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"En el momento que la selección me necesite, ahí estaré": Mario Alberto Yepes

Reviva esta entrevista con el gran capitán del equipo tricolor el día que se reestrenó en la Liga argentina vistiendo la camiseta de San Lorenzo.

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Daniel Avellaneda, Buenos Aires, Argentina
13 de octubre de 2014 - 03:24 a. m.
Yepes posa en el estadio Nuevo Gasómetro para la lente de El Espectador. /Santiago Amorós
Yepes posa en el estadio Nuevo Gasómetro para la lente de El Espectador. /Santiago Amorós
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Desde el banco de suplentes, con las tribunas vacías en el horizonte, es posible contemplar la inmensidad del Nuevo Gasómetro. Es la casa de San Lorenzo de Almagro, uno de los colosos del fútbol argentino. Es el refugio de Mario Alberto Yepes en el otoño del patriarca colombiano. Ahí está el gran capitán en uno de los últimos desafíos de su vida como futbolista. Porque aunque sueña con jugar “al menos un partido” en el Deportivo Cali antes de colgar los guayos, sabe que el tránsito por estas tierras puede ser un broche dorado para su extraordinaria carrera. Esta noche, a las 6.30 p.m., Yepes tendrá su reestreno en la Liga argentina, donde ya había vestido la camiseta de River Plate y salido campeón. Será ante Arsenal en Sarandí. Y se tratará, a fin de cuentas, del prólogo de una historia que el vallecaucano quiere cerrar con la final de otro Mundial, el de Clubes que se jugará a partir de diciembre en Marruecos. Un partido contra el Real Madrid de James Rodríguez, nada menos. Ese es el deseo.

Claro que falta para ese momento. “Primero hay que superar al primer rival, que si se clasificó para esa instancia, es de respeto. Después, tiene que ganar Real Madrid la otra semifinal. No está nada dicho. Cuando sea inminente ese partido, podemos hablar”, dice Yepes bajo el sol de Buenos Aires. Y se mete de lleno en la charla exclusiva con El Espectador. Para hablar de San Lorenzo y el Mundial de Clubes, de su casi segura despedida de la selección de Colombia, de la continuidad de José Pékerman y una curiosidad hasta ahora sólo conocida por sus amigos de la avenida Paso Ancho: que Marco van Basten era el principal referente de este zaguero central que siempre soñó con ser delantero.

¿Extrañaba Buenos Aires?

Sí, claro. Se me habían olvidado muchas cosas de esta ciudad. Estoy contento de estar acá.

¿Cuántas veces lo llamaron los amigos que dejó en este país?

Muchas. La gente de Argentina es muy dada a los recuerdos, a esperar los reencuentros. Los argentinos son muy amigueros.

¿Y de River Plate no lo llamaron? Usted dejó su huella con la banda roja y fue campeón.

Tengo muchos amigos en River, mucha gente que conocí que era hincha del club y otros que jugaron conmigo. Fue una de las mejores experiencias de mi vida.

¿Cómo lo encuentra esta oportunidad en San Lorenzo, justo en el final de su carrera?

Me siento muy bien, estoy contento, tratando de ponerme rápidamente en forma para aportarle al equipo dentro de la cancha. Y muy feliz por la posibilidad que me brindó San Lorenzo. Vamos a ver qué pasa; hay compromisos importantes, cosas que quiero jugar, y por eso estoy acá.

Pensó que el de Brasil sería su último Mundial, y justo le apareció el Mundial de Clubes.

Pensé que era mi última Copa del Mundo y se presenta la posibilidad de jugar dos mundiales en dos años. Eso me pone muy contento. Va a ser un torneo importante.

Hace una semana dijo que no iba a volver a jugar en la selección de Colombia. ¿Es un hecho?

Creo que este es un momento de transición y el profe José tiene que aprovechar para mirar gente joven. Después del partido con Brasil, la idea principal sigue siendo tratar de que la selección se mantenga en el grupo de clasificados y hay que empezar a trabajar para eso. Siendo honestos, no voy a poder llegar a las eliminatorias y mucho menos al Mundial de Rusia. Por eso creo que es el momento oportuno para que Pékerman pueda mirar los jugadores que tiene que mirar y según como yo me vaya sintiendo acá, bueno, veremos.

Entonces, no le cierra la puerta, pero parece difícil que vuelva a jugar con la tricolor.

Para mí es imposible cerrarle la puerta a la selección. Quisiera jugar en la selección por mil años. Es la camiseta de mi país y representa mucho. Por eso digo que en el momento que la selección necesite que Mario Alberto Yepes esté, ahí estaré para colaborar en lo que sea.

