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En la sede del Deportivo Pasto se respiran sentimientos encontrados. El domingo, ante la derrota con Santa Fe, que supuso su descenso automático a la Primera B, el dolor embargó a todos sus jugadores, cuerpo técnico y a los cientos de hinchas que se apostaron en las afueras del estadio La Libertad, ante la sanción de la Dimayor, que le quitó los tres puntos en el polémico partido ante el Real Cartagena y que le obligó a jugar a puerta cerrada.
La desolación fue total y sólo su presidente, Arturo Iván Eraso Barco, quiso pronunciarse sobre la caída a la B: “Yo lo que veo es que fue un torneo en el que no hubo garantías, quedaron sensaciones feas de algunas decisiones arbitrales”, le dijo a algunos medios locales el representante del Pasto, equipo que en 2006 fue campeón del fútbol colombiano y en 2002 subcampeón, al perder la final ante el Medellín.
Pero paradójicamente, el equipo pastuso no tiene licencia para seguir lamentándose, pues esta semana de una u otra manera se juega su futuro, porque aunque ya descendió, aún tiene chance de clasificarse a los cuadrangulares semifinales del rentado. Con 23 puntos y un juego pendiente frente a Envigado, en calidad de visitante, y a la espera de una derrota de Júnior y Millonarios, el equipo podría ganar uno de los ocho tiquetes.
Pero hay más. El conjunto nariñense también se la juega en su búsqueda de un cupo a la Copa Suramericana de 2010, cuando este miércoles (en la ciudad de Pasto) y el próximo (en El Campín de Bogotá) dispute el título de la Copa Colombia contra Independiente Santa Fe.
Por ello, el lunes Jorge Luis Bernal, un técnico que definitivamente es fuera de lo común, no habló de derrotas ni tristezas sino que sacó a relucir toda su formación católica y su inmensa fe en Dios para afirmar que lo que ahora había que hacer era recuperar anímicamente a sus jugadores para enfrentar con profesionalismo los tres partidos que le esperan en estas dos semanas.
“Lo más importante en la vida es el respeto, por eso cuando yo guío a los jugadores le pido a Dios que me dé sabiduría para tratarlos con don de gente. A veces los equipos de fútbol se dividen, porque no saben transmitir las inquietudes, no se saben hablar”, reflexionó Bernal, quien tiene contrato con el Pasto hasta el 20 de diciembre.