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Todavía se apela a la frase del Chavo: “¿Y ahora quién podrá defendernos?”, después de ver el comportamiento de muchos equipos en estas copas de Suramérica y por supuesto de los nuestros, en cuanto a planes de juego. Ante la limitada cosecha de jugadores con inteligencia y después talento, es de suponer que, al menos defensivamente hablando, estamos bien, y no es así.
Lo curioso, contrario a lo que pregonan muchos de los técnicos, es que los equipos se diseñan y preparan para no perder. De ahí resulta, tristemente hay que decirlo, la manera como se estructura el medio campo o zona de volantes, donde predominan la fuerza, el choque, la tarjeta amarilla, condiciones primarias para ser titulares. Sin embargo, se aprecia que mientras eligen jugar con tres o cuatro zagueros, crece la confusión y el desconcierto en los jugadores.
Verdad de a puño, y más por estos lares, que los equipos se arman de atrás hacia adelante y no siempre resulta cierta esa afirmación. De tanto repetirla, que es más fácil defender o destruir que construir.
Porque si así fuese, no se verían tantos desaciertos en marcas y coberturas. A raíz del 4-4 esta semana entre el Nacional uruguayo y Atlético Nacional, la deducción más fácil y cómoda sería reconocer la superioridad de los delanteros y no fue del todo así. Ganar haciendo goles es proporcionar la máxima alegría en el fútbol. Los estudiosos del asunto orientan sus opiniones hacia la excesiva permeabilidad de los defensas.
Con esta oferta inusual de fútbol para ver de tantos lados, se aprecian las grandes diferencias en el trabajo de los defensas. Los de casa deben ejercitar y conocer los momentos adecuados para salir hacia al ataque y recular para fijar posiciones defensivas. En este rubro los laterales, antes identificados como marcadores de punta, requieren alcanzar niveles iguales al que exhibe Juan Guillermo Cuadrado, por ejemplo, el mejor en ir y venir por su sector, arma para que sea aprovechada por sus delanteros y solidario para auxiliar a compañeros en defensa.
Para todo siempre hay una justificación o explicación. Aquello de la defensa es el mejor ataque, debe ser interpretado con certeza. El antiguo consejo a los noveles técnicos sigue vigente. Organizar el equipo de atrás hacia adelante y como no pululan los de adelante, goleadores o volantes de armado, al menos saber y conocer las limitaciones y construir una línea defensiva.
