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Aunque no es muy habitual encontrar malos adjetivos que se refieran a Lionel Messi, en la última semana el argentino ha tenido que escuchar algunas voces discordantes sobre su renovada corona, que le vuelve a proclamar el mejor jugador del mundo. Este año compitió por el galardón con dos de sus compañeros de equipo, Iniesta y Xavi, que además son amigos suyos.
Messi, acostumbrado a los halagos, recogió un premio con el que llegaron halagos y críticas por partes iguales. Lejos de revolverse ante quienes le cuestionan, Messi, de sonrisa pícara y parco en palabras, asegura que a él le gusta responder en el campo, donde se crece cada vez que alguien se atreve a discutir su calidad. “No me fijo en las buenas o malas críticas, aunque siempre son las malas las que más me llegan —se ríe—. Reconozco que me motivan, ya sea para tapar algunas bocas como también para seguir creciendo en el aspecto personal”, dijo en una entrevista a Barça TV.
A pesar de que el argentino ha leído estos días en la prensa lo inmerecido de su galardón, se mostró feliz y orgulloso por entrar a formar parte del selecto club de jugadores que han conseguido dos en la historia del fútbol. “No lo sé. Ojalá gane alguno más y si no, no pasa nada. Me gustaría mantener este nivel y poder ganar más títulos con el Barça, que realmente es lo que más me interesa”, puntualizó.