Fue muy intenso todo lo que vivió Colombia en el Mundial. ¿Fue una de las experiencias más enriquecedoras de su vida?

Fue muy lindo, muy importante para mi carrera, no sólo como futbolista, sino para lo que uno pueda asumir después de dejar de jugar. Construimos un gran grupo y pudimos unir a un país, donde todo giraba en torno a la selección. Y cuando llegamos de Brasil, la verdad, nos sorprendimos por el recibimiento. Fue algo espectacular, inolvidable.

¿Todavía se lamenta por el gol anulado?

Como todo el mundo. Primero, porque fue mal anulado y el arbitraje no fue el mejor ese día. Pero ya está, hay que seguir avanzando.

¿Y qué imagen se le cruzó por la cabeza el día que se sacó la cinta?

Muchas. La primera que se me vino a la mente fueron mis hijos, que estaban en la tribuna, la tristeza que debían tener mi esposa, mis papás, mi hermana... Y toda Colombia. No haber podido llegar más lejos... nos lo merecíamos como equipo y Colombia como país.

¿A quién le regaló el brazalete?

Le regalé uno a Iván Ramiro Córdoba.

¿Quién tiene que ser el capitán?

Hay un grupo muy maduro. Falcao puede serlo, el mismo Zúñiga, que fue capitán en el último partido, o David Ospina. Hay muchachos con experiencia internacional. Ellos sabrán escoger.

¿Y a quién ve como su sucesor en el puesto?

Hay jugadores jóvenes: Jeison Murillo, Pedro Franco, Éder Álvarez Balanta... Y en Colombia hay tres o cuatro jugadores hechos que le pueden dar una mano a la selección. Cristian Zapata y Carlos Valdés están más afianzados. Hay recambio y ojalá que lo haya en todos los puestos.

Usted dice que lo mejor que le pudo pasar a Colombia fue la continuidad de Pékerman. ¿No cree que le van a exigir más a José?

Eso el profe lo sabía. Siempre van a ser más grandes las exigencias. Pero la Federación dio un paso importante cuando decidió que siguiera José. Los jugadores deseaban, y la gente, darle continuidad al trabajo serio que está realizando y que ha dado resultados. ¿Por qué cambiar algo cuando se están haciendo bien las cosas? Parece lo más sensato. Comparto la decisión de la Federación y la aplaudo. Después, creo que la gente siempre va a pedir mucho más a la selección. Siempre ha sido así. El equipo dejó la vara muy alta y hay que tener paciencia porque este es un período de transición.

Tiene mucha experiencia, estuvo en las mejores ligas de Europa en una época en la cual el jugador colombiano no pegaba el salto tan rápido. ¿Considera que hay una gran maduración del futbolista o la aparición de Pékerman tuvo mucho que ver?

El jugador colombiano es maduro, centrado, concentrado, está enfocado en lo que quiere, en lo que puede conseguir, su idea es hacer una carrera lo más llena de triunfos posibles, y eso no significa solamente tener cualidades futbolísticas, sino también hacer un esfuerzo en la vida. Después, el cambio más grande que le dio José fue esa mentalidad de que Colombia se puede codear con las más grandes selecciones del mundo. Eso nos lo ha inculcado a todos, y es así.

¿Va a volver a jugar en Cali?

Eso todavía no lo sé. Estuve en Cali, pensé que me iban a buscar para jugar, pero no lo hicieron. Para mí sería un sueño volver a jugar con la camiseta del Deportivo Cali, así sea un partido. Vamos a ver qué pasa. Ahora mi presente es San Lorenzo, y esta gran oportunidad.

Durante el Mundial, ¿hablaban con Faryd Mondragón de esa posibilidad?

Siempre lo he pensado así, más allá de lo que hayamos conversado con Faryd. Pienso que a veces el deseo de la gente que así lo pedía por la calle contrasta con el interés de otros.

¿Volvió a jugar de delantero? ¿Quiere terminar la carrera como la empezó?

En todas las recochas que hago en Colombia, lo hago de delantero.

¿Y hace muchos goles?

No muchos ahora. Cuando jugaba a nivel amateur, mi referente era Marco Van Basten, me gustaba mucho cómo jugaba... Y tuve la oportunidad de conocerlo. Es una gran persona, como me lo imaginaba.

Después del retiro, ¿le gustaría ser técnico?

Es algo que me gusta, he tratado de aprender de las cosas buenas y malas de los técnicos, para no cometer errores o hacerlo lo menos posible.

Por Daniel Avellaneda, Buenos Aires, Argentina

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