Kevin De Bruyne es único; como él no hay dos. Eso lo sabe Pep Guardiola, quien este viernes lamentó el anuncio del belga, que dejará a Manchester City al final de la temporada, tras casi una década vestido de celeste.
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“Sus asistencias, sus goles, su visión en el último tercio de juego... Todo esto es muy difícil de reemplazar. Todo el mundo puede tener momentos de brillar, pero hacerlo durante tantos años y tantos partidos es lo que le hace único. Su actuación en la última década es prodigiosa. Hemos ganado muchos títulos y ha estado involucrado en todos ellos. Es parte del club. El club ha dicho que la puerta está abierta durante el resto de su vida, para lo que quiera hacer. Es parte de la familia del club”, dijo el entrenador.
“Es un día triste, pero también feliz por el placer de haber podido trabajar con él. Nos ha dado todo con su humildad y su influencia en nuestros éxitos en la última década. Esto hubiera sido imposible sin él. Esto es como cuando se fueron Vincent Kompany y Sergio ‘Kún’ Agüero. Es un día triste”.
De Bruyne —o mi ‘Pobre Angelito’, como suele decir el narrador argentino Bambino Pons— se marchará del club al final de la temporada, poniendo fin a una de las carreras más icónicas en la historia del club inglés.
El belga se convirtió en una auténtica leyenda del Etihad Stadium: disputó 413 partidos, marcó 106 goles y repartió 174 asistencias.
“Nos guste o no, ha llegado el momento de decir adiós. Esta ciudad, este club. Esta gente... me lo dio todo. ¡Y no me quedaba otra opción que darlo todo! Y adivinen, lo ganamos todo”, dijo el mediocampista.
En su palmarés figuran seis títulos de Premier League —cuatro de ellos consecutivos—, una Champions League (la primera en la historia del club), dos FA Cup, cinco Copas de la Liga, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes.
Aunque esta temporada ha sido difícil para los Citizens, el centrocampista todavía tiene dos oportunidades más para ampliar su colección de trofeos: la FA Cup, en la que disputarán las semifinales frente al Nottingham Forest, y el Mundial de Clubes de la FIFA, que se celebrará en junio en Estados Unidos.
Aun así, su participación en este último torneo está en duda, ya que De Bruyne, de 33 años, termina contrato el próximo 30 de junio, mientras que el Mundial de Clubes se jugará del 14 de junio al 14 de julio.
No lo aceptaron por ser él mismo
De Bruyne nació el 28 de junio de 1991 en Drongen, Bélgica y empezó a jugar al fútbol a los seis años. Desde muy pequeño, ya dejaba señales de su talento especial. Hay una anécdota de esa época que lo resume bien: solía jugar en el jardín de un amigo, y más de una vez terminaban rompiendo las macetas con sus disparos. Para evitar más problemas, Kevin tomó una decisión poco común para un niño de su edad: empezó a jugar con su pierna más débil. Años más tarde, ese gesto lo convertiría en un jugador ambidiestro, una de sus mayores virtudes dentro del campo.
Durante su adolescencia, atravesó un desarrollo físico tardío. Para mantenerse competitivo, tuvo que ser mucho más técnico que los demás chicos, que por entonces eran mucho más altos. En esa etapa, mientras se formaba en el Genk de Bélgica, vivió con una familia de acogida. Kevin era aplicado en la escuela, no daba problemas, y al llegar a casa de entrenar —a menudo tarde en la noche—, todavía tenía que estudiar para los exámenes. Más adelante, recordaría esos años como “los más solitarios de mi vida”.
Dejó atrás a sus padres, a sus amigos, su casa y todo lo conocido para recorrer Bélgica persiguiendo un sueño: convertirse en futbolista profesional. Y aunque a veces lo invadían las dudas, todo desaparecía cuando pisaba una cancha. Solo tenía un objetivo: jugar al fútbol.
Al final de su segundo año en la academia, volvió a casa durante el verano. Apenas cruzó la puerta, vio a su madre llorando. Pensó que había pasado algo grave, que quizás alguien había muerto. Pero no: su familia de acogida no quería volver a recibirlo. “¿Por qué?”, preguntó. La respuesta fue simple y dura: “Porque eres como eres”.
A esa familia no le gustaba su personalidad: lo veían complicado, demasiado callado, retraído. De Bruyne no dijo nada. Tomó un balón, salió a la calle y se quedó durante horas dándole patadas contra una valla, en silencio, procesando todo.
“Porque eres como eres”. Esa frase no dejó de sonar en su cabeza. ¿Tenía que cambiar para ser aceptado? ¿Valía la pena? La respuesta que se dio fue clara: no. Si algo debía hacer, era demostrarle al mundo que podía triunfar siendo exactamente quién era.
