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La Cámara de Enjuiciamiento del Comité de Ética de la Fifa presidida por Hans-Joachim Eckbert, abrió procedimiento formal contra el expresidente de la Federación Colombiana de Fútbol, Luis Bedoya, y el expresidente de la Asociación Nacional de Fútbol Profesional (ANFP), Sergio Jadue.
Según dio a conocer la Fifa mediante un comunicado, el presidente del órgano estudió cuidadosamente los reportes dados a conocer por la Cámara de Investigación e inició un procedimiento formal contra los dos antiguos miembros del Comité Ejecutivo de la Fifa por razones relacionadas con los derechos de privacidad y la presunción de inocencia.
En el curso del procedimiento, se invitará a ambas partes que presenten sus posiciones, incluyendo las pruebas pertinentes para los informes finales del órgano de instrucción (art. 70 par. 2 del Código Ético de la FIFA), y puede solicitar una audiencia (art. 74 par. 2 del FCE), añadió el comunicado.
Este proceso se une a la solicitud de la Cámara de Instrucción del Comité de Ética de la FIFA de suspender a perpetuidad de cualquier actividad relacionada con el fútbol a los dos exdirigentes de la Conmebol.
Bedoya, de 56 años renunció el pasado 9 de noviembre a su puesto de presidente de la FCF, una decisión que la prensa colombiana vinculó a la investigación de la justicia norteamericana contra altos dirigentes de la FIFA por corrupción. Sin embargo, Bedoya no ha dado declaraciones al respecto después de su renuncia y aún se desconoce su paradero y los detalles de su situación legal.
Fraude en transferencia bancaria y conspiración de soborno, fueron los cargos por los cuales Luis Bedoya admitió su responsabilidad. Según los registros de las autoridades estadounidenses, Bedoya conspiró con los dueños de Datisa: el brasilero Jose Hawilla (propietario de Traffic Group), el argentino Alejandro Burzaco (presidente de Torneos y Competencias, TyC) y Hugo y Mariano Jinkis, padre e hijo (dueños de Full Play). Durante 2010 y 2015, el brasilero y los tres argentinos les habrían pagado a algunos dirigentes de la Conmebol sobornos para quedarse con los contratos de derechos de transmisión y marketing deportivo de la Copa América. En la acusación de los Estados Unidos no se hace referencia a la suma que se le pagó a Bedoya y compañía.
Para los estadounidenses, el impacto negativo que ocasionaron las actividades de Bedoya y sus conspiradores fue de tal magnitud que comprometieron la reputación de la FIFA y privaron de los beneficios de los derechos de trasmisión a las Confederaciones y Federaciones que tenían programas de desarrollo que dependían de esos soportes financieros. Agregaron que el pago de soborno generó efectos anticompetitivos que distorsionaron el mercado comercial asociado al fútbol y mermaron la posibilidad de otras compañías para entrar a competir por los contratos de derechos de trasmisión y marketing.