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Boca Juniors, que atraviesa una crisis deportiva, se enfrentó este miércoles a River Plate, que vive un buen presente, en una nueva edición del superclásico argentino por los octavos de final de la Copa Argentina.
Era el cuarto superclásico del año entre Boca y River, pues en el primer semestre se enfrentaron tres veces por torneos locales (2-2, 1-1 y 1-1). Justamente, el último de ellos, que River tuvo que jugar con juveniles por un brote de coronavirus, se definió por penaltis, igual que en este caso, y en el que Boca Juniors pasó a las semifinales de la Copa de la Liga Profesional, que ganó Colón.
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El Xeneize llegó a este partido con solo una victoria en los últimos 13 partidos y eliminado en los octavos de final de la Copa Libertadores por el Atlético Mineiro.
En cambio, el Millonario sí está en los cuartos de final de la Libertadores (jugará ante el Mineiro) y viene de obtener buenos resultados en el torneo doméstico.
River Plate es cuarto de la Liga argentina con siete puntos producto de dos victorias, un empate y una derrota.
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Boca Juniors, por su parte, lleva tres empates y una derrota y es vigésimo primero, con solo un punto más que los colistas Unión, Platense y Vélez.
Además, el Xeneize no contó con el volante ofensivo colombiano Sebastián Villa, quien está enfrentado con los directivos porque pretende ser vendido y lleva varios días sin entrenarse. En River Plate también hubo una baja importante, la del delantero Matías Suárez, por lesión.
Y de fútbol hubo poco. Volvimos a ver un clásico como los que se jugaron hace unos años, donde el compromiso no tuvo fluidez, pues la dinámica se resumió en roces, faltas y ausencia de ideas para abrir el marcador.
Tanto los colombianos de Boca (Edwin Cardona y Jorman Campuzano) como el de River (Jorge Carrascal), ingresaron en los últimos 20 minutos del segundo tiempo. En la cancha se vio mejor el 10 del cuadro millonario, que con su respectivo regate logró algunos acercamientos y provocó varias faltas cercanas al área del conjunto Xeneize.
Con dos penaltis fallados por parte de River y un cobro de Izquierdoz, Boca Juniors sentenció su paso a la siguiente fase y se enfrentará en los cuartos de final a Patronato, que le ganó a Villa San Carlos por 0-1.