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“Yo soy como soy. Tengo mi manera de hacer las cosas y no la voy a cambiar, no tengo intenciones de hacerlo”. Esa frase define a la perfección al técnico holandés Louis van Gaal, actual entrenador del Manchester United, club en el que el delantero colombiano Radamel Falcao García vive una complicada situación, pues no ha logrado ganarse un lugar en el once titular.
Orgulloso y testarudo, el estratega ha relegado a Falcao al banquillo, así como lo ha hecho con otras figuras en el pasado. Para él, “más allá de los nombres, lo que importa es el funcionamiento del equipo. Cada futbolista debe hacer en todo momento lo que más le convenga al colectivo”. Y es él quien determina qué es lo mejor para el grupo.
A Radamel no lo tiene sentado porque sea colombiano, como se ha interpretado en nuestro país. Simplemente Van Gaal no ha logrado darle identidad de juego al equipo y en esa búsqueda de un estilo definido no ha podido acomodar al exdelantero de River Plate, Porto, Atlético de Madrid y Mónaco.
“Hace tiempo que doy más sugerencias que órdenes. No soy un titiritero. Me considero distinto como entrenador, porque entreno para el cerebro. Entreno para que los futbolistas piensen, y esto es más difícil porque normalmente los futbolistas piensan con el estómago. Esto me convierte en un entrenador de procesos largos. Me llevó seis meses que me entendieran los jugadores del Ajax. En Barcelona y en el Bayern fue lo mismo”, explicó hace poco en una rueda de prensa tratando de justificar el discreto rendimiento futbolístico de su equipo, cuarto en la Liga Premier de Inglaterra, detrás de Chelsea, Manchester City y Arsenal.
Un hombre de carácter
Aloysius Paulus Maria van Gaal nació en Ámsterdam el 8 de agosto de 1951. Se formó como futbolista en las divisiones menores del Ajax, pero su debut profesional lo hizo en el Amberes de Bélgica.
En realidad era un volante sin gran talento, pero con liderazgo y buen despliegue físico. Pasó por el Stormvogels Telstar y el Sparta Rotterdam, antes de retirarse defendiendo los colores del AZ Alkmaar.
Como era de suponerse, porque era un hombre que entendía bien el juego y sabía resolver problemas dentro de la cancha, se convirtió en entrenador.
Trabajó primero en las divisiones menores del Ajax y en 1991 se hizo cargo del primer equipo. Ganó tres ligas holandesas y la Champions, en 1995, con un equipo que él mismo formó, en el que estaban, entre otros, Patrick Kluivert, los hermanos Frank y Ronald de Boer, Marc Overmars, Clarence Seedorf, Edgar Davids y el arquero Edwin van der Sar, además de los veteranos Frank Rijkaard y Danny Blind.
“El mejor recuerdo que tengo como entrenador fue el primer título de campeón con el Ajax, en 1994. Aquel año murió mi mujer (Fernanda, como consecuencia de un cáncer de páncreas). Eso fue en enero y nosotros nos coronamos campeones en mayo. Emocionalmente fue muy intenso”, recuerda Van Gaal, quien al referirse a ese plantel explica: “Formar a los jugadores, hacerles progresar, es una satisfacción que va más allá del aspecto deportivo”.
Tras la muerte de su señora, Van Gaal se refugió en el trabajo. De metódico y disciplinado pasó a ser obsesivo. Sólo vivía por el fútbol cuando fue contratado por el Barcelona, en 1997.
En el club catalán forjó una imagen de estricto y malhumorado, especialmente por sus polémicas con la prensa: “Los periodistas, no todos, hacen muy difícil mi trabajo y lo evalúan como si hubieran estudiado para eso”. Aunque quienes lo conocen de cerca, como Patrick Kluivert, aseguran que “es sencillo y simpático, incluso se burla de su aspecto serio e intimidador”.
Tiempo después Van Gaal criticó públicamente a dos de las figuras del equipo y comenzó a preparar su salida de España: “Ronaldo no cuadra con nuestra filosofía, centrada en el compromiso y en la ambición. A mí me gusta el Rivaldo de antes de su elección como mejor del mundo. No ha demostrado compromiso con el club”. También dijo que “no todas las estrellas que salen en los medios de comunicación lo son”.
Siempre se ha sentido orgulloso de su estilo de juego, aunque sus equipos, generalmente, no han jugado tan bien como él pretende: “Yo utilicé un 4-3-3 en el Ajax, un 2-3-2-3 en el Barcelona y el 4-4-2 en el AZ Alkmaar. Soy flexible. En cuanto a mi filosofía, sigue siendo la misma, soy atacante, quiero que mi equipo juegue en campo contrario”.
Con 19 títulos como entrenador de clubes (estuvo también en el Bayern Múnich) y el tercer lugar de la selección holandesa en el Mundial de Brasil, llegó al Manchester United como el verdadero reemplazo de sir Alex Ferguson, tras el paso fugaz de David Moyes por el banquillo de Old Trafford.
Su estilo no ha caído del todo bien en la afición, pero los resultados por ahora lo dejan bien librado, especialmente porque desde antes de llegar advirtió que necesitaba tiempo para implementar lo que quiere.
“Nunca he sido de los que cambian de humor en función de los resultados de mi equipo. No me preocupo tanto por el objetivo, sino por cómo conseguirlo. El entrenador es la referencia del equipo y la relación con los jugadores debe ser abierta, así como la mente de cada jugador. Todo el mundo debe tirar en la misma dirección, para contribuir a alcanzar la meta que se persigue”, justifica. “Le doy más importancia a la personalidad de un futbolista que a sus cualidades sobre el campo, especialmente su capacidad de darlo todo. Hay talentos extraordinarios que no tienen la mentalidad o el carácter que se necesitan para encajar en mi concepción”.
Con Falcao, sin embargo, esa regla no parece tener valor, porque si algo le sobra al colombiano es actitud y disposición, a pesar de los desplantes del entrenador, que la semana pasada prefirió poner como centro delantero al belga Marouane Fellaini, quien generalmente juega como volante.
“Tiene que demostrar lo que vale. No ha tenido mucho ritmo y eso puede afectarlo, pero está aquí para trabajar y darlo todo siempre que se le necesite. Eso hemos acordado y siento que eso es lo que está haciendo. No me ha pedido explicaciones por nada y tampoco se las daría, no tengo por qué”, aseguró el holandés, complemente confiado en sus métodos: “Nunca me ha preocupado si me despiden o no. Tengo suficiente confianza en mí mismo como para aguantar críticas, así sean destructivas”.
Mañana, el Manchester enfrentará al Arsenal como local, por los cuartos de final de la Copa FA. Sin embargo, es poco probable que Falcao actúe, aunque está claro que con Van Gaal nunca se sabe.
“Soy un hombre de presente y de futuro, no de pasado. Trabajo 24 horas al día para presentar el mejor producto posible el día del partido. A veces podemos jugar para el público y hacer un fútbol atractivo, a veces no”, señala uno de los entrenadores más cuestionados, pero también admirados del mundo, maestro incluso de José Mourinho: “No sé qué tanto le pude haber enseñado, porque cuando lo conocí ya sabía mucho de táctica y estrategia, también de cómo sacarles el mejor provecho a sus jugadores. Probablemente sí le inculqué que creyera más en sí mismo y en sus métodos, algo fundamental para lograr el éxito”, dice.