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17 Jul 2020 - 1:08 p. m.

Estados Unidos 1994: el sueño americano de Brasil

A 26 años de aquella final ante Italia, la primera de un mundial que se definió por penales que dejó en un lado empañado de la historia al italiano Roberto Baggio.
Romario celebra el título mundial de Brasil en Estados Unidos 94.
Romario celebra el título mundial de Brasil en Estados Unidos 94.
Foto: Getty

La historia, a algunos, puede dejarlos en un estante injusto. Uno de los que sufre este flagelo es Roberto Baggio, uno de los delanteros más letales de la historia, pero su carrera se partió en dos en esa pálida final sin goles ante Brasil en el mundial de Estados Unidos 1994. ¿La fórmula del desempate? Penales, la primera vez que una final se definió desde el punto blanco.

Su cobro se fue a las nubes y Brasil conquistó su cuarto título en una Copa del Mundo. Cuando acomodó la pelota, en su hoja de vida figuraban 50 penales: solo había fallado cinco. Así mismo, fue el anotador de cinco de los seis goles que había anotado Italia en el Mundial. Pero todos se quedarán con el penal...

“Perdimos, como en Italia 90. Y eso es algo que no acepto. Perder en el campo, aunque no lo merezcas, puede ser justo. En los penaltis, nunca. ¿Les parece concebible que cuatro años de trabajo se puedan borrar en tres minutos de penaltis? A mí no”, apuntó Baggio tiempo después.

Y por los lados de Brasil, aterrizaba luego de protagonizar el mejor partido del torneo tras su victoria 3-2 frente Holanda. La tarde en la que Bebeto, Mazinho y Romario, con esa química que tenían para jugar, también la demostraron en un festejo que se inmortalizó, pues Bebeto, en su tanto, celebró con el ademán de tener un bebé. Una dedicatoria a Mattheus, su pequeño que había nacido pocos días antes.

“No, no volveré a llamar a Romario”, había dicho tiempo antes Carlos Alberto Parreira. Y nunca lo hizo, ni siquiera cuando Brasil disputó un partido sagrado ante Uruguay para la clasificación al mundial. Pero luego vino una plaga de lesiones y al DT le tocó ceder y convocar al delantero del Barcelona a la Copa del Mundo, quien además también quedó sembrado en el equipo titular. Un tipo que terminó como figura y como el dueño del Balón de Oro.

“Yo siempre estuve convencido de que Brasil sería el campeón, porque, como he dicho antes, disfrutaba de la mejor forma física de toda mi vida y de un compañero de ataque perfecto, Bebeto. El mediocampo de Brasil estaba formado por jugadores que, sin ser muy técnicos, cumplían con su trabajo a la perfección y eran muy inteligentes. Además, contábamos con una defensa que no cedía goles así como así y, en mi opinión, con uno de los mejores guardametas de todos los tiempos, Taffarel”, las palabras de la leyenda brasileña, que fue uno de los voluntarios para cobrar los penales ante Italia.

“Ese momento de levantar la Copa no tiene comparación. Es un momento mágico en la vida, que nunca nos abandonará. No sé si fue Dunga o Branco el que dijo: “Quédate aquí. Así, cuando agarre el Trofeo, también podrás agarrarlo tú”. Es un momento que no se puede expresar con palabras. Es maravilloso, es emocionante. ¡La sensación es incomparable! Sólo quienes han tenido el Trofeo entre las manos, quienes lo ha levantado, quienes han vivido ese momento, pueden sentirla. Por la gracia de Dios, yo sentí ese placer”.

Y así, Brasil, tras 24 años, volvió a coronarse campeón del mundo, eso sí como el primero que lo hacía por cuarta ocasión. Un torneo empañado por el dopaje de Diego Maradona que le impidió participar y la fatídica muerte de Andrés Escobar, asesinado unos días después de anotar un autogol ante Estados Unidos en la fase de grupos.

Romario y Baggio, dos personajes que quedaron en lados distintos de la historia. Una delgada línea que separó los penales.

1994 WORLD CUP FINAL: Brazil 0-0 Italy (3-2 PSO)
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