En la etapa de Arturo Reyes estuvo cerca de ser llamado

Mauro Manotas, en el radar de la selección de Colombia

El delantero costeño de 23 años ha marcado más de 50 goles con el Houston Dynamo de la MLS. El Espectador lo visitó en la ciudad de Texas.

Mauro Manotas, goleador del Houston Dynamo de la MLS. Cortesía

Cuando Mauro Manotas llegó a Houston, en el verano de 2015, no sabía hablar inglés y nunca había vivido en un lugar diferente a Sabanalarga o Barranquilla. No poder comunicarse le daba pánico, por eso el primer pedido que les hizo a los directivos del Houston Dynamo fue que le consiguieran una casa de una familia hispana para poder acoplarse paulatinamente a su nuevo mundo. Con 18 años, lo poco que había demostrado en la Universidad Autónoma del Caribe y la selección colombiana sub-20 fueron motivos suficientes para que el club de Texas quisiera contar con él.

“Yo no sabía nada de inglés, además era muy tímido. Pero me recibió una familia conformada por un padre mexicano, la madre de Guatemala y dos hijos, uno de ellos de mi edad, nacidos aquí en Estados Unidos”, recuerda. Estos hispanos fueron su familia, se preocuparon porque se sintiera cómodo y no le faltara nada. “No me dejaban aportar para las cosas de la casa, todo me lo daban. Siempre los llevaré en el corazón”, asegura Mauro, sentado en un sofá de cuero negro en la sede deportiva del club estadounidense, en donde atendió a El Espectador.

La adaptación fue difícil a pesar de la ayuda. Fuera de la cancha tenía a esta familia pendiente de él, pero en el campo de juego las cosas no le salieron como esperaba. No se entendía con el técnico y las oportunidades eran mínimas. Sin embargo, quien lo salvó de abortar este proyecto y lo motivó a no rendirse fue el ex jugador de la selección de Colombia Wílmar Cabrera. “Me tendió la mano en un momento necesario. Wílmar y su familia también han sido parte de mi proceso”, reconoce.

Cabrera habló con los directivos del club y con el técnico del equipo profesional y les pidió que le cedieran a Mauro para su escuadra. “Me llamaron como con temor. Pensaban que yo me iba a negar porque, de alguna manera, pasarme al equipo de reserva era una falta de respeto, pero yo, sabiendo que Wílmar era el DT allí, acepté. Sólo estuve cuatro partidos, en los que hice cuatro goles y me llamaron de nuevo al primer equipo”.

Ese fue el punto de partida para una racha de goles que parece interminable. Desde 2017 hasta hoy ha hecho más de 50 goles y está a 10 de convertirse en el goleador histórico del club. En el estadio y en las tiendas del club en la ciudad texana, la camiseta 9 con su nombre es una de las más vendidas.

Aunque todavía no habla inglés a la perfección, se defiende y puede mantener una conversación sin problemas. Vive solo en un apartamento cerca de la sede deportiva y ya se mueve con la ayuda del GPS en una camioneta propia. “Me despierto a las 6 o 6:30 de la mañana. Pongo música para activarme, oro, como algo y salgo a entrenar. Almuerzo con mis compañeros en la sede del club y por la tarde voy a ver fútbol, jugar play y estar con amigos”, asegura.

El técnico del primer equipo ahora es Wílmar Cabrera, quien le dio la confianza inicial y ahora lo motiva a seguir creciendo. “Me dice que puedo llegar muy lejos”, asegura. Su mejor amigo, casi como un hermano en Houston, es Juan David Cabezas, volante de marca que por estos días se recupera de una lesión de rodilla.

Con 23 años, ya han llegado opciones para regresar a clubes grandes de Colombia o ir a Europa, sin embargo, él tiene claro que por ahora sus máximos objetivos son ir a la selección de mayores, ser el goleador histórico de Houston en la MLS y dar el salto al Viejo Continente. “He tenido contactos para ser llamado a la selección. De hecho, parecía que iba a estar en noviembre si había amistosos, pero finalmente no se consiguieron rivales. Sé que me están mirando, que estoy en el radar, y eso me motiva a seguir haciendo bien las cosas”, afirma este costeño que, en una liga con estrellas mundiales como Zlatan Ibrahimovic o Wayne Rooney, ha estado a la altura de ellos e incluso los ha superado en cantidad de goles marcados.

El niño que comenzó en la escuela Fausto Castro y se formó en el Real Madrid de Sabanalarga, está viviendo el comienzo de su sueño. “Seguir los pasos de Falcao, su ejemplo y su calidad”.