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22 Aug 2020 - 6:00 p. m.

Kathleen Krüger: la capataz del Bayern Múnich

La Team Manager de los bávaros ha sido fundamental en el equilibrio y en el éxito del equipo en los ocho años que lleva en el cargo. No es casualidad que su presencia se dé en una de las épocas más exitosas de la institución.

Andrés Osorio Guillott

Periodista Deportes
Kathleen Krüger, team manager del Bayern Múnich.
Kathleen Krüger, team manager del Bayern Múnich.
Foto: Agencia AFP

Kathleen Krüger ha estado vinculada con el Bayern Múnich en cuatro frentes diferentes: primero como hincha; luego fue jugadora de la Bundesliga femenina al debutar en 2004 con el equipo bávaro. En sus cinco años como profesional jugó como centrocampista; ya en 2009, tras renunciar al fútbol profesional, se convirtió en asistente del director deportivo, y, actualmente, es la “Team manager”. En este último trabajo lleva ocho años tras ser ascendida en 2012.

“Siempre quise trabajar en el sector deportivo. Pero desde el principio fui muy realista y sabía que la industria era muy atractiva y que había muchos solicitantes para pocos puestos de trabajo. El hecho de que hoy pueda trabajar en mi deporte y en mi club, es como haber ganado la lotería”, comentó Krüger en una entrevista para la página oficial del equipo.

Aunque desde hace más de quince años dejó la cancha su trabajo sigue vinculado a este escenario, ya que su oficio se basa en atender cada necesidad del plantel: coordinar viajes, entrenamientos, citas médicas o cualquier actividad extradeportiva de los entrenadores y futbolistas. Gracias a sus estudios en gestión internacional y a su experiencia futbolística ha logrado mantener un trabajo limpio con los jugadores, y, especialmente, en esta época de pandemia.

En este último tiempo Kathleen Krüger ha estado más de lo habitual en la prensa mundial. Poco le interesa figurar y ser señalada por los reflectores y los micrófonos del periodismo que busca siempre con afán la primicia. Además de la hegemonía que ha instalado el Bayern Múnich en Alemania obteniendo por ocho años consecutivos el título de la Bundesliga, el equipo bávaro llegó a una nueva final de la Champions League y con un récord que nunca antes se había obtenido en el torneo. Si bien el formato es inédito debido a las circunstancias provocadas por la pandemia del COVID-19, el cuadro alemán llegó a la última instancia con un puntaje perfecto.

Muchos se preguntan cuáles son los factores que pueden contribuir al éxito deportivo y financiero del Bayern Múnich. Uno de esos es la visión y la disciplina que tiene Krüger. Su nombre empezó a sonar por las declaraciones que dio el director técnico Hans-Dieter Flick luego de ganar el título de la Bundesliga este año. Un periodista le preguntó cómo pensaban celebrar el octavo trofeo consecutivo y el entrenador respondió: “No lo sé. Vamos a ver qué nos deja hacer Kathleen y qué no”.

Desde ese entonces la prensa se ha encargado de registrar la influencia que ha tenido Kathleen Krüger en el óptimo rendimiento de los jugadores del Bayern Múnich. Más allá de lo táctico y lo futbolístico, la Team manager tiene claro que el bienestar individual puede ser la fuente de un buen desempeño en el campo de juego. Por eso su rol se hace fundamental, pues se convierte en el eje transversal del buen ambiente dentro del plantel. La disciplina y el cuidado de cada detalle son elementos que resaltan los integrantes del equipo y que agradecen constantemente.

Esa gratitud ha estado presente sin importar los nombres que pasan por la plantilla del Bayern. Sus ocho años a cargo de la gerencia de la institución son los mismos que lleva el equipo ganando la liga local. De manera que su influencia va mucho más allá de la cotidianeidad y del cuidado de cada jugador e integrante del cuerpo técnico. Junto a Jupp Heynckes, Pep Guardiola, Carlo Ancelotti, Nico Kovac y ahora Hans-Dieter Flick, Kathleen Krüger ha logrado sostener desde lo físico, emocional, económico y deportivo a uno de los proyectos más sólidos y ambiciosos del fútbol en la última década.

La Team manager ha labrado un camino lleno de esfuerzo y convicción desde la primera vez que estuvo en las gradas del ya desaparecido estadio Olímpico de Múnich apoyando al Bayern. Su pasión por el fútbol y su sentido de pertenencia por la institución han sido fundamentales en este conjuro victorioso. En un momento donde los movimientos feministas se han vuelto recurrentes, Krüger ha dejado en alto el trabajo que ejercen hoy en día muchas mujeres sin la necesidad de dejar este plasmado en pancartas y altavoces, demostrando así que los legados que cambian la historia no dependen del panfleto, sino de la fuerza que se imprime a esa añoranza por superar las circunstancias de su propio tiempo.

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