Marcos Mundstock: un hincha del fútbol y una crítica al periodismo deportivo

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El exintegrante de les Luthiers, que falleció el pasado miércoles a los 77 años, cambió de equipo varias veces, pues para él primaba el buen fútbol y los valores. En un vídeo publicado por El País de España hace un año, donde exalta su humor para hablar de la lengua española, crítica la "epidemia" de la palabra "gloria" en el periodismo deportivo.

Con la intención de mofarse del lenguaje con altura e intelgiencia, Marcos Mundstock hablaba con un tono pedante, con un ritmo que se sentía parsimonioso y que le daba a cada palabra un sentido diferente, que nunca habíamos notado y nunca habíamos pensado. Sobre lo compleja y diversa de la existencia se habló, sobre lo trágica y curiosa que es la vida se burló. De la mano de Daniel Rabinovich, Gerardo Masana, Carlos López Puccio, Ernesto Acher, Carlos Núñez Cortés y Jorge Maronna, Marcos Mundstock hizo de Les Luthiers un grupo curioso, que reinventó el análisis del lenguaje para hacer un humor inteligente, para dejar el mensaje de que la risa también puede ser un vehículo eficiente para presentar una crítica a nuestra sociedad y nuestro tiempo.

Al fútbol también lo mantuvo presente. Nada que haya permeado su entorno quedó por fuera de su legado. Sobre su experiencia personal con el deporte más popular del mundo contó que "Me encanta el fútbol pero hoy no soy hincha de nadie. Soy hincha por épocas de algún club, porque me gusta en ese momento cómo está jugando... Sigo mucho el fútbol español. Cuando era chico era de Boca. Después no. Luego me regalaron el carnet del Real Madrid y cuando apareció el Barcelona de Guardiola me quedaba mirándolo, por supuesto. Era admirador. También fui hincha del Celta o del Sevilla cuando estaba el Toto Berizzo, con quien somos amigos".

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Pero su crítica asociada al fútbol se la otorgó al periodismo deportivo en un vídeo publicado por El País de España en el 2019. Desde este lado del periodismo olvidamos el desgaste que le damos a palabras como héroe, épica, gesta, o gloria. Sobre esta última se refirió Mundstock. Una anécdota curiosa que deja entrever un lugar común y que invita a que seamos más ingeniosos a la hora de hablar de una victoria, o de no tergiversar y exagerar el resultado de un partido más es lo que deja su comentario.

"También quiero llamar la atención de los señores académicos sobre una epidemia lexicológica: el uso y abuso que hace el periodismo deportivo de ciertos términos, por ejemplo: "gloria". Todo comenzó a degradarse la primera vez que alguien, ante un récord mundial, o una hazaña atlética deslumbrante, se atrevió a titular: "Fulano alcanzó la gloria". Ahora, "gloria" ya es la de un empate sobre la hora o la de un equipo que se salva raspando el descenso o la del que gana un amistoso de verano. Y el colmo ocurrió hace unos meses. Resulta que a un delantero de un equipo de provincias le tocó someterse al examen antidoping. Tal vez por una excesiva deshidratación o por el pudor comprensible ante esas miradas extrañas para un acto de naturaleza tan íntima, lo que debía ser un trámite rápido y rutinario, más precisamente "ruti-urinario", se había convertido en un suplicio, en una "micción imposible". Por fin, y luego de dos horas de esforzadas contracciones nuestro futbolista consiguió completar el volumen requerido, aportar la muestra en el recipiente destinado a tal fin, o como se dice vulgarmente, logró "hacerlo dentro del tarro". ¿Saben cómo tituló la noticia un vespertino de gran circulación? A ocho columnas: "¡Osorio pudo orinar! ¡Alcanzó la gloria!". 

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