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El globo llegó a esta final dejando en el camino a Tigre de Argentina en la primera fase, en el partido de ida en condición de visitante Huracán sacó una ventaja de tres goles al ganar 5–2, resultado que no desperdició y que en su estadio el Tomás A. Ducó confirmó al ganar 1- 0 y accedió a los octavos de final de la Copa.
Su siguiente parada fue contra el Sport Recife de Brasil. El equipo de Parque Patricios sacó un buen empate a un gol en condición de visitante y de local no tuvo problemas para vencer a los brasileños por 3 a 0.
En cuartos de final tuvo que cruzar el Río De La Plata para enfrentarse al Defensor Sporting de Uruguay. El primer partido de la serie se jugó en Argentina y con un gol solitario de su figura Ramón “Wanchope” Ábila los dirigidos por Eduardo Dominguez salieron victoriosos y en Uruguay el partido no pasó del empate a cero, y así los quemeros se instalaban en semifinales de la otra mitad de la gloria.
En esa fase, Huracán tuvo que disputar su llave más complicada hasta el momento. En frente estaba el último campeón de la Copa Sudamericana y de la Copa Libertadores, River Plate. En el Monumental de Núñez, Cristian Espinoza anotó el único gol del partido y así una victoria vital para el partido de vuelta en Parque Patricios. Tras un gran primer tiempo el globo ganaba 2 a 0 y encaminaba su clasificación a la final, sin embargo en los segundos 45 minutos el Millonario reaccionó y dejó al borde de la eliminación a los locales luego de empatar el partido 2 a 2.
El equipo argentino empató sin goles en los dos partidos de la final, por lo que tuvo que jugar el alargue y posteriormente los penales, en los cuales cayó 3-1 con Santa Fe, nuevo rey de Sudamérica.