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35 años de la tragedia de Heysel

En la final de la Copa de Europa -antigua Champions League- el Liverpool y la Juventus se iban a enfrentar por el título continental. Horas antes del partido, todo se tornó en drama y muerte.

Felipe Raymond

29 de mayo de 2020 - 06:48 p. m.
En total 39 personas perdieron la vida y más de 600 resultaron heridas en la final de la copa de Europa de 1985.
Foto: AP - Agencia AP
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El 29 de mayo de 1985, la capital de Bélgica, Bruselas, recibía la final de la Copa de Europa (lo que hoy en día se conoce como la Champions League). Los dos equipos más poderosos de la época, el Liverpool de Inglaterra y la Juventus de Turín, Italia, se enfrentarían en lo que prometía ser un partido muy atractivo. Horas antes de comenzar el encuentro, ocurrió el desastre.

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Los equipos ingleses estaban en su apogeo. Desde 1977, los británicos habían conseguido levantar la orejona en siete ocasiones con el Liverpool como su mayor representante (levantando el título en 1977, 1978, 1981 y 1981). La ‘Vecchia Signora’ buscaba su primer título internacional y de la mano del francés Michel Platini y los italianos Marco Tardelli y Paolo Rossi como sus grandes figuras, querían imponerse al vigente campeón que contaba en sus filas con Kenny Dalglish e Ian Rush, dos delanteros letales y leyendas del cuadro ‘red’.

Los desmanes comenzaron horas antes del partido, cuando los hooligans -como se denomina a los aficionados más extremistas en Inglaterra- comenzaron con peleas y disturbios en el centro de la ciudad. Los hooligans ya eran conocidos en el Viejo Continente por su mal comportamiento dentro y fuera de la cancha.

En principio, el estadio estaba dividido en dos para distanciar a las dos aficiones. En el extremo norte, la zona X, estaría ocupado por los ingleses, y en el extremo sur, la zona N, los italianos. Junto a la zona X se encontraba un sector que estaba pensado para aficionados belgas, pero que fue copado por los tiffosi italianos que iban en un plan familiar. Allí se encontraban niños, mujeres y adultos mayores que tenían pensado disfrutar del partido y volver a sus casas.

Tras la final de 1984 en el que el cuadro de Liverpool se impuso a la Roma en el Estadio Olímpico de la capital italiana, los aficionados ingleses fueron agredidos por los locales y llegaron con ira y sed de venganza al estadio de Heysel. Una hora antes del encuentro, cuando las graderías estaban casi llenas, los británicos decidieron lanzar todo tipo de objetos, como botellas, piedras o palos, a los italianos para agredirlos. Una valla metálica separaba la zona X de la zona Z, pero esta cedió ante la embestida de los cientos de hooligans que buscaban atacar a la hinchada rival.

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Un ambiente de angustia y temor se generó en las gradas y los tiffosi corrieron de los ingleses. Las gradas no tenían salidas de emergencia y había una valla metálica que impedía que los aficionados entraran al campo. Esta sí aguantó la estampida de los hinchas, pero empezó a amontonar y asfixiar a aquellos que estaban más cerca.

La policía trato de intervenir lo más pronto posible e intentó separar a las dos hinchadas y cerro cualquier entrada de la zona Z para que no hubiera más incidentes, de igual forma cerro las salidas y la gente estaba atrapada.

Algunos aficionados lograron escapar de la avalancha tras saltar al campo de juego, sin embargo, la tragedia ya había sucedido. En total 39 personas perdieron la vida y más de 600 resultaron heridas. La UEFA consideró cancelar el partido, pero las autoridades locales intervinieron en la decisión argumentando que un desastre de mayor magnitud podía suceder en caso de suspender el partido y que necesitaban tiempo para organizar la salida de los presentes en el estadio.

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Sin saber con exactitud lo que había pasado, los 22 jugadores saltaron al campo y disputaron una final tensa y sin alma. Ya que los cadáveres de las víctimas fueron ubicados detrás del extremo norte del estadio y fueron cubiertos con sabanas o banderas de la Juve ala vista de los espectadores cercanos.

El partido terminó 1-0 a favor de la Juventus con un penalti mal cobrado por el árbitro. Hay quienes dicen que el desempeño del juez fue a favor de los italianos por los acontecimientos que ocurrieron en las gradas. Al final del encuentro, no hubo celebración y el trofeo fue entregado en el vestuario.

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Al día siguiente, la UEFA en un comunicado le atribuyó la culpa de la tragedia a los aficionados ingleses y decidió castigar a los clubes de este país con cinco años sin poder participar en ninguna competencia internacional. Para el Liverpool fueron 10 años, pero terminaron reduciendo el castigo a solo seis.

Tras lo ocurrido, la FIFA decidió cambiar todos los protocolos de seguridad en los estadios alrededor del mundo. Las localidades sin asientos fueron eliminadas, las vallas protectoras que iban contra el campo de juego las reemplazaron con vallas provisionales con salidas en caso de emergencia, se comenzó a categorizar los partidos dependiendo en su importancia y el nivel de seguridad que necesitarían, se prohibió la venta de bebidas alcohólicas en los estadios, entre otras.

La tragedia de Heysel cambio el fútbol para siempre, por suerte, fue un cambio para bien. El estadio de la capital de Bélgica no volvió a recibir una final continental y fue demolido en 1995 y reconstruido bajo el nombre del Estadio Rey Balduino para la Eurocopa del 2000.

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