
Los aficionados de Arsenal, celebrando el triunfo contra Atlético de Madrid.
Foto: EFE - NEIL HALL
Arsenal siempre ha dado la sensación de ser uno de esos clubes condenados a vivir de sus recuerdos. De los que miran desde lejos cómo otros levantan los grandes trofeos, como la Champions League, mientras Highbury primero y el Emirates después se llenan año a año de nostalgia. Es un gigante elegante, sí, pero incapaz de volver a la cima europea.
20 años pasaron desde aquella final de París en 2006, cuando el equipo de Arsène Wenger acarició la gloria hasta que Barcelona le dio vuelta al partido en los minutos finales. 20 años de...
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