Champions, Liverpool-Tottenham (2:00 p.m., ESPN)
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Por qué Inglaterra está en la cima del fútbol

En St. George’s Park, la lujosa ciudad deportiva, empezó todo. Hoy los resultados están a la vista en cuanto a selecciones y clubes. Un modelo que debe copiar la región.

Mohamed Salah y Harry Kane, los hombres claves de la final de la Champions.
Mohamed Salah y Harry Kane, los hombres claves de la final de la Champions.AFP

Por primera vez en la historia del fútbol, los cuatro finalistas de las competiciones europeas son del mismo país: Inglaterra. La nación que ganó los pasados mundiales sub-20 y sub-17. También la que conquistó el Europeo sub-19 en 2017. Y la campeona de las últimas tres ediciones del Esperanzas de Toulon, uno de los torneos juveniles más prestigiosos del planeta. Pero sobre todo: una de las semifinalistas de Rusia 2018. ¿Casualidad? Más bien causalidad.

Los británicos, que siempre se han caracterizado por tener en sus filas a varios de los mejores jugadores del mundo, viven, raquíticos de gloria, de su único título de selecciones: en el Mundial de 1966, hace 53 años y como locales. Y en este milenio, solo dos conjuntos ingleses han levantado la Champions League: Liverpool (2005) y Chelsea (2012). Hoy (2:00 p.m., por Espn), en la final entre Liverpool y Tottenham, una escuadra inglesa volverá a quedar grabada en el trofeo de clubes más importante del planeta.

Atrás quedó esa generación de David Beckham, Steven Gerrard, Frank Lampard, John Terry, Paul Scholes, Wayne Rooney y Michael Owen, que no consiguió ningún título. Fracaso tras fracaso. Con esa cruz a cuestas, los creadores del fútbol decidieron reinventarse.

Todo empezó en 2012, con la construcción del complejo St. George’s Park, ubicado en Burton upon Trent, un pueblo de poco más de 70.000 habitantes. La ciudad deportiva, que costó 105 millones de libras, es el hogar de los 28 equipos masculinos y femeninos de Inglaterra. Cuenta con 13 canchas de última tecnología, una de ellas cubierta, otra inspirada en el mítico estadio de Wembley. También hay múltiples gimnasios y laboratorios, donde se analiza el rendimiento, la alimentación y el biotipo de los jugadores. Y hasta un centro de video, donde estudian los movimientos de los rivales. Un lugar en el que la tecnología, la ciencia y el deporte van cogidos de la mano.

¿El objetivo? Recuperar el ADN del futbolista inglés. Y hay un departamento de liderazgo en el que se forman chicos desde los cinco hasta los 21 años. No solo instruyen al jugador, también a la persona en su mentalidad y valores como ser humano. A las lujosas instalaciones se suma un hotel Hilton de 228 habitaciones, donde se hacen convenciones y talleres sobre temas deportivos. También hay campos de verano a bajo costo, para que los jóvenes sientan lo que es ser un futbolista de primera categoría por unos días.

Los resultados están a la vista. Y en la selección de mayores aparecieron de manera prematura en Rusia 2018. Con un equipo de un promedio de edad de 25 años, en el que Harry Kane, su capitán, tenía 24. De los 23 jugadores de la plantilla, 21 pasaron por las selecciones juveniles. Y Gareth Southgate fue DT del cuadro sub-21 por tres años, antes de llegar a la mayores en 2016. Eso se llama proceso, también sincronización. Con formación humana y científica apoyada en la tecnología.

Algunos dirán que los penaltis ante Colombia fueron una lotería. No es que no lo sean, pero los ingleses redujeron el azar a su mínima expresión. Antes de la tanda, el arquero Jordan Pickford recibió apuntes en una botella que indicaban el lugar más acostumbrado de los colombianos para patear desde los 12 pasos. “Los teníamos estudiados, el único que cambió su tendencia fue Falcao”, reveló el portero del Everton tras el partido.

Otro de los puntos a destacar es que la Premier League, la liga más competitiva del mundo, estaba plagada de extranjeros y había dejado a los británicos en un segundo plano. Entonces apareció el Tottenham, dirigido por Mauricio Pochettino, para darles un espacio en la plantilla. Tiene 12 jugadores ingleses en sus filas. El otro finalista, el Liverpool, cuenta con nueve. Las dos escuadras que más han apostado por los jugadores británicos. Eso sí, en la final de Europa League entre el Chelsea y el Arsenal solo hubo tres en cancha.

Y regresando a las selecciones, los 23 futbolistas convocados en el pasado Mundial jugaban en la liga local y fueron el único equipo de la Copa del Mundo que llegó sin jugadores que militaran en el extranjero. Nada, absolutamente nada, es casualidad para ellos.

Para entender la dimensión que ha adquirido St. George’s Park, basta ver el gesto que tuvieron los jugadores unos meses antes de Rusia 2018. Plantaron 14 árboles como símbolo de los 14 jugadores de la selección que perdieron la vida en la Primera Guerra Mundial cuando oficiaban como soldados. El lugar también tiene su mística y sentido de pertenencia. 

Hay mundiales que hablan. El pasado fue uno de ellos. Y el mensaje es claro para el fútbol suramericano: con solo el talento y las ganas —que no las superan en ningún otro lado del planeta— no alcanza. Por la cuarta Copa del Mundo al hilo, el trofeo se quedó en las manos de un equipo europeo. La explicación podría girar en torno a cinco ejes fundamentales: disciplina táctica, condición física (resistencia a la fatiga), proceso con las selecciones juveniles, tecnología e infraestructura. A decir verdad, en esos elementos llevan veinte años de ventaja.

Francia, el último campeón mundial, creó Clairefontaine, una sede deportiva con características similares a St. George’s Park en 1988. Diez y veinte años después vieron los resultados con una gran mayoría de jugadores que tuvieron procesos de divisiones inferiores en el lugar. Y Alemania, el anterior campeón (Brasil 2014), tras tocar fondo en la Eurocopa de 2000 —torneo en el que se fueron eliminados en primera ronda—, elaboró un plan a mediano y largo plazo. Así también ganaron el Europeo sub-21 en 2017 y la Copa Confederaciones en ese mismo año con una nómina alterna.

De momento, con instalaciones precarias, un presupuesto reducido al deporte por parte del Estado y el virus de la corrupción latente, no es justo exigirles a los jugadores suramericanos ganar un Mundial. Porque actualmente el que no estudie a su rival ya empieza perdiendo. Con solo el talento no alcanza.

El azar reducido a su máxima expresión. Nada es casualidad, Inglaterra sigue escribiendo historia. St. George’s Park... allí empezó todo.

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Thomas Blanco- @thomblalin

Fútbol Internacional

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