James Rodríguez y sus dos visiones de Zinedine Zidane

La historia de por qué lo admira desde niño y cómo lo sufrió como técnico. Ahora están enfrentados por la semifinal de la Champions League 2018.

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Redacción deportes
25 de abril de 2018 - 04:51 p. m.
Aunque la relación entre James Rodríguez y Zinedine Zidane nunca fue muy cercana, se deterioró hasta el punto de la indiferencia. / AFP
Aunque la relación entre James Rodríguez y Zinedine Zidane nunca fue muy cercana, se deterioró hasta el punto de la indiferencia. / AFP
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Primera visión: el ídolo

La primera imagen que tiene James Rodríguez de Zinedine Zidane es de “admiración total”, según el testimonio de sus amigos más cercanos de la niñez, César Núñez y Felipe Gómez. Cuentan que a los diez años de edad, entre el 2001 y el 2002, James se volvió fanático de los galácticos del Real Madrid.

El brasileño Roberto Carlos era su referencia para pegarle al balón con efectos y lograr curvas. “Veíamos las jugadas en televisión y luego las buscábamos en internet para imitarlas. Así hicimos con esa volea tenaz de Zidane contra el Bayern Leverkusen, cuando el Real quedó campeón de la Champions en 2002, la novena orejona que ganaba el equipo. Salíamos a practicarla en la calle o en la cancha. Después la intentábamos repetir jugando en la Play. Lo malo es que James siempre se creaba como del Real y siempre nos ganaba”. (Lea más sobre James, el ser humano).

Juan Carlos Retrepo, padrastro de James, lo ratifica y recuerda que desde entonces dejó atrás a otros ídolos del fútbol que eran su referente, como el portugués Luis Figo y el italiano Francesco Totti, y se entregó al sueño del Real Madrid, con más intensidad cuando el portugués Cristiano Ronaldo llegó al equipo merengue. “El Calidoso”, como llama a su hijastro, le repetía cada vez que podía: “Juanca, tranquilo, yo voy a jugar en el Real”.

La primera vez que se sintió realmente cerca fue una vez James llegó a jugar al Porto de Portugal en julio del 2010, se volvió figura de los dragones de Oporto y un día se cruzó con Cristiano Ronaldo en un restaurante. Impactado por ver a su ídolo, el colombiano se acercó a saludar al portugués y fue él quien lo saludó primero con un “¡Hola James, un gusto conocerte!”. “No podía creer que me llamara por mi nombre”, le escribió James a sus amigos.

Después de Brasil 2014 el sueño blanco se hizo realidad una vez se oficializó el traspaso de James al Real Madrid por la increíble cifra de 80 millones de euros. Por fin jugaría al lado de Cristiano y conocería a su ídolo Zinedine Zidane. Como el equipo estaba en pretemporada en los Estados Unidos, fueron los franceses Benzema y Varane los encargados de darle la bienvenida. Los tres franceses fueron testigos de la entrega del botín de oro a James como goleador del Mundial en la sede del Real.

Tan emocionado estaba que les anunció a sus amigos que se enfrentaba a otro nivel de concentración y de exigencia. Les mandó por WhatsApp la carátula del libro que estaba leyendo para estar a la altura: El partido mental en 400 frases y 45 temas. Es un libro en el que los psicólogos deportivos Marcelo Roffe y Claudia Rivas fijan pautas metodológicas para deportistas de alto rendimiento. Y a ese le sumó la biografía del tenista Rafael Nadal, hincha del Madrid, recomendada por su amigo y también futbolista Julián Guillermo.

Con Carlos Ancelotti como técnico, James empezó a hacer lo que siempre ha hecho, pedir el balón en el medio campo y llevarlo a los pies de los definidores en cabeza de CR7 y de Benzema, para luego regresar como hombre de marca. Debutó oficialmente el 12 de agosto del 2014 en el país de Gales, en el estadio de la ciudad de Cardiff, y participó en una de las jugadas de gol que le dieron el título de la Supercopa de Europa al Madrid al vencer 2-0 al Sevilla. El primer trofeo con su nuevo equipo. Ancelotti, con Zinade como asistente, lo confirmó como titular tanto en la Champions League como en la Liga española, y se declaró satisfecho por su resistencia, su velocidad y su capacidad de definición. En la primera temporada se ganó la confianza de los profes, los aplausos de la tribuna del Bernabéu y los titulares de la prensa.

