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Después de más de seis meses de ausencia por la rotura de los ligamentos cruzados en una rodilla, el centrocampista colombiano Carlos Sánchez, del Valenciennes, espera brillar con su club nuevamente para convertirse en una "estrella".
Las temporadas pasadas, Sánchez creaba los destellos de buen juego de su equipo. A su regreso, el de un jugador "solar", según su entrenador, Philippe Montanier, iluminará de nuevo al Valenciennes, que recibe el domingo a su vecino del Norte de Francia, el Lille, en la 11ª fecha de la liga francesa.
Detrás de una cara de niño con una sonrisa permanente, Sánchez, de 24 años, tiene una voluntad de hierro. Tal vez sea una forma de evacuar una infancia feliz pese a estar marcada por la pobreza, donde los partidos en la calle de la ciudad Quibdó eran una buena vía de escape.
"Mi madre no trabajaba. Mi padre era ebanista. Nos querían pero no había todos los días para comer", confesó el tercero de los cuatro hijos que tuvieron sus padres, que destacó por ser bueno con el balón en los pies. "Era el mejor en la calle, la gente me decía: 'irás lejos'", contó.
Tras ser ojeado, Carlos Sánchez integró la escuela de fútbol de Alexis García, en Medellín. Luego, con 15 años, un agente colombiano le propuso continuar con su formación en Uruguay, en Montevideo.
Fue allí, a orillas de río de la Planta, que comenzó su carrera profesional, y donde se casó con su mujer, Noelia. "Estoy muy enamorado. Es muy bella", dijo de su compañera.
Llegado a Uruguay con "las manos vacías", Sánchez tenía, sin embargo, la cabeza llena de ideas, especialmente la de cruzar el Océano Atlántico y jugar en Europa. Así, cuando llegó la primera oferta, la del Valenciennes, el centrocampista saltó al avión.
Sus inicios en el club de la región del Norte de Francia, en el verano de 2007, fueron difíciles. No hablaba nada de francés, pero afortunadamente el francés José Saéz y el marroquí Abdes Ouaddou hablaban español.
"Me ayudaron mucho", reveló Sánchez, que descubrió otro fútbol en Francia, "más rápido, con más implicación y menos espacios".
Tres meses más tarde, Sánchez ya sabía expresarse en francés y comenzó a disfrutar de sus cualidades. Había hecho realidad dos de sus grandes sueños, ser convocado para jugar con la selección nacional de su país y medirse al galo Claude Makelele.
"Makelele, es mi ídolo. En el Real Madrid, estaba (Zinedine) Zidane, pero Makelele, hacía de todo", explicó el colombiano, que cruzándose con el francés en la capital gala tras un duelo ante el París Saint-Germain le declaró toda su admiración.
"Le hizo sonreír", recordó Sánchez, que espera volver a medirse a Makelele, quien le dio una camiseta suya, en cuartos de final de la Copa de la Liga el próximo 10 de noviembre.
Sin embargo, el colombiano se quedó con las ganas de quedarse con una camiseta del argentino Lionel Messi, tras un partido que ganó con su selección a la 'Albicelete'.
El astro de la 'Albileceste marcó el tanto de los suyos (victoria colombiana 2-1) pero "estaba enfadado por haber perdido", constató Sánchez.
Sánchez se fija dos objetivos, volver a jugar en la selección de su país y llegar algún día a un grande del fútbol europeo. "Quiero ser reconocido y ser una estrella. Tengo el talento (necesario) en mi puesto", aseveró.
Sánchez apuntó que su otro sueño por hacer realidad es ocupar el puesto en la medular del Real Madrid donde jugó Makelele.