Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
Para ganar el premio de ser los anfitriones del Mundial de Fútbol en 2010, Marruecos, Egipto y Sudáfrica eran los rivales más fuertes de la competencia. No era para menos su deseo de salir victoriosos de la pelea: por primera vez en los 84 años que llevaba vigente la Copa del Mundo, el torneo llegaba al continente africano gracias a una de las propuestas más fuertes del presidente de la FIFA, Joseph Blatter, de llevar el fútbol a todo el mundo (lo había logrado en 2002, cuando Japón y Corea del Sur organizaron el primer mundial en tierra asiática).
Pero en 2010 era el turno para África. En las elecciones del 15 de mayo de 2004, Sudáfrica ganó la partida en lo que parecía una victoria legítima. Sin embargo, a raíz del escándalo que protagoniza la FIFA desde la semana pasada, hoy se conocen los por menores de un concurso sucio en el que, por un lado, Egipto niega haber pagado el soborno que le propuso el entonces presidente de la Concacaf, Jack Warner, a cambio de su voto; Marruecos ofreció US$1 millón . Por el otro lado, se asegura que Sudáfrica terminó arreglando con el pago de US$10 millones a tres exmiembros del comité ejecutivo de la FIFA: Warner, Chuck Blazer y un tercero cuyo nombre se desconoce.
El exministro de Deportes de Egipto, Aley Eddine Helal, le contó a una cadena de televisión egipcia que antes de las elecciones de la sede, Warner pidió US$7 millones como dádiva: “El presidente de la Federación de Fútbol egipcia, El-Dahshori Harb tuvo una reunión con un oficial de la FIFA en los Emiratos Árabes y me informó del soborno”, agregó el exministro, quien sostiene que se opuso desde el comienzo a participar en el juego sucio.
A pesar de que la delegación egipcia conocía las trampas que utilizó la FIFA en 2010, el exministro asegura que no habían denunciado nada antes pues no tenían las pruebas para hacerlo. Se atrevió a hacerlo esta semana por las declaraciones que ha hecho el exmiembro del comité ejecutivo de la FIFA, Chuck Blazer, quien en una corte de Estados Unidos, aceptó haber recibido sobornos junto con Warner tanto para la Copa de 2010, como para la que se celebró en Francia en 1998.
Según el ‘indictment’ (acusación) que divulgó la Fiscalía de Estados Unidos, altos directivos de la FIFA, el gobierno de Sudáfrica y la delegación en el concurso de ese país, concretaron un pago de US $10 millones a cambio de sus votos para que fueran ellos los ganadores de la subasta, y no Marruecos, que había ofrecido US$1 millón, o Egipto, que no participó en los sobornos. Y así fue: según ese documento, Warner le contó a Blazer y otros directivos del acuerdo y finalmente votaron por Sudáfrica. Aunque el gobierno de ese país ha dicho que se trató de un acuerdo legítimo, pues se trataba de apoyar a la ‘diáspora africana’, la acusación de la investigación norteamericana parece demostrar lo contrario.
Después de la escogencia de la sede, dice el 'indictment' contra Jack Warner, Sudáfrica le pidió a la FIFA que en lugar de darles US $10 millones como parte de lo que se necesitaba para la organización de la Copa, desviara el dinero a la Unión Caribeña de Fútbol (CFU) que presidía entonces Jack Warner, pues el gobierno no podía asumir los costos del soborno. La Federación no tuvo ninguna objeción en la petición y en tres pagos, consignó los US$10 millones desde Suiza a una cuenta en el Bank of America con sede en Nueva York. El primero de ellos, fue el 2 de enero de 2008 por US $616.000; el segundo, el 31 del mismo mes por US $1’600.000; y el tercero se completó el 7 de marzo de ese mismo año por US $7’784.000 .
Aunque la cuenta que recibió el soborno estaba a nombre de la CFU y de la Concacaf, Jack Warner era quien manejaba el saldo disponible. Unos US $816.000 fueron transferidos a su cuenta personal en el Banco de la República de Trinidad y Tobago, y el Departamento de Justicia de Estados Unidos asegura que Warner lavó aproximadamente US$1.4 millones a través de un empresario y una compañía de supermercados en su país natal. Aunque Warner les prometió a los miembros de la FIFA involucrados en el acuerdo US$1 millón a cada uno, Blazer asegura que solo recibió US$750.000.
Ante las acusaciones y la circular roja de la Interpol con que hoy Estados Unidos pide la detención del exvicepresidente de la FIFA y expresidente de la UFC y Concacaf, su versión de la historia todavía falta por escucharse. En un mensaje televisado el jueves pasado en un canal de Trinidad y Tobago, Warner anunció una ‘avalancha’ de secretos que dará a conocer al mundo que espera con ansias sus revelaciones. En 2011, sin embargo, había hecho la misma promesa e incumplió. No se sabe si esta vez el resultado será diferente.