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En agosto del año pasado, las casas de apuestas en Inglaterra ofrecían pagos de 5000 a 1 a las personas que apostaran que el Leicester City sería el campeón de la Premier League. La cifra no era descabellada, los “zorros” acababan de evitar el descenso hacía dos meses, pero contra todos los pronósticos lograron el título y las casas de apuestas no tuvieron más remedio que pagarle a los creyentes.
A pesar de que la transformación de este equipo de fútbol –que pasó de Cenicienta a Campeón- se ha planteado como un cuento de hadas, la realidad es que el éxito fue mucho más producto del cálculo de todo el equipo.
A la perfecta comunión entre los dirigentes, el técnico y los mismos jugadores se le sumó otro elemento, clave en el éxito del Leicester_ una innovadora ciencia deportiva y un equipo médico que creó un modelo perfecto para lograr el máximo objetivo.
Por supuesto que el Leicester no es el único equipo de la Premier que usa tecnología de punta, pero la inclusión de jugos de remolacha para mejorar el rendimiento y de las cámaras criogénicas, para estimular la recupración muscular, los diferencian del resto.
Entonces, ¿Cuál es la clave? La manera en la que su director técnico, Claudio Ranieri, integra esa tecnología al día a día deportivo. "Muchas veces, los técnicos no prestan atención", comentó a la BBC el ex entrenador de condición física del Liverpool Darren Burgess.
En una situación óptima para un club pequeño, el Leicester fue el equipo que menos jugadores utilizó en la temporada, gracias a que también fue el equipo que menos lesionados contó en el transcurso del año según el sitio Physioroom.com. Y aunque muchos pensarán que esto tiene que ver con la suerte, la verdad es que la ciencia y medicina deportiva influyó bastante.
Muchos esprints, pocas lesiones
El verano pasado, cuando Ranieri fue designado, los dueños del club insistieron en mantener el equipo de trabajo que tenía el anterior entrenador, Nigel Pearson, era confiable, algo con lo que el italiano estuvo de acuerdo. "Quedó muy sorprendido con la manera que trabajamos a los jugadores aquí", dijo el técnico asistente Craig Shakespeare.
Cuando el italiano llegó a Leicester, una de sus primeras impresiones fue la velocidad con la que contaban sus nuevos dirigidos. Ranieri, entonces, entendió que esta sería su principal arma.
Según el sitio de datos deportivos Opta, los “zorros” son el equipo más contragolpeador de la Premier League y han marcado el mayor número de goles de contragolpe que cualquier otro equipo esta temporada.
Para conseguirlo, los entrenamientos del Leicester se enfocaron en lo que se conoce como “esprints” o en Colombia “piques”, correr cierta distancia a la mayor velocidad posible.
El mejor ejemplo de este modelo es la estrella del equipo, el delantero Jamie Vardy, registró la mayor velocidad en la historia de la Premier League con 34,4 km/h en distancias de 500 metros.

Jamie Vardy, delantero del Leicester / AFP Para ello, los jugadores deben desarrollar fuerza en los músculo isquiotibiales (parte posterior del muslo), que logran a través de una máquina de ejercicios especialmente diseñada para levantar entre 350 y 500 kilos. Además, también tienen un equipo llamado NordBord, que les permite medir la fuerza de los isquiotibiales, algunas veces realizando los ejercicios en los camerinos, después de los partidos.
Al finalizar la semana, los jugadores también hacen prácticas repetitivas de esprints para exponerlos a velocidades máximas. Así que, generalmente los jueves, cuando los jugadores pueden estar cansados después de entrenar, se les coloca en fila para hacer un “piques” de 40 metros.
Y aunque esto podría parecer como una receta perfecta para lesiones, es exactamente lo opuesto. Sin esa exposición, los jugadores están en riesgo durante los partidos y las pocas lesiones de tejido blando que ha tenido Leicester sugieren que el método funciona.
También está el jugo de remolacha, que de acuerdo a científicos de la Universidad de Exeter, su consumo mejora el desempeño de cortas aceleraciones y toma de decisiones.
Aunque el estudio encontró que la mejoría es relativamente baja, de un 3,5%, ese pequeño porcentaje podría ser suficiente para que alguien como Vardy llegue a un balón cruzado antes que un defensor.
Completo control
La temprana salida del Leicester de otras competencias en la temporada, así como no participar en Europa, le dio a su entrenador una ventaja: mayor control sobre los otros equipos para planear los entrenamientos de la semana.
Esto significa que, aunque suene obvio, los jugadores no entrenaban tanto, lo que disminuía el riesgo de lesiones. El Leicester permitía un período de recuperación de 48 horas después de cada partido y además un día libre entre semana. Un horario que rivales como Tottenham, Manchester City o Arsenal no pueden seguir, así lo quisieran.
Todo es controlado, incluyendo la densidad de la cancha para ver si es muy dura o suave y adaptando la duración de las sesiones.
Entretanto, el movimiento de cada jugador es monitoreado a través de un chaleco especial con GPS, que registra cuánto ha corrido, el nivel de intensidad, la aceleración, desaceleración y los cambios de dirección.
"Algunos técnicos obtienen buenos resultados sin recurrir a este tipo de control", reconoció Darren Burgess. "Pero no está de más contar con buenos datos para ayudar a dirigir a los jugadores, particularmente si juegan un juego de alta presión".

