Publicidad

“No debemos subestimar a nadie”: Yerry Mina

El defensor asegura que Santa Fe jugará este miércoles el partido más importante de su vida.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Daniel Avellaneda
09 de diciembre de 2015 - 10:23 p. m.
El defensa central caucano Yerry Mina ha sido uno de los mejores jugadores de Santa Fe durante este semestre. / Andrés Torres
El defensa central caucano Yerry Mina ha sido uno de los mejores jugadores de Santa Fe durante este semestre. / Andrés Torres
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

Nació en Gauchené, Cauca, en una familia que respiraba fútbol. A fin de cuentas, su padre José Eulises fue portero de Deportivo Cali y Once Caldas, y su tío, Jair -ahora su representante- también se paró bajo los tres palos. Entonces, a Yerry Mina no le quedó otra que recoger los guantes por herencia. Y como era el más alto de su división, más allá del mandato genético, no llamó la atención que eligiera el arco. Pero, como alguna vez dijo el prócer Amadeo Carrizo, suele ser ingrato el puesto del guardameta. Quizá por eso, y a pesar de que tanto a José Eulises y Jair les fue muy bien en la primera división del fútbol nacional, le recomendaron a Yerry que se convirtiera en jugador de campo. Les hizo caso. Sin embargo, fue Gustavo Costas -exdefensor de Racing Club- quien le encontró el lugar en la cancha. Por eso ahora es uno de los mejores marcadores centrales del país. Y, de acuerdo con la impresión de Gerardo Pelusso, se trata de uno de los más calificados zagueros del continente. Por algo fue uno de los futbolistas de Santa Fe que más partidos disputó en este segundo semestre.

Por eso, en los pasillos del estadio Tomás Adolfo Ducó, en donde jugó el miércoles la primera final de la Copa Sudamericana, no cesaban los elogios para el gigante del Cauca. Con sus 1,94 metros, Mina se transformó en una muralla defensiva ante Huracán. De arriba y de abajo, sacó todo. Si hasta se animó a cabecear en el área propia, generando la jugada más peligrosa de Santa Fe en el segundo tiempo, y volvió al mediocampo para neutralizar el contraataque de los argentinos. Fue la figura, sin ninguna duda, y atraviesa un momento extraordinario. Razón suficiente para que esté en el radar de varios clubes europeos y en la mente de José Pékerman para la selección tricolor. Antes de meterse de lleno en el partido de mañana, el más importante en la historia del club cardenal, Yerry Mina habló con El Espectador.

El 0-0 es muy positivo de cara a la revancha. ¿Qué partido imagina? ¿Van a tener que salir a atacar un poco más?

Sí, claro. Va a ser un encuentro distinto. Tenemos que mejorar, afinar la puntería y ganar. Para nosotros será el partido más importante de nuestras vidas.

¿Se sienten candidatos por la altura de Bogotá, porque sacaron un empate en condición de visitante?

El partido hay que jugarlo. No debemos subestimar a nadie ni ser confiados. Lo seguro es que vamos a tener más el balón y a pisar más el área de Huracán.

Luis Manuel Seijas dijo a El Espectador antes del partido de ida que tenían que estar atentos a los rebotes. ¿Esa fue la clave del éxito?

Habíamos visto jugar a Huracán y su principal virtud, justamente, es esa pelota sucia, la que queda suelta. Así le metió dos goles a River Plate y pasó a la final de la Copa. Teníamos que estar muy pendientes de esa situación del juego. Gracias a Dios, los marcamos bien.

¿Qué significa jugar al lado de Francisco Meza, que tiene roce internacional?

Francisco es un jugador de selección, estoy aprendiendo en cada entreno, mirando cada detalle. Y espero seguir tomando sus enseñanzas. Es una persona de bien y un excelente jugador.

¿Cómo fue ese cuerpo a cuerpo con Ramón Ábila?

Wanchope es un futbolista muy fuerte. Sabía que tenía que tener mucho cuidado y que iba a ser un partido mano a mano, de fuerza, de choque. Pero estuve concentrado los 90 minutos y creo que lo pudimos neutralizar.

El técnico Gerardo Pelusso dice que usted es uno de los mejores centrales del continente.

Es una alegría inmensa que me elogien de esa manera. Sobre todo Gerardo, que es un gran profesor, sabe mucho de fútbol. Estudia muy bien a los rivales. Y le pongo mucha atención porque lo tiene claro. Está pendiente de los jugadores, apoyando, animando.

¿Se puede soñar con la corona?

Tengo mucha fe. Y al jugador que le toque estar, estar metido, pensando en hacer el mejor trabajo posible. Todos venimos luchando, nadie se cree más que otro, ninguno es titular, todos juegan. Hemos hecho un gran papel y tenemos posibilidades.

¿Les quedó la espinita con Júnior, por la final de la Copa y la eliminación de la Liga Águila?

Quedó un poco de resentimiento, claro, porque eran dos objetivos e ilusiones que teníamos y por las que trabajamos muy duro, pero ya no tenemos que mirar hacia atrás sino concentrarnos únicamente en la final ante Huracán.

Por Daniel Avellaneda

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.