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Hungría, que venía de ganar el Torneo Olímpico de Fútbol en la edición de Helsinki 1952, de golear a Inglaterra en el 53 en Wembley 6-3 y 7-1 en la revancha jugada en Budapest, llegó al Mundial de 1954 con una racha de 28 partidos invicto, por lo que era considerado uno de los máximos favoritos para llevarse el título.
El Equipo de oro, como era conocido, clasificó de forma directa al Mundial, porque en el Grupo 7 de la eliminatoria, su rival de turno, la selección de Polonia se retiró.
La primera ronda del mundial disputado en Suiza hizo que esa chapa de favorito para quedarse con el trofeo Julles Rimmet: La selección europea venció 9-0 a Corea del Sur en su debut y después aplastó a Alemania 8-3, durante este paso arrollador del equipo Sándor Kocsis se destacó con siete goles en dos partidos, el goleador integraba una delantera de ensueño junto con Ferenc Puskás, József Bozsik y Nándor Hidegkuti, quienes barrieron con sus rivales.
Aunque el partido con Alemania dejó a Puskás lesionado de su tobillo, el equipo húngaro no pudo ser frenado y su siguiente víctima fue Brasil: en la llamada batalla de Berna por los incidentes que hubo en la cancha y en los vestuarios, que dejó tres expulsados, el triunfo fue 4-2 con un doblete de Kocsis.
En las semifinales esperaba al último campeón del mundo, Uruguay, selección que para ese partido no contó con el capitán del Maracanazo, Obdulio Varela, igualmente el equipo suramericano vendió cara su derrota y en un partido épico fueron superados en tiempo complementario cuando apareció la presencia del goleador Sándor Kocsis que anotó en dos ocasiones para que su equipo ganara 4-2.
Hungría llegó a la final del 4 julio en Berna, con un récord de 32 partidos invicto, para enfrentar a Alemania, equipo al que arrasó en la primera ronda 8-3. Para este duelo el equipo de oro contó con el regreso de una de sus principales figuras, Frenec Puskás, quien a los 6 minutos puso el 1-0 y a los 8 Zoltán Czibor puso el 2-0, que parecía presagiar una nueva goleada.
Pero la selección alemana, dirigida por Josef "Sepp" Herberger, se sacudió y rápidamente descontó por intermedio de Max Morlock y a los 18 minutos igualó el partido gracias a la pierna derecha de Helmut Rahn, la lluvia que iba a ser testigo de la caída del imperio húngaro, lo vio caer al minuto 84 cuando Rahn anotó el doblete que le dio el título a la Selección de Alemania Federal.
Esta gran Selección de Hungría convirtió 27 goles en el torneo del 54 y es la selección más goleadora en la historia de los Mundiales. Fue uno de los equipos más espectaculares de todos los tiempos que quedó ad portas de quedarse con la gloria.