Publicidad

Atlético de Madrid y una noche interminable contra el Bayern

Entre el primer partido de la final de 1974 (1-1) y el segundo de desempate (4-0), 48 horas después, los rojiblancos apenas durmieron y le dieron mil vueltas al gol de Schwarzenbeck.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Agencias
15 de abril de 2016 - 11:49 a. m.
Atlético de Madrid perdió la final de la Liga de Campeones de 1975 contra el Bayern Múnich. Foto: You Tube
Atlético de Madrid perdió la final de la Liga de Campeones de 1975 contra el Bayern Múnich. Foto: You Tube
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

“No puede ser, no puede ser, no puede ser”, mascullaba incrédulo Adelardo Rodríguez, el 15 de mayo de 1974, camino de los vestuarios del estadio Heysel de Bruselas. Instantes previos al gol de Schwarzenbeck que forzaba el segundo partido, Adelardo, que era el capitán rojiblanco, incluso había dirigido su mirada a las gradas. Buscaba el acceso al palco donde le sería entregado el trofeo por Artemio Franchi, presidente de la UEFA.

A falta de 30 segundos para el final de la prórroga, todo lo que ya imaginaba, el levantamiento de la primera Copa de Europa para el Atlético, el abrazo con su suegro y presidente del club, Vicente Calderón, el júbilo de los 25.000 aficionados desplazados que tomaron Bruselas, se chafó. Schwarzenbeck, que era un corpulento central, les había arrebatado el título y la gloria con un tiro lejano y raso que neutralizó el majestuoso lanzamiento de falta de Luis Aragonés seis minutos antes. Aquel disparo imposible, que se coló en la historia negra colchonera entre muchas piernas, el meta Miguel Reina y el poste —“no se lo cree ni él”, apunta el defensa Eusebio—, forzó el partido de desempate 48 horas después.

Fue un golpe durísimo. "Anímicamente, aquel gol nos mató", recordó después Adelardo Rodríguez, el capitán de aquel fantástico conjunto. El impacto fue tal que en el día de desempate, dos días después y en el mismo escenario, el Atlético no tuvo opciones, y cayó 4-0 contra un equipo en el que militaban estrellas como Gerd Muller, Uli Hoeness, Paul Breitner, Franz Beckenbauer o Sepp Maier. 

“No nos dormíamos, estábamos descentrados, era algo que teníamos ganado y estábamos saboreando la victoria. Era impensable que le ganáramos a ese Bayern y lo teníamos hecho. Ese empate final fue un trauma. No paramos en toda la noche de darle vueltas, las habitaciones fueron una lamentación constante”, relata a El País de España fino ariete José Eulogio Gárate con la voz temblorosa.

“Habiendo tenido la Copa entre las manos... No descansamos nada por el estrés y la decepción. No se me olvida la cara de Luis Aragonés, destrozado, aunque como uno de los veteranos tratara de animar a los demás. Por la mañana nos enteramos de que los alemanes fueron a entrenarse. Yo fui con los suplentes por la tarde, pero no hice casi nada porque descansamos muy mal esa noche”, asegura Eusebio. “¿Y quién iba a dormir?”, se pregunta Miguel Reina, uno de los más afectados por haber encajado ese gol “al que un portero siempre tiene que llegar”. “Pero yo no llegué”, añade.

La opción de vengar a Luis Aragonés, Adelardo, Gárate, Ufarte, Irureta, Reina y compañía pasa para el Atlético por frenar a la formidable delantera del conjunto bávaro, con el polaco Robert Lewandowski y el alemán Thomas Müller a la cabeza, que llevan ocho goles cada uno en la presente edición de la Liga de Campeones. El francés Kingsley Coman, el chileno Arturo Vidal, el holandés Arjen Robben, el francés Franck Ribery y los españoles Javi Martínez, Thiago Alcántara, Xabi Alonso y Juan Bernat también destacan en un equipo marcado por la impronta de Guardiola durante las últimas tres campañas, en las que el entrenador catalán ha ganado dos Bundesligas (2014, 2015 y tiene cerca la de 2016), una Copa de Alemania (2014), una Supercopa europea (2013) y un Mundial de Clubes (2013).

Sin embargo, la Liga de Campeones todavía no ha sido conquistada por Guardiola en su periplo bávaro, ya que se quedó en semifinales en las dos temporadas anteriores, en ambas contra equipos españoles que luego fueron campeones del torneo. En 2014 cayó ante el Real Madrid, que logró un 1-0 en el Bernabéu y un 0-4 en el Arena de Múnich; y el curso pasado contra el Barcelona, con un 3-0 en el Camp Nou y un 3-2 en Alemania.

La eliminatoria también ofrecerá la posibilidad de ver un duelo interesantísimo en las pizarras, el fútbol de posesión y ataque de Guardiola -el Bayern es el equipo que más goles marca por encuentro en esta edición: 2,8 por partido, el doble que el Atlético-; frente al orden y la competitividad del Atlético de Simeone -que solo concede 0,5 goles por duelo, por 0,9 de media de los teutones-.

En el historial de enfrentamientos entre ambos como técnicos tan solo un referente: el 1-2 conseguido por Guardiola en el Barcelona en un partido liguero de la temporada 2011-12, el 26 de febrero de 2012, contra un Simeone que llevaba apenas tres meses como técnico rojiblanco, al haber sustituido a Gregorio Manzano en diciembre de 2011.

Se adelantaron los azulgranas, con un gol del brasileño Dani Alves, empató el colombiano Radamel Falcao y sentenció el argentino Lionel Messi, con un gol polémico de falta directa mientras el entonces meta rojiblanco, el belga Thibaut Courtois, aún estaba colocando la barrera. El Atlético jugó a esperar durante la primera parte, y luego empató y puso en aprietos a los azulgrana, que resolvió gracias a Messi.

Sin duda el juego de Simeone en el conjunto madrileño -que aquella campaña logró la segunda Liga Europa de la historia del club- ha evolucionado sensiblemente desde entonces, ganando títulos, identidad, experiencia y solidez en las grandes citas, en las que siempre se ha mostrado como un rival competitivo y ganador.

Por último, el cruce tiene un aspecto polémico, ya que en el Atlético se mostraron muy dolidos cuando el presidente el Consejo Directivo del Bayern, Karl-Heinz Rummenigge, pidió un cambio en el sistema del sorteo para octavos de final de la Liga de Campeones para evitar choques prematuros entre grandes, como ocurrió en el emparejamiento entre su equipo y el Juventus.

En esas declaraciones, el directivo del conjunto bávaro habló del duelo entre el Atlético y el PSV Eindhoven alemán para ejemplificar la "diferencia de calidad". Días después contestó Simeone. "Que Rummenigge se entere, de que les mandamos las imágenes de altura que pedían del partido con el Benfica para que puedan trabajar bien", dijo.

También se refirió a él Miguel Ángel Gil Marín tras la ida de cuartos contra el Barcelona y en referencia a la actuación arbitral con la expulsión de Torres, cuando dijo que Rummenigge quería unas semifinales entre los que "cree que mandan" en el fútbol europeo. Alicientes históricos, tácticos y de polémica le sobran a este cruce de semifinales, que el Atlético encara desde el optimismo de haber eliminado al vigente campeón europeo, el Barcelona.

Por Agencias

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.