
Escucha este artículo
Audio generado con IA de Google
0:00
/
0:00
A finales del siglo XIX se conoció en Inglaterra el positional play, un término que venía desde el ajedrez. A contrario de lo que se cree, ese concepto se relacionó con un juego defensivo. De hecho, hasta finales de la década del 90, algunas veces, se asociaba al juego de posición con un equipo defensivo que no brindaba espacios. Fue justamente cuando comenzó su carrera como entrenador un tal Johan Cruyff.
(Ángel Cappa: “El fútbol está agonizando”)
El legendario holandés le dio otro significado a ese juego, teniendo en mente a Keith Spurgeon y Vick Buckinghan, quienes lo formaron como futbolista. Comenzó a hablar de “juego posicional” y de su importancia. Esos conceptos los aprendió uno de sus dirigidos, Josep Guardiola, quien años después sería maestro, en uno de los mejores equipos de la historia, de Xavi Hernández. Este último, con ese juego en su sangre por la formación en La Masía, aplicó los aprendizajes implementando en Al-Sadd un juego que ahora espera aplicar en el FC Barcelona.
A Xavi le gusta que su línea de defensa juegue adelantada y partir de un sistema táctico 4-3-3 o 3-4-3, practicando, por supuesto, el juego de posición y de posesión. En sus primeros partidos del Barcelona ya se ha visto parte de su idea, que muchos triunfos le dio en el conjunto catarí. Para el entrenador catalán es importante la amplitud y que sus extremos fijen a los defensores rivales para que ellos no se sumen a la mitad de la cancha y en esta, a su vez, haya más espacio para que sus mediocampistas se ubiquen.
Aunque los triángulos son claves para que el poseedor del balón tenga diversas opciones de pase, para Xavi los cuadrados también lo son. Por eso los forma con sus interiores y sus delanteros en el campo rival, mientras los extremos fijan por las bandas. Así encuentra los espacios por dentro. Y como lo ha explicado, si no se encuentran por dentro, las zonas libres se hallan por fuera, donde espera que los extremos tengan la posibilidad de desequilibrar en el uno contra uno. Cuando uno de ellos tiene la pelota, la función del interior y el lateral de su costado es acercarse para generar superioridad numérica y ganar por fuera, para finalizar por dentro.
(Johan Cruyff: “Tenía capacidad para imaginarme lo que iba a pasar después”)
Lo anterior, bajo las diferentes bifurcaciones que llegan a tener los dos sistemas tácticos mencionados. Confeso admirador del Manchester City de Guardiola, a Xavi le gusta que se forme un 3-2-5, un 3-2-2-3 o un 2-3-5 mientras su elenco ataca, para que, con ese número de hombres fijando a la defensa rival, en un claro juego de posición, los espacios aparezcan en tres cuartos de cancha, y desde ahí la pelota vaya hacia el hombre de adelante que haga movimientos de distracción y pique diagonalmente hacia los espacios entre la defensa y el arquero contrarios.
Para realizar la salida de juego, si los atacantes rivales presionan a sus pivotes y no le dan la posibilidad de recibir con espacio, uno de ellos se une a la línea defensiva para atraer a algún oponente y liberar una zona en el centro del campo. Como lo ha explicado el propio técnico del Barcelona, lo que busca siempre es “crear superioridades numéricas en todas las zonas del campo, para generar muchas más ocasiones que el contrario”. En esa salida de juego también es importante que los extremos y el centro delantero fijen a cuatro defensores rivales y que el portero sepa encontrar a los dos hombres libres en el 8 vs. 6 que queda establecido en terreno propio. La idea es nunca rifar la pelota y progresar con el balón dominado.
(El Barcelona de Guardiola: orígenes y revolución de una obra eterna)
Uno de los problemas que ha tenido el Barcelona en los primeros meses de Xavi como entrenador es la recuperación de la pelota. Ha mejorado en la presión tras pérdida y los jugadores han entendido la forma de hacerlo para recuperarla lo más cerca del área rival o no dejar que los contrarios salgan jugando y direccionarles el pelotazo a una zona en la que los defensores centrales culés deben estar atentos para ganar en el juego aéreo. Sin embargo, cuando esa línea de presión es superada, el Barcelona realiza lo que se conoce como presión estática, que es presionar en zonas intermedias mientras se intenta conservar la superioridad defensiva. Los errores han estado en el posicionamiento defensivo y en los momentos en que los futbolistas saltan a realizar la presión. Por esa razón, el cuadro blaugrana ha sufrido defensivamente y recibido varios goles.
En pro del análisis del juego, Xavi incorporó recientemente un software desarrollado por Joan Vilà, quien precisamente ayudó en la formación de Hernández como futbolista. Con ese programa, el entrenador catalán puede revisar datos y jugadas en medio de los partidos. Después de ser uno de los mejores mediocampistas del siglo XXI, el oriundo de Tarrasa sigue comprometido con el fútbol que siente inherente a sí mismo, porque nunca dejará de predicar que “lo más precioso del fútbol es tener el balón”.