Segunda visión: el técnico

Pero para el segundo año Ancelotti se fue y asumió Zidane como técnico titular. Con el francés había tenido una relación de respeto y distante. No se sentían en confianza como al hablar con Carlo. En cambio, la relación de él con los jugadores españoles era más cercana y afectuosa. El francés empezó a alternarlo como suplente mientras la hinchada y los empresarios del Real Madrid y de la selección de España presionaban por la titularidad de mediocampistas como Isco, Lucas Vásquez y Ascencio. A eso se sumó que la prensa amarillista lo escogió como blanco de especulaciones; que se iba a de fiesta con Cristiano Ronaldo, que generaba indisciplina, que estaba subido de peso, que no ponía las mismas ganas al entrenar. El tema pasó a las ruedas de prensa donde le preguntaban cada vez a Zidane por el colombiano hasta que se le volvió “un tema molesto”.

Lo demás es bien sabido. James recibía cada vez menos minutos, a pesar de que con los escasos minutos que recibía cumplía con asistencias de gol y anotaciones. Así fue hasta que la relación se deterioró, prácticamente no se hablaban entre sí, la paciencia se le agotó al colombiano y empezó a contemplar el traspaso al Bayern Múnich, porque consideraba, con justa razón, que lo que decía Zidane en los entrenamientos y en las ruedas de prensa sobre la importancia de James para el equipo no lo cumplía a la hora de darle oportunidades de figuración. “Manejaba con él un doble discurso”, cuenta un allegado al entonces 10 del Madrid.

Por eso los amigos de James no creen en el discurso de Zidane, en el que ayer insistió en la rueda de prensa previa al juego de hoy por la ida de la semifinal de la Champions League en Múnich. “No tengo nada contra James. Yo no quería que se fuera, simplemente él quería jugar más y yo lo entiendo. Es algo que pasa cada año: tenemos jugadores que se tienen que quedar en el banquillo”. Para calmar las insistentes preguntas que tanto le molestan sobre James, el técnico del Real añadió: “Él va a demostrar que es un buen jugador. Creo que estará motivado porque quiere hacerlo bien, no para demostrarme nada”. Los parceros de James saben que James le callará la boca al francés. El colombiano no ha entrado en el juego de las pullas y sólo ha ratificado que respeta y admira a Zidane, pero que su prioridad es dar todo para que el Bayern elimine al Real Madrid.

Ahora sabemos que la mejor decisión de James fue escapar al marginamiento al que lo tenía sometido el francés e irse a Alemania, detrás de la protección de Ancelotti, mientras estuvo, y ahora del respetado Jupp Heynckes, que lo considera vital en el esquema del Bayern luego de sacarlo de la laguna mental en que lo había dejado la salida del Real Madrid. “Cuando llegué al Bayern James estaba un poco hundido. No estaba en buena forma, no se encontraba bien. Hablé mucho con él. Fue ganando confianza. Ahora está más abierto, más libre. Aquí nuestros espectadores están fascinados cuando ven jugar a James. Ha llevado una gran evolución. Es un jugador con fantasía. Para su integración fue clave que se abrió y que se siente a gusto en Múnich”.

Gracias al entrenador alemán, James recuperó la autoestima, la confianza, la disciplina y el nivel de uno de los mejores jugadores del mundo. El problema es que la era Heynckes termina a mitad de año y el club bávaro ya anunció que el futuro del campeón alemán quedará en manos del germano-croata Niko Kovac, actual técnico del Eintracht Fráncfort, que puede llegar con otras ideas y otros jugadores justo cuando el Bayern ha decidido comprar los derechos deportivos de James Rodríguez. Pero esa será otra historia a la que tendrá que adaptarse él como jugador profesional, después de lo que pase en la Champions y en el Mundial de Rusia.

* Relato basado en el libro “James su vida”, sello editorial Aguilar, de Nelson Fredy Padilla, editor de El Espectador.

Por Redacción deportes

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