11 Jul 2021 - 1:28 a. m.

Se acabó la espera: Argentina es el nuevo campeón de la Copa América

Con un gol Ángel Di María, la selección albiceleste le ganó a Brasil y se quedó con el título continental luego de 28 años. Messi festeja su primer trofeo con el equipo de mayores.
Camilo Amaya

Camilo Amaya

Periodista

La casualidad de que sonara la canción Live is life de Opus como en aquella entrada en calor famosa de Diego Armando Maradona con Napoli antes de una semifinal de la Copa de la UEFA frente a Bayern Múnich.

La música apareció cuando Argentina y Lionel Messi calentaban antes de la final de la Copa América contra Brasil. Los aficionados, los pocos visitantes que ingresaron, se estremecieron. Un presagio.

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Luego vino la cábala de unos cuantos jugadores de ingresar a la cancha con el pie derecho, y el saltito a manera de bote pronto para que no fuera el pie izquierdo el primero el césped. Lionel Messi ni determinó el trofeo, lo esquivó, con el rostro y la mirada perdidos en el tiempo, como si no le interesara, claro, en ese momento.

Argentina fue indomable con una vitalidad incansable. Organizada atrás, vehemente para frenar al que fuera, al mismo Neymar, a quien fueron ablandando a punta de patadas, uno y dos a la vez. Algunas veces tres hombres.

Y atrás Romero, Otamendi y Montiel fueron inagotables, adelante hubo magia por pasajes y practicidad, como en la jugada del único gol del partido: pase de 45 metros de Raúl de Paul, pifia del defensor brasileño y Ángel Di María, ingenioso, la picó por encima de Ederson.

Gol de Argentina. La ilusión de ganar aunque todo ocurriera en el minuto 22. Pero desde ese entonces, el equipo de Lionel Messi aguantó la carga, la explosiva carga de una Brasil que acechó y que lo intentó por todo lado, pero que se estrelló con una muralla con un De Paul impecable, talentoso y pegador, de cabeza levantada y de cruce de palabras para intimidar al rival.

Tite mandó mandó a la cancha Firmino y seguido a Vinicius Jr. Y la señal fue clara: a morir en el intento. Y así fue. Y mientras tanto, Argentina se defendió como pudo, hasta con Messi marcando y pegando.

Y el fútbol se hizo salvaje, porque más allá del talento se convirtió en una puja del que pegara más duro, del que gritara más fuerte. Emiliano Martínez no la tocó tanto, como contra Colombia, pero tuvo una atajada importantísima en el minuto 84, cuando la sacó por arriba luego de un remate de Gabriel Barbosa.

Valiosos los reflejos felinos del guardameta, abrazos de sus compañeros como si hubiera anotado un gol.

El tiempo, como la vida misma, se fue extinguiendo y los argentinos, muchos menos en cantidad en las tribunas vacías del Maracaná, cantaron como si ocuparan cada silla. Lionel Messi festejó, Messi se quitó el peso de encima y ganó la Copa América con su país, uno de los pocos trofeos que le hacían falta.

Luego de 28 años y unos cuantos subcampeonatos, Argentina vuelve a ser la mejor del continente, Argentina logra un pequeño Maracanazo.

“Por fin, carajo, por fin”, las palabras de Lionel Scaloni, el sentimiento de un país que sufrió tanto y que hasta llegó a pensar que este momento nunca iba a volver a llegar, que contó las noches, las 10.233 que pasaron para ver esto de nuevo.

Neymar, inconsolable, rompió en llanto. Y del otro lado los argentinos festejaron con su gente, pues la mala suerte acabó. Y qué mejor lugar que en el estadio más importante del rival de siempre.

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