Con trabajo, disciplina y una actitud inquebrantable, se ganó un lugar en el primer equipo del Genk y se convirtió en una pieza fundamental en la conquista de la Pro League de Bélgica en 2011. Aportó 17 asistencias y 6 goles en aquella campaña. Había comenzado a escribir su historia… tal como es.
Sus problemas con Mourinho
Después de tres temporadas en el Genk, Kevin De Bruyne firmó con el Chelsea en enero de 2012. Sin embargo, permaneció en el conjunto belga hasta finalizar la temporada. Luego, fue cedido al Werder Bremen, donde brilló con 10 goles en 34 partidos, dejando una excelente impresión en la Bundesliga.
Regresó a Londres con la esperanza de consolidarse en el primer equipo del Chelsea, pero no tuvo la continuidad esperada: apenas disputó nueve encuentros.
De hecho, fue el propio José Mourinho quien lo convenció personalmente de volver a Inglaterra, pero fue relegado al banquillo una y otra vez. Y la situación empeoró.
Un día, Mourinho lo citó en su despacho junto con otros centrocampistas: Juan Mata, Eden Hazard, Willian, Oscar y André Schürrle. El entrenador les mostró una presentación con estadísticas individuales: goles, asistencias, rendimiento. Al final de la lista aparecía De Bruyne: una asistencia, cero goles.
Kevin intentó justificar su bajo registro con un argumento válido: jugaba mucho menos que los demás. Pero Mourinho no quiso escuchar. Su mensaje fue claro: “no te necesitamos aquí”. Lo tachó de “llorón” y de “niño molesto”.
Después de haber sido rechazado por su familia de acogida en Bélgica, De Bruyne volvía a ser castigado por ser quien era.
Sin embargo, en Wolfsburgo encontró el lugar ideal para renacer. En su primera temporada fue titular en 16 encuentros, pero pronto se destapó como uno de los mejores futbolistas del continente. Marcó 16 goles en 51 partidos y logró 21 asistencias en la temporada 2014/2015, estableciendo un nuevo récord en la Bundesliga.
Condujo a su equipo al subcampeonato y a la conquista de la Copa de Alemania. Su extraordinario rendimiento le valió ser elegido como el mejor jugador de la temporada en el fútbol alemán. Lo que llamó la atención de Manchester City.
Manchester City, su lugar en el mundo
Luego de su llegada a Manchester City en 2015, Kevin De Bruyne causó un impacto inmediato. En su temporada de debut, deslumbró con actuaciones decisivas que rápidamente lo convirtieron en el favorito de la afición. Su influencia en el equipo fue tan notoria que no tardó en convertirse en una pieza fundamental del ataque: organizaba, asistía y muchas veces también definía las jugadas. Era el motor y el cerebro del equipo.
Pocos futbolistas han tenido un inicio tan brillante en un club de élite. Sus 16 goles y 15 asistencias en todas las competiciones fueron el reflejo de una campaña excepcional, por la que fue elegido jugador de la temporada del Manchester City.
La campaña 2016/17 también fue notable. De Bruyne lideró la tabla de asistencias de la Premier League, pero fue en la temporada siguiente, la 2017/18, cuando alcanzó su punto más alto.
En ese curso, fue absolutamente decisivo en la conquista del título de liga. Su visión, precisión y constancia lo llevaron a firmar algunas de las mejores actuaciones de su carrera. Luego de esto, llegaron todos los títulos para convertirse en una leyenda del City.
El homenaje del City a De Bruyne
”El City dará una emotiva despedida a Kevin de Bruyne este verano cuando su contrato se acaba, finalizando un brillante periodo de diez años en este club. El belga, un icono global de este deporte, ha jugado 413 partidos para el City. Durante este periodo ha marcado 106 goles, convirtiéndole en el primer centrocampista del City desde Colin Bell en llegar a los cien tantos”, dijo el City en un comunicado.
”El club y todos nuestros aficionados se tomarán ahora un tiempo para llevar un tributo adecuado y una despedida a uno de los mejores jugadores de siempre que han jugado en la Premier League”, aseguró el club.
La única duda que existe respecto a De Bruyne es si jugará el Mundial de Clubes de la FIFA, que se extiende del 14 de junio al 14 de julio, ya que su contrato acaba el 30 de junio, cuando solo se hayan jugado tres encuentros de esta competición.
”Tiene que decidir. Es una situación nueva con los contratos. Ojalá que pueda seguir jugando en otro sitio, así que la decisión dependerá de los riesgos en el contrato y en su futuro”, dijo Pep Guardiola este viernes en rueda de prensa.
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