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Italia volvió a quedarse por fuera de una Copa del Mundo. La derrota en penaltis contra Bosnia y Herzegovina, en la final del repechaje, no solo significó la eliminación rumbo al Mundial de 2026, sino que también desató una crisis profunda en la estructura del fútbol italiano. Será el tercer Mundial consecutivo que la azzurra no disputará.
Tras el fracaso, no tardaron en llegar las decisiones. Gennaro Gattuso presentó su renuncia como seleccionador nacional, apenas meses después de haber asumido el cargo en junio de 2025.
Su ciclo fue corto: dirigió ocho partidos, con un balance de seis victorias y dos derrotas, pero no logró cumplir el objetivo principal. A través de un comunicado oficial de la Federación Italiana (FIGC), el técnico explicó su decisión con un tono autocrítico.
“Con el dolor en el corazón, al no haber alcanzado el objetivo que nos habíamos fijado, considero concluida mi experiencia en el banquillo de la selección”.
Gattuso también dejó claro que su salida busca facilitar el futuro del equipo: “Es justo facilitar desde ahora las futuras evaluaciones técnicas”, aseguró, resaltando además el valor que tiene la camiseta nacional.
Para el exentrenador, la ‘azzurra’ es “el bien más preciado del fútbol italiano”, motivo por el cual consideró que dar un paso al costado era lo más responsable en este momento.
En medio de su despedida, el técnico agradeció al grupo de jugadores, destacando su compromiso y entrega: dirigió a “un grupo de muchachos que han mostrado apego a la camiseta”. También tuvo palabras para los aficionados, reconociendo que “nunca dejaron de brindar su amor y apoyo a la Selección”, incluso en medio de la frustración por los resultados.
La salida de Gattuso no fue un hecho aislado. La crisis institucional también se llevó por delante a otros nombres importantes. Gabriele Gravina, presidente de la federación, presentó su dimisión tras las fuertes críticas, mientras que Gianluigi Buffon dejó su cargo como jefe de delegación en lo que definió como “un acto de responsabilidad”.
El histórico exarquero explicó que su decisión fue inmediata tras la eliminación: “Dimitir justo después del final del partido contra Bosnia fue un acto urgente, que surgió de lo más profundo de mi ser”, confesó, reflejando el impacto emocional del momento.
Gravina, por su parte, alcanzó a destacar el trabajo de Gattuso, señalando que logró “recuperar el entusiasmo en torno a la selección” y devolverle al país cierto orgullo por la camiseta azul. Sin embargo, nada de eso alcanzó para evitar un nuevo fracaso histórico.
Italia entra ahora en un proceso de reconstrucción total, con la necesidad urgente de redefinir su rumbo.
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