Octavos de final de la Suramericana

Vélez Sarsfield derrotó a Deportivo Cali en un partido lleno errores arbitrales

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El equipo argentino, que no jugó bien, se impuso 2-0 en un encuentro en el que el VAR no cumplió su labor además de las equivocaciones arbitrales.

Primero, una patada del arquero Lucas Hoyos sobre Jhon Vásquez y el embrollo entre unos y otros por el reclamo de los jugadores de Cali. El VAR no actuó.

Después, una mano en el área de Vélez Sarsfield que si bien fue sancionada por el árbitro Cristian Garay, no se cobró en el lugar que era. Tampoco hubo VAR.

Seguido vino un gol del club colombiano, el cabezazo impecable de Vásquez y la mano del central chileno levantada para anular todo.

Hubo forcejeo con el defensor central, los roces normales, pero no una infracción clara para determinar que la acción no era válida. El VAR no llamó al juez. Ni siquiera le pidió que revisara él mismo lo que había pasado.

Eso sí, en todas las jugadas hubo demora, mala comunicación y un central del partido que pareció no entender lo que le dijeron por el intercomunicador -ni siquiera eso funcionó bien-. Ya hablando de lo futbolístico, Cali fue superior y como suele pasar en este tipo de historias de injusticias y necedades, terminó perdiendo.

Y lo hizo por el gol de Thiago Almada en uno de los pocos centros de Vélez que, lastimosamente, se juntó con el único error de David González. El arquero dejó la pelota suelta y el argentino la empujó para el 1-0.

El mismo Almada se anticipó a Eduard Caicedo y fulminó a González para poner el 2-0 unos minutos después y mandar a la lona al club colombiano. Seguramente, la fuerza de la emoción iluminó al futbolista de 19 años.

Al final, en el tiempo de adición, Garay fue y miró la pantalla y decretó penalti a favor del Cali por un codazo sobre Rodríguez (90′+10). Y como si fuera poco, como si no faltara algo para esta novela de terror, Carlos Lizarazo pateó muy anunciado y Hoyos contuvo el remate.

Vélez, que no hizo mucho por el resultado, tuvo un par de minutos de claridad y con eso le bastó para quedarse con una victoria engañosa, pues el club azucarero fue el que dominó, el que mandó y el que, por diferentes cosas, no concretó.

Se hablará de las demoras del VAR, de los errores del árbitro y de la manera en la que la tecnología perjudicó, en cierta forma, a un Cali que juega bien, que hace las cosas bien y que hizo ver muy mal a su rival de este martes.

Ahora, con la desventaja, los dirigidos por Alfredo Arias intentarán darle vuelta en casa, en el estadio Palmaseca. Fútbol tienen de sobra, habrá que ver si habrá justicia, la misma que faltó en el José Amalfitani.

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