de final del Mundial de México. Unos minutos después de haber marcado “La mano de Dios” en un partido que era más bien el segundo capítulo de la Guerra de las Malvinas. Fue la mano de Dios. Volvería a hacerlo mil veces. Les robé la billetera sin que se dieran cuenta”.

A un irreverente que no le importaban las reglas ni el protocolo. No le interesaban las relaciones públicas. Y daba la vida por los suyos: su familia, sus compañeros, su equipo. Y cuando la prensa buscaba derribarlo no titubeó para decir lo que pensaba. Para sincerarse, eso sí, a sus maneras. “Vos Pasman, la tenés adentro”, le dijo al periodista argentino en rueda de prensa luego de clasificar a Argentina al Mundial de Sudáfrica 2010.  “A los que no creían en este equipo, con el perdón de las damas, que la chupen. Que la sigan chupando”. Diego fue suspendido dos meses.

La palabra pecho frío no hará ni amagues en su ADN. Sabe que no fue perfecto, sabe que tiene sangre caliente, pero no se arrepiente de nada. Sabe que pudo ser mejor. Pero también sabe que será único e irrepetible. “Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”.

Su sueño no fue ser un referente, ni un ídolo. A veces la historia y la naturaleza premian de forma inesperada a los que se salen del montón. A los que no tienen miedo. Mucho se le recriminó, él sólo quiso divertirse. Tal vez, por eso, es uno de los más grandes de todos los tiempos. “Yo nunca quise ser un ejemplo”.

Thomas Blanco - @thomblalin

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