Escándalo colombiano en Boca

Pékerman, preocupado por Cardona y Barrios

El técnico de la selección tricolor recomendó a los futbolistas no dar más declaraciones a la prensa. En el club argentino ya tomaron acciones contra los jugadores.

Edwin Cardona (der.) y Wílmar Barrios, involucrados en un lío judicial en Argentina. / AP

La noticia trascendió las fronteras de Buenos Aires y generó preocupación en el cuerpo técnico de la selección tricolor. José Néstor Pékerman recibió como un bombazo el conflicto que protagonizaron Edwin Cardona y Wílmar Barrios. Los mediocampistas colombianos fueron acusados de privación ilegítima de la libertad, violencia de género y felonía sexual por dos mujeres que serían bailarinas, según consta en la denuncia que fue presentada en el Juzgado de Instrucción Criminal y Correccional número 6 de esta ciudad, a cargo de la magistrada Alejandra Provitola. Y al entrenador argentino se le pusieron los pelos de punta. A tal punto que, a través de sus colaboradores, se comunicó con los jugadores y les pidió que no hicieran más declaraciones ante la prensa. Guillermo Barros Schelotto, en tanto, decidió prescindir de sus servicios para el partido que el campeón del fútbol argentino jugó anoche ante Aldosivi en Mar del Plata. Ambos se quedaron en Buenos Aires. También Frank Fabra quedó a disposición de la justicia, por ahora, en calidad de testigo. Y dos preguntas inquietantes se escuchan en torno a esta situación que explotó el martes, en el medio de la pretemporada xeneize, líder de la Superliga: en el caso de comprobarse el delito, ¿el presidente Daniel Angelici rescindirá sus contratos? ¿Corre riesgo la participación de los jugadores en el Mundial de Rusia?

“Es todo mentira. Si hubiera habido un baile, como declararon las mujeres, en el edificio todos se habrían enterado. Que sepa, no hay videos. Lo escuché al doctor Cerolini, abogado de las denunciantes, decir que habían salvado su vida de milagro. Es una locura”, le dijo Miguel Angel Pierri, asesor legal de Cardona y Barrios, a El Espectador. Según se desprende de la acusación que hicieron dos mujeres ante la Prefectura Naval, una de ellas identificada como CSJ, los jugadores le pidieron que hiciera “un show” el domingo en el edificio Aleph, ubicado en la calle Petrona Eyre, de Puerto Madero, que sería propiedad del peluquero de los futbolistas. Acompañada de una amiga, cuyo nombre artístico es Alexia, accedieron a bailar para los colombianos. CSJ declaró que Cardona la amenazó, que Barrios le mostró una cuchilla y que le pegó una bofetada. Hubo una discusión por dinero y le habrían trabado la puerta del ascensor para que no se fueran. Ayer, por otro lado, se conoció un audio telefónico en el que un colombiano intenta arreglar la situación con una de las señoritas. Pierre asegura que la voz que se escucha no pertenece a Cardona. El propio futbolista había negado cualquier intervención en el hecho el martes al mediodía, cuando sólo se trataba de un rumor, luego ratificado por las supuestas víctimas a través de su denuncia. “Vamos a citar a todos los testigos a declarar”, comentó el abogado de los futbolistas, al tiempo que admitió haber recibido un llamado de un allegado a Pékerman.

Cardona y Barrios están arrepentidos. En privado, ya le reconocieron a Barros Schelotto su falta. El Mellizo está muy enojado con los jugadores. Angelici, también. El presidente evaluará la situación de acuerdo al desarrollo de los acontecimientos en la justicia. Si se comprueba que hubo violencia de género, podría rescindir el vínculo. Ya sucedió con Ricardo Centurión, protagonista de una serie de escándalos que terminaron con su ciclo en Boca, muy a pesar del buen nivel deportivo que mostró con la camiseta azul y oro. “Si se confirman los rumores, no nos va a temblar el pulso”, dijo Angelici. Fabra también quedó en la mira. Y el tercer arquero, Manuel Roffo, otro de los involucrados como testigo, fue bajado a la Quinta División.

Las mujeres ratificaron su denuncia ante el fiscal Lucio Herrera. Los colombianos se exponen a tres y dos años de prisión, aunque no sería efectiva. En el caso de comprobarse esta situación, hasta podrían acceder a una libertad condicional. Pero la peor condena es la social, en Argentina y en Colombia. Y las repercusiones que tienen a nivel familiar. En lo deportivo, lo peor es quedarse por fuera del Mundial. Hoy por hoy, nadie puede garantizar su presencia. Ni el propio Pékerman.