
Luis Díaz celebra su gol en el partido entre PSG y Bayern Múnich.
Foto: AFP - FRANCK FIFE
Hubo un momento, en medio del caos del Parque de los Príncipes, en el que el partido parecía escaparse definitivamente para Bayern Múnich. PSG había convertido la semifinal de ida de la Champions League en un intercambio de golpes salvaje, frenético, casi imposible de controlar. El marcador iba y venía como si el fútbol hubiese decidido olvidarse por una noche del equilibrio táctico. Y cuando la noche se veía trágica para los alemanes, apareció Luis Díaz.
No fue solo el gol. Fue la forma. La pausa mínima antes del remate. El control orientado...
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