
Luis Díaz y Luis Javier Suárez, las dos figuras colombianas en la Champions League.
Foto: Bayern y Sporting, vía X
Los octavos de final de la Champions League dejaron una sensación extraña. En teoría, es la fase donde la élite empieza a medirse de verdad, donde los márgenes se reducen y los partidos se definen en detalles. Pero esta vez ocurrió lo contrario: casi todas las llaves se resolvieron con una superioridad abrumadora, sin tensión sostenida y con muy poca épica. Más que cruces de gigantes, parecieron exhibiciones de poder. Por eso, los cuartos de final aparecen ahora como el verdadero punto de quiebre del torneo: el momento en el que, por fin, la...
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