Claudio Ranieri, técnico italiano de los "Zorros" / AFP
Otra de las claves para mantener la condición física de los jugadores del campeón de la Premier League fue una serie de cuestionarios que llenan diariamente en un iPad.
A ellos, se les pregunta cómo se sienten físicamente después del entrenamiento del día anterior, así que si varios tienen una queja similar de un ligero resentimiento muscular en los isquiotibiales, por ejemplo, los cuerpos médico y deportivo pueden hacer ajustes para el entrenamiento del día siguiente y evitar problemas.
El cuestionario también pregunta sobre los hábitos de sueño del jugado, si durmió bien o tuvo alguna perturbación. Esto con el fin de poder cambiar la dieta y asegurarse que tengan el mejor descanso posible.
"Uno se puede dejar llevar por toda esa información estadística cuando, algunas veces, lo mejor es preguntarle al jugador cómo se siente", dijo Reeves. "Abordamos esto de una manera muy holística y tratamos de hacerlo más personal a través de un entendimiento clave de cada individuo", agregó.
Tecnología espacial
Jamie Vardy se lesionó la cadera en noviembre, y todo indicaba que la noticia de ese entonces, la racha de goles en 10 juegos consecutivos terminaría. Sin embargo, el inglés siguió jugando gracias, en parte, a una cámara helada de crioterapia, en las que los jugadores están expuestos a temperaturas de 135° celsios bajo cero hasta por cuatro minutos.
"Es absolutamente helado pero ayuda en la recuperación, así que muy bien por el club que lo haya conseguido", comentó Vardy en noviembre. "No creo que ni los hombres más listos del mundo entenderían el nombre de las cosas que me están haciendo pero han estado trabajando conmigo toda la semana".
La cámara funciona como si fuese un baño de hielo. La sangre se retrae hacia el corazón antes de que nueva sangre oxigenada irrigue los músculos de jugador.
Debido a que afecta a todo el cuerpo, es mucho más efectiva, especialmente cuando hay poco tiempo entre los partidos. "A los jugadores les gusta porque es a base de hielo seco que no irrita tanto la piel como los baños de hielo", señaló Reeves.
El equipo médico de Leicester también acelera el proceso de recuperación usando bolsas de hielo para masajear a los jugadores. "Suena raro pero baja la temperatura del cuerpo y ofrece el mismo estímulo que un masaje mientras le agrega una gran mancha roja a la piel del jugador", añadió Reeves. "Para ellos significa una señal visual de que el proceso de recuperación ha iniciado".
¿Seguirán los otros el ejemplo de Leicester?

Wes Morgan, capitán del equipo, celebra un gol contra el Manchester United / EFE
Datos de GPS, baños de hielo y esprints no son nada revolucionarios en un deporte que cada vez es más rico y que emplea más y más científicos y médicos del deporte.
Pero en el caso del Leicester, el éxito está en la comunión entre la ciencia, la medicina y el deporte, que se unieron para convertir al club en campeón, a pesar de estar compitiendo contra otras equipos con muchísimos más recursos.
"Muchas veces la ciencia del deporte no reconoce su propio potencial pero hemos visto los resultados de Leicester y me sorprendería muchísimo si otros equipos no siguen el ejemplo", comenta Reece. "Este (el campeonato del Leicester) es una de las gestas más grandes del deporte y, ojalá, cambie algo de la filosofía del fútbol sobre el impacto que puede tener la ciencia del deporte", concluyó.