Wilson Morelo, el nombre del gol en Santa Fe

El delantero cordobés, de 30 años, se convirtió en el máximo artillero cardenal en la Copa Libertadores de América.

Wilson Morelo lleva seis goles en la Copa Libertadores de 2018. / AFP

“Gloria a Dios. Estoy muy orgulloso de ser el goleador histórico de Santa Fe en torneos internacionales”, admitió emocionado Wilson Morelo luego de la victoria cardenal 3-0 ante Santiago Wanderers de Chile, con la que avanzó a la fase de grupos de la Copa Libertadores de América, en la que enfrentará a Flamengo de Brasil, River Plate de Argentina y Emelec de Ecuador.

El delantero cordobés, de 30 años de edad, llegó así a 53 anotaciones vestido de albirrojo, 10 de ellas en el torneo de clubes más importante del continente. “Realmente es un trabajo de todo el equipo. Yo tengo la fortuna de empujar el balón, pero el esfuerzo también es de los compañeros y del cuerpo técnico”, explicó el exjugador de Rionegro, Envigado, Millonarios, América, Huila, Tolima, Equidad, Monterrey, Dorados y Pachuca de México, y Everton de Chile.

Una trayectoria envidiable para alguien que no iba a ser futbolista sino boxeador. Al menos eso era lo que quería su hermano William, quien en vez de enseñarle a patear un balón, le indicaba cómo esquivar golpes y aprovechar su agilidad para atacar a los rivales en un improvisado cuadrilátero de un modesto gimnasio de Montería, al que iban cada día, luego de salir del colegio.

Pero el boxeo es un deporte rudo, que además de sacrificio y disciplina exige paciencia. Y a Wilson le gustan los resultados inmediatos. Por eso se inscribió en una escuela de fútbol, en la que, por supuesto, se destacó de muy rápido.

Su berraquera y aguante, herencia del boxeo, fueron las cualidades que le vieron en el Bajo Cauca, un equipo de la Primera B en el que compartió camerino con íconos del fútbol nacional como René Higuita, John Jairo La Turbina Tréllez y Carlos Castro, aunque apenas tenía 16 años.

Marcó 19 goles en un torneo y eso le permitió pasar al Envigado en 2006. Pero sin muchas opciones en el equipo antioqueño, viajó a Bogotá para probarse con Millonarios, en el que Juan Carlos Osorio era el entrenador y de inmediato le hizo contrato, aunque meses después, ante la salida del técnico, él también se fue.

Pasó luego al América de Cali, en donde logró su primer título en el fútbol profesional. Pero esa alegría se vio empañada por el asesinato de su hermano William, conocido en el mundo del boxeo como el Martillo, víctima de un atentado de paramilitares, quienes al parecer lo confundieron con un integrante de bandas criminales. “Éramos uña y mugre. Hablábamos seguido y siempre recuerdo que era él quien me motivaba a darlo todo en la cancha”, dice con nostalgia el goleador.

El apoyo de su esposa fue fundamental para superar ese duro momento. Justamente ella y sus hijos son lo más preciado para él. María Isabel Zapata, Salomé y Santiago son a quienes dedica cada uno de sus logros.

Con ellos celebró la consecución de la Liga de 2014, la Superliga y la Sudamericana 2015. Con ellos ha festejado cada uno de los 53 tantos que lleva con Santa Fe y que lo ubican en el puesto 16 entre los máximos artilleros en la historia cardenal, una lista encabezada nada menos que por Alfonso Cañón, con 156 goles, y Léider Preciado, con 114, aunque Morelo tiene muchos menos partidos, pues apenas ha disputado 112 con Santa Fe.

“El primer objetivo este año era avanzar a la fase de grupos de la Copa Libertadores. Ahora queremos llegar a la siguiente fase y enderezar el camino en la liga local, en la que no arrancamos bien”, señala el ídolo de la hinchada santafereña, para quien “cada vez la responsabilidad será mayor, porque ahora esperan mucho más de mí y del equipo”.