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Al oeste de Inglaterra, cerca de la frontera con Gales, se erige Nailsworth, un municipio de cerca de 7000 habitantes en el que reina el ambiente natural. Desde 2010, este pequeño pueblo del país artífice de la industrialización se ha ganado un lugar en el mapa global del fútbol gracias a la revolución que encarna su equipo insignia: el Forest Green Rovers.
Durante el inicio de esta década, mientras el mundo comenzaba a vislumbrar los efectos del cambio climático, el empresario inglés Dale Vince, dueño de una firma de energías limpias, adquirió la propiedad del equipo de los Green Devils. A partir de ese momento, el proyecto deportivo del club ha estado marcado por una tendencia medioambiental.
En 2011, se les prohibió a todos los jugadores y empleados comer carne roja por cuestiones de salud. Con el tiempo, la venta de productos cárnicos quedó restringida en la sede del club. A mediados de 2015, esa política nutricional se convirtió en una marca registrada porque el Forest Green Rovers fue reconocido oficialmente como el primer y único equipo de fútbol vegano del mundo.
Además de la rigurosa dieta, este club ha forjado su grandeza simbólica aplicando una serie de principios ecológicos inamovibles. El funcionamiento de las instalaciones depende en su totalidad de energías renovables. De igual forma, el césped del estadio es tratado sin pesticidas y regado con agua recogida de la lluvia.
Hoy en día, su camiseta reluce por presentar un exótico diseño que parece homenajear la piel de las cebras, consideradas de unos años para acá en peligro de extinción. Asimismo, el equipo ha promovido el desuso del plástico y por eso la mayor parte de sus uniformes está hecha de carbón de bambú.
(Dos nuevos casos positivos de COVID-19 en Millonarios)
En los planes de los directivos está construir un nuevo estadio de madera que, además, será rodeado por cerca de 500 árboles que ya se están plantando en sus inmediaciones. Ese ‘Eco Park’ pretende ser una jugada más en ese interminable partido contra el cambio climático que lideran los rovers, pero que de no jugar todos con la misma camiseta, el planeta será quien pierda por goleada.
Hace un par de semanas el futbolista español del Arsenal, Héctor Bellerín, se convirtió en el segundo accionista más importante del equipo. Con su llegada y valor mediático, el Forest Green Rovers pretende ganar un renombre que le permita alcanzar una sostenibilidad deportiva similar a la ambiental que ya tiene.