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Manuel Ferreira, el 'escribano público' que jugaba con la selección Argentina

El capitán de la albiceleste no pudo actuar en un partido del Mundial de 1930 por ir a presentar un examen de la universidad.

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Manuela Bernal Serrano
14 de mayo de 2014 - 09:12 p. m.
Manuel Ferreira, el 'escribano público' que jugaba con la selección Argentina
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La Copa del Mundo de 1930 tuvo una singular forma de realizarse. La mayoría de equipos europeos no viajaron, en ese entonces en barco, a la capital uruguaya, Montevideo, donde se realizó todo el torneo. Tan sólo cuatro escuadras lograron llegar a Suramérica luego de que el presidente de la FIFA, Jules Rimet, los convenciera de asistir.

Por esto, a Uruguay llegaron los cuatro europeos, Bélgica, Francia, Rumania y la extinta Yugoslavia. Además a ellos se juntaron los norteamericanos de Estados Unidos y México, pero quienes más fácil tuvieron el viaje fueron las selecciones suramericanas de Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Perú, además de Uruguay que no debía viajar y Argentina que tenía que pasar el Mar de la Plata, un viaje de pocas horas.

Pero, los argentinos tendrían una historia que contar y que sólo podría pasar en un mundial que estuviera tan cercano a Buenos Aires.

El equipo albiceleste tenía en sus filas a un delantero que además hacía de capitán del equipo, especialmente por su liderazgo, pero también por su talento con el balón que había demostrado en su club, Estudiantes de la Plata.

Manuel Ferreira hacía parte del club platense y hacía mérito al nombre de su equipo, era un estudiante de la UBA (Universidad de Buenos Aires). Quería graduarse de escribano público, sin embargo debía pasar los exámenes finales que se llevarían a cabo en el mes de junio y julio, en pleno invierno argentino.

Ferreira había jugado el partido ante los franceses y lo había ganado luego de celebrar el único gol del partido, con Luis Monti, quien había anotado para Argentina. Sin embargo, Ferreira tenía claro que después de la celebración debía tomar un ferri y volver a Buenos Aires, no por lesión, mucho menos por problemas familiares, sino para presentar un examen en la universidad.

El 19 de julio de 1930, el argentino tomó una pequeña maleta y viajó a Buenos Aires, ese mismo día sus compañeros se preparaban para enfrentar a México así que debió entregar la cintilla de capitán al portero del equipo, Angel Bossio. Partió para Argentina y presentó su examen, el cual pasó con una buena calificación.

Volvió a Uruguay para enfrentar el último partido del grupo, ante Chile y luego de ganarlo pasaron a la siguiente fase invictos en la primera copa del mundo.
Lo que sus compañeros siempre se preguntaron fue cómo hacía este jugador para entrenar, jugar, viajar y pasar los exámenes con buenas calificaciones, casi excelentes. Lo que se supo años después de terminado el Mundial de Uruguay, fue que Ferreira tenía un truco para superar los exámenes.

Resulta que los profesores de la Universidad de Buenos Aires ayudaron al jugador por ser el capitán de la selección Argentina y jugar el primer Mundial de la historia. Le pasaron al delantero las respuestas del examen que realizó el 19 de julio, cuando Argentina derrotó por goleada a México 6-3.

Luego, Ferreira perdió el examen más importante de su carrera futbolística al ser derrotado en la final del primer Mundial de la historia ante Uruguay por un marcador de 4-2, luego de irse a los camerinos , en el medio tiempo, ganando 1-2.

Por Manuela Bernal Serrano

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