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Desde que se conoció la sede de la Copa del Mundo en 2022, la polémica sobre la decisión que tomó en 2010 el comité ejecutivo de la FIFA no ha dejado de ser discutida a nivel mundial. Por una parte, defensores de derechos humanos, organizaciones y periodistas han denunciado las condiciones laborales extremas de los trabajadores que están construyendo los escenarios deportivos. Por otra parte, las sospechas por la manera en que Catar consiguió ser la sede del Mundial no han hecho más que ensuciar el nombre de la FIFA. Además, la misma Federación divulgó un estudio en el que se analizó la capacidad de ese país para organizar la Copa.
En ese documento de 34 páginas, los evaluadores reportaron su preocupación por la seguridad y salud de los jugadores y del público por las altas temperaturas de la región en las que, durante el día, alcanzan hasta los 50º centígrados en el verano: una temperatura que los espectadores, mucho menos los jugadores, difícilmente podrían soportar. Ante las críticas de jugar un partido de fútbol con el nivel de exigencia de un campeonato como el Mundial de Fútbol, la FIFA decidió cambiar las fechas del torneo por primera vez en sus 84 años de historia . En vez de jugarse entre junio y julio, la Copa en Catar está programada para empezar el 18 de diciembre de 2022.
Pero las críticas a la FIFA por haber escogido esta sede con tan altas temperaturas no pararon con el cambio de mes. Antes de que se conociera la decisión de su presidente, Joseph Blatter, la Federación ya había aceptado la oferta de Fox y Telemundo para transmitir el Mundial de Catar. “Sin embargo, Fox ofreció una suma para un torneo en verano, más no uno que se llevará acabo un mes antes de navidad, entrando en conflicto con la basta y lucrativa transmisión de la Liga Nacional de Fútbol Americano”, explica el periodista de la revista The New Yorker, Richard Whitall.
Para calmar el descontento de las dos compañías, la FIFA decidió que para los derechos de televisión del Mundial de 2026, recibiría solamente la oferta de las dos compañías sin tener ningún tipo de competencia, y a un precio mucho más bajo del que se hubiera podido conseguir si se realizaba una subasta, como todos los años, en donde cadenas como ESPN y NBC se la juegan toda por la transmisión. Hasta aquí, la organización de Blatter no había sacado un peso de su bolsillo desde que Catar ganó la sede, pero es probable que, cuando esté obligado reabrir un concurso para vender estos derechos, las ofertas tendrán un punto de referencia muy bajo.
Es importante tener en cuenta que el millonario presupuesto que tiene la FIFA es gracias a la plata que ganan vendiendo los derechos de transmisión: su reporte financiero de los años 2011 - 2014 reveló sus ingresos en ese periodo fueron US $5.718 billones, de los cuales el 70% (US $4.008 billones) vinieron de los derechos de transmisión y mercadeo del Mundial de Brasil . Por algo es que este negocio es uno de los puntos críticos de la investigación que hizo el FBI y el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, que ha resultado en al arresto de siete miembros del comité ejecutivo de la FIFA, la expedición de seis circulares rojas de la Interpol y el anuncio de un retiro a largo plazo de su presidente, Joseph Blatter.
“Pero además existe la interrupción de la pesada agenda de los clubes de fútbol europeos que normalmente están en la recta final en los últimos meses del año”, explica el periodista Whitall. Es el caso de ligas como la Premier Inglesa y la Bundesliga en Alemania, que tendrán que reorganizar todo su calendario para la temporada 2022-2023. “Puede que esta situación obligue a los clubes a negociar menos partidos y menos encuentros, lo que podría potencialmente bajar los precios de los contratos para las transmisiones de televisión”, explica el periodista de The New Yorker.
Por eso, la cabeza de la Asociación Europea de Clubes (ECA), Karl-Heinz Rummenigge, que representa a 214 equipos, expresó que los conjuntos afectados por el reajuste de fechas de Catar deben ser recompensados por el daño que una decisión final pueda causar. “Estos pagos beneficiarán a los clubes de todo el mundo que liberan a sus jugadores para que jueguen con sus respectivas selecciones en la Copa Mundo”, agrega Rummenigge, refiriéndose al pago que realiza la FIFA para que los equipos reciban a sus jugadores los más rápido posible para la preparación del Mundial.
El año pasado en Brasil, por ejemplo, la Federación estableció un monto de US$70 millones para este propósito. Pero para la edición en Catar y Rusia, la FIFA ya se comprometió con la ECA con una suma de US$209 millones. “Como con los acuerdos con Fox y Telemundo, el trato para la liberación de los jugadores reduce de nuevo el precio de referencia que será difícil de cambiar y que le costará millones para los Mundiales en 2026 y 2030”, expresa Whitall, quien añade que si la FIFA no está cerca de un cambio en su organización, la potencial pérdida de plata en el futuro les hará entender que la transformación no solamente es lo correcto por hacer, sino también la jugada más lucrativa de todas.
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