Luis Enrique sacudió París. El técnico español transformó a un equipo que, en el imaginario popular, era visto solo como un club millonario pero sin alma. Hoy, cuando el PSG se juega ante Arsenal el paso a una nueva final de Champions League, ya no es solo dinero ni estrellas: es un equipo que emociona, transmite carácter, hambre y deseo de victoria, incluso sin grandes nombres.
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Desde la llegada de los petrodólares en 2011 y el salto de calidad que dio el equipo, ganar la Orejona se convirtió en una obsesión. Pero Zlatan Ibrahimovic, David Beckham, Lionel Messi, Neymar ni Kylian Mbappé lograron cumplir esa misión, que ahora parece más cercana bajo la dirección de Luis Enrique, entrenador que condujo a Barcelona al título europeo en 2015, hace ya una década.
Cuando firmó como nuevo técnico del PSG, a mediados de 2023, la Champions fue tema central desde su primera conferencia de prensa. “Me encanta tener esa presión. ¡Bendita presión!”, dijo.
En su primera temporada al frente del club parisino, Luis Enrique conquistó la liga, la copa y la Supercopa en Francia, pero se quedó en la puerta de la final europea, al caer ante Borussia Dortmund en semifinales.
Ahora espera romper esa barrera frente a un viejo conocido: Mikel Arteta, técnico del Arsenal, quien fue su compañero en Barcelona. Arteta era una joven promesa en el filial azulgrana entre 1999 y 2001 y solía entrenar con el primer equipo.
“Con Arsenal no podemos bajar la guardia y confiarnos. Es un equipo que puede cambiar la historia en un segundo y nosotros volver a empezar de cero. Ellos no tienen nada que perder”, advirtió Luis Enrique tras el partido de ida.
La nueva cara del PSG
París Saint-Germain no es solo sinónimo de buen juego y calidad. Esta temporada, los campeones de Francia exhiben una fortaleza mental que les permite soñar en grande.
Desde su llegada, en el verano de 2023, Luis Enrique ha moldeado un equipo que ataca y defiende de forma colectiva, como alguna vez le pidió a Mbappé antes de que partiera a Real Madrid. Con el talento de jugadores como Ousmane Dembélé, Désiré Doué, Khvicha Kvaratskhelia, Vitinha y João Neves, el PSG se ha convertido en un conjunto “especialista en dar la vuelta a situaciones adversas”, según sus palabras.
Una de esas remontadas ocurrió ante Manchester City, en la séptima jornada de la fase de grupos en el Parque de los Príncipes. Los parisinos perdían por dos goles, pero terminaron ganando 4-2 en un duelo que los mantuvo con vida en la Champions. Otro ejemplo fue la clasificación en cuartos de final en Anfield: después de caer en casa ante Liverpool (0-1), el PSG igualó la serie (1-0) y avanzó por penales (4-1). También supo sostener la ventaja frente a Aston Villa (5-4 en el global) y dio el primer golpe ante Arsenal en Londres (1-0 en la ida).
Este gran momento de forma en 2025 ha hecho olvidar que, a finales de 2024, Luis Enrique fue cuestionado por el rendimiento irregular del equipo en la fase de grupos y por tensiones con jugadores como Dembélé. Sin embargo, logró corregir el rumbo a tiempo. Superado aquel susto europeo, la fórmula del técnico español está funcionando. Además de consagrarse campeón de la Ligue 1, el PSG disputará la final de la Copa de Francia el 24 de mayo ante el modesto Reims. Va por el triplete... y más.
Al parecer, quedó lejos aquella versión frágil y “pechifría” del PSG, que se desmoronaba en momentos claves: la histórica remontada del Barcelona en 2017, la eliminación ante Manchester United en 2019 y la tragedia frente a Real Madrid en 2022. “En términos de personalidad, el equipo ha crecido”, explicó Luis Enrique a finales de febrero.
El factor mental
Parte del mérito recae también en Joaquín Valdés, psicólogo deportivo español con el que Luis Enrique coincidió en Barcelona y en la selección de España. Este exjudoka, presente incluso en las conferencias de prensa, ha sido una figura importante en la transformación emocional del grupo, compuesto mayoritariamente por jugadores jóvenes (24 años de media). “El corazón estará ahí, las piernas también; esta energía positiva que vemos. Controlar nuestras emociones será la clave”, declaró el técnico en la víspera del partido.
Luis Enrique ha promovido un cambio de proyecto: menos enfocado en estrellas mediáticas y más centrado en un colectivo moldeado con su visión. Ha asumido la presión, liberando así a sus jugadores para que se enfoquen en su juego más que en el rival y miren más allá del resultado inmediato.
Una historia inconclusa
París Saint-Germain y Arsenal comparten una historia de frustración en la Champions: ambos llegaron solo una vez a la final y la perdieron. Hoy, a las 2:00 p.m. por ESPN, en el duelo de vuelta de semifinales, se sabrá cuál de los dos podrá volver a intentarlo. Por ahora, la ventaja es del PSG, que ganó 1-0 en Londres la semana pasada.
Uno de ellos enfrentará a Inter de Milán, que ya espera en la final tras eliminar a Barcelona en una serie memorable que terminó 7-6 en el global.
Levantar la Orejona sigue siendo una obsesión para PSG y Arsenal que aún no han alcanzado la gloria en el torneo más prestigioso de Europa. París fue subcampeón en 2020, en una edición marcada por la pandemia, en Lisboa. En aquella ocasión, cayó 1-0 frente a Bayern de Múnich por un gol de Kingsley Coman.
Por su parte, la única final del Arsenal fue en 2006, en el Estadio de Francia. El equipo inglés ganaba 1-0, pero Barcelona remontó en los últimos minutos y se impuso 2-1 con un tanto decisivo del brasileño Juliano Belletti. Esta vez, ambos clubes tienen una segunda oportunidad. Y el PSG parece estar más preparado que nunca para convertir la obsesión en realidad.
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