Zinedine Zidane

Zinedine Zidane, el dueño del balón

El técnico francés no se cansa de levantar trofeos con el Real Madrid. Todo un triunfador dentro y fuera de la cancha.

Zinedine Zidane ha sido uno de los mejores futbolistas de la historia. Finalista dos veces de una Copa del Mundo vistiendo su amada camiseta francesa. En la de 1998 alcanzó el primer título mundial para su país y fue la gran figura del equipo. En la de 2006 se despidió de los terrenos de juego con el recordado cabezazo a Materazzi que le valió la expulsión.

Junto a Michel Platini son considerados los mejores exponentes del balompié galo en todos los tiempos.

Zizou, sin embargo, ha marcado mucho más la historia del fútbol, porque además de sus hazañas en los campos de juego se ha consagrado en los banquillos.

El sábado completó su octavo título como entrenador del Real Madrid, al consagrarse en el Mundial de Clubes en Abu Dabi, con lo que superó en éxitos a otro héroe merengue, Vicente del Bosque.

“No imaginaba superar a Del Bosque, porque ha sido mi entrenador y lo respeto muchísimo. Me alegro de estar a su altura con títulos ganados, quiero seguir de esta manera, pero sobre todo hay que felicitar a los jugadores por lo que están haciendo, porque para nada es fácil”, dijo en rueda de prensa luego de superar en la final al Gremio de Brasil, actual campeón de la Copa Libertadores, con un solitario gol del portugués Cristiano Ronaldo.

Zidane destacó la buena imagen del Real Madrid en una nueva final: “Es lo que tiene este vestuario, interpretamos muy bien el partido desde el inicio, con intensidad, entramos muy bien y sobre todo porque defensivamente, con el equilibrio del equipo, estuvimos fenomenal”.

“Luego con la posesión, cuando los jugadores se ponen a jugar es muy complicado para el rival. Hicimos un partidazo. Estoy contento por ganar otra vez este título”, añadió tras la victoria, cómoda, por cierto.

El Mundial de Clubes es el tercer título del Real Madrid en la presente temporada de los seis a los que aspira y el quinto en 2017.

“Tenemos la ilusión del sextete, hemos conseguido el quinto trofeo del año y vamos a seguir. Ahora hay que disfrutar del Mundial de Clubes, volver a casa, descansar y pensar en el resto de la temporada, que va a ser muy larga. Estamos contentos y tenemos que disfrutar de un momento muy bueno”, señaló.

Hizo, asimismo, balance de 2017, el primer año en el que el Real Madrid conquista cinco títulos en su rica historia. “El balance es muy bueno, porque es otro título tras la Supercopa de España y de Europa. Había que ganar este trofeo y lo conseguimos de la mejor manera, jugando muy bien al fútbol”, afirmó.

“Me quedo con todos los títulos porque son importantes y lo que hemos hecho ha sido fenomenal. Si tengo que elegir siempre uno, es la Liga, porque es la competición más exigente, la que dura más tiempo y exige mayor regularidad”, agregó.

Además lanzó un mensaje de optimismo antes de encarar el duelo liguero ante el Barcelona, el próximo fin de semana.

“Es un momento muy bueno para el madridismo y lo estamos viviendo de cerca. No sé si es de oro, pero sí momentos muy buenos para nosotros. Hay que seguir con esta línea, el balance es muy bueno. Disfrutar y pensar ya en el clásico”, subrayó.

Exitoso en la cancha y fuera de ella

Hijo de padres argelinos radicados en Francia, Zinedine nació en Marsella el 23 de junio de 1972.

Aunque de niño prefería los deportes de combate, pronto se dejó seducir por la pelota, especialmente por el buen juego que por entonces desplegaba en el Olympique su ídolo Enzo Francescoli. El uruguayo fue su referente cuando decidió jugar al balón.

Se estrenó como profesional cuando apenas tenía 16, con la camiseta del Cannes, aunque luego se fue al Burdeos.

Debutó con la selección francesa en 1994 y dos años después ya era indiscutido. Luego de la Euro de 1996 fue fichado por la Juventus de Italia, en donde ganó seis títulos.

En 1998 fue la gran figura del Mundial que conquistó su selección en casa. Fue considerado como el mejor jugador del mundo.

Pasó luego al Real Madrid, en donde también levantó seis trofeos y cerró su brillante carrera.

Luego de un par de años capacitándose, asumió el cargo de asistente del técnico italiano Carlo Ancelloti, mientras que dirigía también el Madrid Castilla, en la segunda división.

El 4 de enero de 2016, tras la destitución del entonces entrenador merengue Rafa Benítez, Zidane asumió el reto más importante de su vida.

Ante la incredulidad de muchos, que aseguraban que no tenía experiencia en los banquillos y que manejar un plantel lleno de estrellas le podría causar problemas, el francés apeló a su don de gentes para unir al grupo y conquistar la Liga de Campeones de Europa, la undécima del Madrid, lo que lo avaló para continuar en el cargo.

Desde entonces no ha parado de ganar, además jugando bien. Con altibajos, como cualquier equipo, el Real de Zidane lo ha ganado todo en apenas dos años, dos Champions, una Liga, dos Mundiales de Clubes, la Supercopa de España y dos Supercopas de Europa, mucho más de lo que soñó cuando llegó al banquillo merengue.

“Algún día terminará la racha. Seguramente me tendré que ir, pero por ahora no pienso en eso. Hay demasiados asuntos por definir día a día en el club más importante del mundo, que no hay tiempo para desgastarse en lo que vendrá. El presente es el que vale y para nosotros es bueno, hay que disfrutarlo”, asegura con la misma calma con la que sale a tocar la pelota con sus dirigidos, la misma con la que jugaba en las calles de Marsella hace ya más de 30 años.