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Santos Borré y River Plate van por la hazaña frente a Palmeiras en la Libertadores

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El equipo argentino deberá remontar una diferencia de tres goles para soñar con la final del torneo continental.

Unos lo han designado como una acción heroica, otros como un hecho épico. La connotación de ambas palabras denota el grado de dificultad que hay detrás de la tarea que tiene River Plate este martes cuando visite a Palmeiras en el juego de vuelta de la Copa Libertadores.

Si bien el marcador en contra es tan abultado que también hay quienes ya dan la serie por concluida a falta de 90 minutos, Marcelo Gallardo, entrenador del equipo Millonarios, ha movido fichas, probado variantes, sumado y restado y hasta alterado esquemas para no solo derrotar al equipo de Sao Paulo, sino hacerlo por más de tres goles.

Desde Brasil dicen que Palmeiras será más que defensivo, que no tiene intenciones de atacar y que le sienta más esperar para aumentar la ventaja que tiene, al menos mantenerla.

Gallardo, tan positivo y organizado, no se cansó de repetir a lo largo de la semana que el partido deberá ser perfecto. Y que River Plate ya ha tenido encuentros perfectos por lo que las opciones están latentes.

En contexto: Palmeiras goleó a River y puso un pie en la final de la Libertadores

Claro está que River Plate no puede ser tan arriesgado como quiere sin tener precauciones atrás, pues un gol en contra sepultaría todo. Por eso, Paulo Díaz será el reemplazo del colombiano Jorge Carrascal, expulsado en la ida. Es decir: sacar una ficha de adelante para poner una más atrás o, en otras palabras, tener como base un esquema defensivo para ser más ofensivo.

Esto le da una responsabilidad extra a Rafael Santos Borré, el otro colombiano de River y quien tendrá la responsabilidad de los goles en el cuadro de la banda cruzada. El máximo artillero en la era Gallardo tiene seis anotaciones en esta edición de la Libertadores, números que hacen generar confianza.

En caso de darse, no será la primera vez que River remonte una diferencia en contra de tres goles. En 2017 perdió por 3-0 con Jorge Wilsterman, en la ida de los cuartos de final, y en la vuelta ganó 8-0 en una de las mayores goleadas en la historia del torneo.

Claro que en esa ocasión el cuadro argentino cerró en casa y el rival, en el papel, era de menos peso. Ahora la labor, titánica solo de hablarla, habrá que hacerse tangible en el Allianz Parque, un lugar en el que River espera, a punta de estrategia, construir una ilusión.

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