Se cumplen tres años de la tragedia del avión de Chapecoense

El equipo brasileño se dirigía a Medellín para disputar la final de la Copa Sudamericana ante Atlético Nacional

AFP

Por un grupo de WhatsApp de amigos en el que hablamos de fútbol, llegó el mensaje diciendo que el vuelo chárter 2933 de LaMia, que transportaba al plantel del Chapecoense rumbo a Medellín para disputar la final de la Copa Sudamericana 2016 junto a un grupo de periodistas brasileños, había desaparecido. Eso fue a las 10 p.m. y me fui a dormir rezando por aquellas personas, esperando que todo fuera un error de las máquinas y que todo terminara de la mejor manera.

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A la mañana siguiente, todo fue caos y ese pequeño corrientazo que da en la parte de atrás del cuello que solo sucede cuando algo realmente malo acaba de ocurrir, duró todo el día. Como todo el mundo del fútbol, estuve pegado al televisor, a al radio, a Twitter, a la web, esperando cualquier información alentadora de algún sobreviviente. Para mi tranquilidad, llegaron las noticias de que Jackson Follman, Alan Ruschel y Neto habían sido los únicos tres sobrevivientes del plantel del equipo brasileño. A ellos se le sumaron Rafael Henze, locutor de un medio carioca y dos miembros de la tripulación: Ximena Suárez y Erwin Tumiri.

Este jueves se conmemoran tres años de uno de los peores accidentes aéreos de la historia del fútbol. 71 personas perdieron la vida cuando la nave chocó con el Cerro Gordo, a cinco minutos de la pista de aterrizaje del Aeropuerto Internacional José María Córdova en el municipio de Rionegro, Antioquia. Un siniestro que, después de la investigación pertinente, se pudo haber evitado.

El vuelo 2933 de LaMia salió desde el Aeropuerto Internacional Viru Viru en Santa Cruz, Bolivia, y se dirigía al Aeropuerto Internacional José María Córdova. Por decisión propia del capitán y el vice capitán de la nave, decidieron no parar ni en Leticia ni en Bogotá para hacer un reabastecimiento de combustible, sabiendo que tenían la cantidad justa para llegar a Medellín. el avión tuvo que sobrevolar la zona por el tráfico en el aeripuerto y, al acabarse la gasolina, cayó a tierra.

Según el informe preliminar presentado por la Aeronáutica Civil de Colombia en abril de 2018, hubo varias irregularidades en el vuelo que terminaron en el desafortunado hecho. Además de que la gasolina estaba en su límite, el tipo de avión en el que se transportaba el equipo y los periodistas (BAe Avro RJ85) solo podía volar a 29.000 pies y en el trayecto alcanzó hasto los 30.000. También hubo anomalías en cuanto al peso que llevaba la aeronave, ya que esta tenía una capacidad máxima de 41,800 kilos y se registró una peso de 42.148 saliendo desde Santa Cruz.

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Con un estadio lleno y la multitud aplaudiendo, fue como el Estadio Atanasio Girardot de Medellín despidió a aquellos que perdieron la vida en el accidente. Seguramente como se hubieran querido despedir de este mundo. También, el FC Barcelona le propuso al Chapecoense que disputarán el Torneo Joan Gamper -partido de pretemporada en el cual se presenta el equipo culé a su hinchada de cara la nueva campaña- los ingresos de aquel encuentro fueron entregados al club brasileño para ayudarlos a reorganizar el equipo.

Este miércoles, con problemas institucionales y dirigenciales, el equipo de Chapecó descendió a la segunda división del fútbol brasileño tras caer ante el Botafogo por 1-0 en su estadio, el Arena Condá. Ya el equipo se recuperó una vez de un golpe fuertísimo, ahora tendrán que seguir luchando para volver a disputar el Brasileirao, siempre con esa barra que conmovió al mundo entero y que inmortalizó a una institución: “Vamos, vamos Chape”.

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-Redacción Deportes

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