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Una larga espera, una recompensa. De caras largas a sonrisas incontenibles, largas, anchas, grandes. La felicidad de encontrarse con un ídolo inesperadamente, o no solo uno, en ocasiones con tres. Eso le pasó a Fabián, un niño de 13 años fanático del Bayern Múnich. Pasó de esperar ansiosamente a que su papá, Germán, lo llevara a una práctica de fútbol con el equipo en Miami, ciudad en la que realizó la pretemporada, a vivir una de las mejores experiencias de su vida.
La espera es larga, tensa. Los segundos parecen horas. El reloj no avanza de manera normal, en ocasiones, en la cabeza de Fabián el segundero va lento, lo que hace que la angustia sea mayor y se vea reflejada en los movimientos de su cuerpo: la pierna desplazándose rápidamente de un lado a otro, revisión permanente del celular y las manos rodeando su cara para intentar contener las emociones de impaciencia que lo invadieron.
Fabián no se levanta del puesto en el que aguarda por la llegada de su papá, pero todos los movimientos delatan el estrés por el retraso. Su hermana intenta calmarlo, pero es imposible: el corazón late rápido, todo parece irse por el traste después de recibir una llamada en la que su papá le dice que tuvo una avería con el carro, que llegará con unas personas que lo auxiliaron.
Cuando tus jugadores favoritos de tu equipo favorito te sorprenden. 😱
— 🏆 CAMPEONES 🏆 (@FCBayernES) August 20, 2018
¡A entrenar con @jamesdrodriguez, @David_Alaba y @ArjenRobben! #AudiFCBtour @BleacherReport #Audi pic.twitter.com/DqMaBngZJq
La incredulidad fue grande cuando vio a Alaba y fue aún mayor cuando apareció Robben, pero cuando James le cubrió la cara para sorprenderlo la respiración se intensificó, algo dentro de él le decía que era el mediocampista colombiano, pero quería comprobarlo. Al verlo sus ojos se abrieron, se cristalizaron. James Rodríguez no le dio tiempo para asimilar lo sucedido, cuando le dijo: “Vamos a entrenar”.
Su respuesta fue inmediata: “vamos”, afirmó automáticamente, sin tener que pensarlo. Se paró de la mesa con una sonrisa inmensa y salió a entrenar con los jugadores del Bayern Múnich. “Cuando uno era niño siempre quiso compartir con alguna estrella o algún jugador reconocido. Estar con ellos siempre es importante”, dijo James en un video difundido por el Bayern Múnich como poniéndose en los zapatos de Fabián, quien hizo 21 con Robben, pateó penales con Alaba y algunos pases con el mediocampista colombiano.
Una experiencia inolvidable, que quedará registrada para siempre en su memoria. “Nunca se me olvidaré de esto”, señaló Fabián cuando todo terminó, cuando la vida volvió a su rutina normal, cuando sus pies regresaron al a tocar el suelo. Pero todo retornó a la normalidad, con el niño luciendo una sonrisa inmensa que aparecerá cada vez que vea al Bayern Múnich y a sus ídolos en acción.