Histórico

Bayern Múnich humilló a Barcelona en la Champions League.

Noticias destacadas de Fútbol Internacional

El campeón de la Bundesliga, en una demostración de fútbol total, superó al equipo español por 8-2 y se metió en semifinales del torneo continental.

Hace unas temporadas, cuando Pep Guardiola era el entrenador de Bayern Múnich, un periodista puso en duda su concepto de presión alta y continua. “Si es posicionalmente se puede hacer el tiempo que quieras”, dijo el entrenador en un alemán entendible y bastante práctico (durante un año estudió este idioma en Nueva York luego de dejar Barcelona).

Pues al parecer esa noción de Guardiola, hoy en Manchester City, dejó semillas en el club bávaro, un equipo que se recuperó del reciente bache que tuvo con Niko Kovac y que bajo la dirección de Hans-Dieter Flick volvió a distinguirse por la belleza y practicidad de su fútbol. Que lo diga Barcelona, su última víctima en la Champions League.

Sí, ganar la Bundesliga ya no es novedad, es una rutina. Por eso se le exigió que mostrara lo mismo en duelos de más peso y con otros rivales. Y Bayern Múnich, que parece haber encontrado el equilibrio entre la experiencia y la juventud, dio un recital de velocidad física y mental frente a un oponente pasmado y perdido. Más bien asombrado de ver lo que estaba pasando.

Porque el Barça, en los primeros 45 minutos, fue el espectador en el estadio Da Luz de Lisboa. De hecho, no pudo reaccionar, siempre encontró una camiseta blanca cuando tuvo la pelota y cuando intentó tocar de primera intención chocó con una muralla de dos y hasta tres jugadores.

Ver a este Bayern Múnich hizo recordar a la máquina alemana que le ganó 7-1 a Brasil en su Mundial en 2014, que después se quedaría con la Copa tras vencer a Argentina en la final. ¿Un déjà vu con otros protagonistas, algunos repetidos?

Correr, respaldar, atacar y destrozar todo lo que está a su paso. Thomas Müller anotó el primer gol tras una combinación perfecta con Robert Lewandowski, animó y gritó cuando David Alaba la metió en propia puerta para el 1-1 parcial y fue a abrazar a Ivan Perisic y a Serge Gnabry que también festejaron.

Incluso, queriendo más, puso el 4-1 con el que, en media hora de juego, su equipo ya goleaba a Barcelona tras una muestra de practicidad y de inteligencia. Y de talento, porque también hay que tener capacidad para ejecutar el plan que organizó Flick.

En el segundo tiempo, luego del vendaval que sufrió Barcelona, el ritmo bajó un poco, no del todo. En una jugada alejada, individual, Luis Suárez descontó, pero como un efecto de acción-reacción Bayern volvió a marcar, esta vez tras el desborde del canadiense Alphonso Davis, que llegó hasta la línea de fondo, luego de dejar pintado a Nelson Semedo, y centró para Joshua Kimich definiera con la portería a su disposición.

Si, porque Bayern, en contra de todo sistema conservador, no es de los que deja a un lateral abajo para que el otro suba. No, los alemanes suben, todos, en bloque. Y retroceden, también en bloque, como un grupo compacto que se mueve al compás y en función de la pelota.

Al final, muy al final, cuando ya no quedaban ganas de nada, apareció Lewandowski y de cabeza puso el 6-2. El polaco, el hombre gol de esta temporada en Europa, no se podía quedar sin participar. Pero la cosa no terminó ahí: Philippe Coutinho, que para la próxima temporada deberá regresar a Barcelona si no encuentra otro club, anotó el 7-2 y el 8-2 en un episodio que quedará para la historia.

El tiempo se acabó y los campeones de la Bundesliga sentenciaron no solo el destino del cuadro blaugrana en la Champion League, sino el futuro de Enrique Setién, que seguramente dirigió su último partido como DT del club catalán.

Humillación para muchos, un show para otros. De seguro, después de esto, los alemanes serán más favoritos que nunca en esta Champions y los españoles más criticados que antes por la degradación sufrida en Lisboa.

Comparte en redes: